KOLLATERAL | Conferencia de prensa
Comienza la primera temporada de nuestros cortos documentales de quince minutos. «El Periodista», «El Diputado», «El Campeón del mundo», «La Directora» y otros cuentan lo que ocurrió en dos años de corona. Cada catorce días se estrena un nuevo episodio de KOLLATERAL.
Hablamos con los protagonistas de la serie escrita «Kollateralschaden» (daños colaterales), que apareció por primera vez en reitschuster.de en 2020. La serie, leída por millones de personas y respondida con miles de cartas conmovedoras, estremecedoras, muchas veces entre lágrimas, sale ahora como serie de películas en diez canales.
La política sigue siendo implacable. Los daños colaterales permanecen. Nosotros damos un rostro a estos destinos.
Lo que vivo ahora, lo que les pasa a las almas de los niños, eso pone a los niños realmente enfermos. Eso para mí ya no es posible. Y es insoportable. Para mí es realmente insoportable en mi corazón. Unos colegas me advirtieron: te están llevando a terreno resbaladizo, quieren engañarte. Y yo digo: pero es mi amigo, lo conozco. Él no hace eso. Este es el armario de los venenos de la historia que se está abriendo aquí. Ellos mismos no se dan cuenta en absoluto. Eso es realmente espantoso. Entro allí y pienso: sí, aquí se está bien. Y me alegro de ver a los niños. Y me alegro de ver también a los colegas. Y me alegro de hacer allí algo bueno. Y cuando eso ya no está, cuando solo hay niños tapados andando por ahí y pasando obedientes por el edificio y ya no pueden ni entrar sin una firma, entonces ya no tiene ningún sentido.
Entonces ya no es mi tarea. A ratos estuve de verdad muy frágil, tenía depresión y todo eso. Estuve de verdad en psicoterapia. Tuve también pensamientos suicidas, también me hice cortes. Pero luego me fortalecí, me di un empujón. Por eso quiero también ayudar a muchas personas que tienen este problema. Porque muchos se deprimieron de verdad por el corona. Quiero ayudarles sin falta. Hacerse cortes no tiene ningún sentido. Se puede hacer algo mejor. Kollateral es la continuación de una serie de artículos que apareció en reitschuster.de.
Y esos artículos, «daños colaterales», son algo así como una documentación de la plomiza, triste e implacable época del corona. Buenas tardes, me llamo Frank Wallich. Soy periodista. Y mi mujer, hace dos años, tuvo estos daños colaterales, ella los inventó, Johanna Wallich. Y los escribimos juntos. Y ahora se está llevando todo al cine. Pero de una manera un poco distinta. Solo así era posible filmarlo: esto no se puede hacer con el iPhone, con la cámara de aficionado. Hace falta mano de obra, hace falta experiencia, hace falta técnica, hace falta simplemente destreza y saber artesanal. Hoy presentamos las primeras películas, y con ellas esta conversación.
A mi lado está sentado Robert Cibis, director de Oval Media. Él ha hecho posible todo esto, que funcione siquiera así. A su lado está sentada Marta Morvai, una violinista muy, muy buena, que en la crisis del corona perdió en el fondo su profesión. Y ahora tiene que hacer otra cosa, porque el corona continúa. A mi lado está sentado Sándor Horváth. En la época del corona su hijo se quitó la vida. Él nos escribió entonces, y nosotros escribimos esta terrible historia. Y del todo a la derecha está sentada mi mujer, Johanna Wallich.
Ella escribió muchísimas de estas historias del corona y tuvo también la idea de que en algún momento tendría que tener un formato nuevo, un medio nuevo, es decir, que se llevara al cine. Robert Cibis, usted ha asumido con Oval Media esta empresa. ¿Por qué, en realidad? Kollateral es importante, sin duda. En los medios tradicionales, y en general en este clima de crisis, en el permanente estado de excepción, tenemos tanta incitación, dureza, frialdad, cálculo. Y a veces se ve —bueno, muchas personas no ven el mundo a su alrededor. Y creo que, si de verdad queremos salir de la crisis lo más enteros posible, entonces hace falta la humanidad.
Y la humanidad significa, sobre todo, entender cómo les va a otras personas, poder sentir con ellas y construir esa conexión. Porque este aislamiento de las personas, esta degradación práctica de un ser antes cultural a un cuerpo tiene muchos, muchísimos efectos en el juego del individuo con los otros, pero también con toda la sociedad. Y eso se cuenta demasiado poco. Creo que solo podemos entender lo que ocurre ahora mismo si logramos transmitir esta perspectiva lo más de cerca posible, con tantos ejemplos como se pueda.
Y por eso Kollateral es esencial para mí. Ya al principio de la crisis me pregunté por qué esta perspectiva estaba tan poco representada. Y qué bien que lo hayáis hecho. Qué bien que hayáis escrito esos artículos y que juntos hayamos conseguido construir sobre ellos. Sí, pero en esta crisis —yo estuve 30 años en la ARD como corresponsal político. En esta crisis no fue posible colocar piezas como las que escribimos, sobre el sufrimiento de las personas en esta crisis del corona, bajo esta política implacable. Y eso también lo supimos luego por colegas de las redacciones. Robert, una pregunta más antes de pasar quizá a los contenidos. ¿Cómo se financia algo así?
Es casi un … Pues, nosotros, en Oval Media, siempre hemos puesto un poco la voluntad en primer lugar. Nuestra empresa existe desde hace más de 20 años. Y hemos iniciado cada proyecto sin que hubiera dinero. Solo con el objetivo de contarlo luego, porque hay que contarlo. Y entonces, a lo largo del trabajo, buscamos socios. Y en este caso es así: decimos que trabajamos para los espectadores. Y los espectadores pueden hacer posible que sigamos trabajando, simplemente transfiriéndonos dinero, por ejemplo. Y esta actitud, tengo que decirlo, me da mucha energía.
Porque sé que trabajo para espectadores. Y si ellos no lo quieren, entonces no tienen que transferir nada. O entonces yo no tengo que seguir trabajando. Si cada uno transfiriera solo una pequeña suma, un euro, entonces probablemente podría trabajar de forma completamente profesional. No sé exactamente cuántos espectadores son. Pero en el fondo no haría falta tantísimo para poder trabajar, si tan solo participaran muchos. Antes me he olvidado de decir que se ha unido a nosotros por Zoom Bianca Hölke. Una directora de escuela que en la crisis perdió su escuela porque conservó algo que muchos colegas periodistas no conservaron o no se atrevieron a conservar. Es decir, un escepticismo sano, el preguntar: ¿tiene todo esto sentido?
¿Qué daño hace? ¿Qué les hace a los niños? Volker, luego nos acercaremos un poco más. Quería ahora hacer la pregunta a Johanna: ¿cuál fue la reacción a los artículos del corona que publicamos en reitschuster .de? ¿Y cómo se llegó luego a este desarrollo, que escribir para los lectores en algún momento ya no bastaba, y que dijimos que necesitábamos otra cosa? Sí, cuando en 2020 publicamos en reitschuster el primer artículo, que habíamos conseguido en un círculo privado, cada artículo iba siempre acompañado de la nota: queridos lectores, si vosotros también tenéis un daño colateral que contar, escribidnos. Y desde el primer artículo la respuesta fue enorme.
Las personas estaban encerradas en casa. Los niños estaban en casa, ya no iban a la escuela. Había daños colaterales —así se llamaba esta serie en su forma escrita— por todas partes. Y así recibimos de verdad: teníamos millones de lectores, miles de cartas. Y en el fondo el material no se nos agotaba. Y un tema que provocó una respuesta especial fue siempre el tema de los niños. Y por eso, en los primeros episodios de esta versión filmada, nos hemos ocupado un poco más a fondo del tema de los maestros y los directores de escuela. ¿Y cómo se llegó a un desarrollo posterior, a que intentaras llevarlo al cine? Yo había conocido a Robert Cibis a través de colegas periodistas y luego supe también un poco más de su trabajo.
Él ha construido una crónica de muy gran formato, la película del corona, un documental de varias horas que hasta ahora han visto 1,2 millones de espectadores. Y entonces pensé: es fenomenal que haya realmente tan pocos que lleven al cine lo que de verdad mueve a las personas, lo que les angustia y lo que quieren ver. Y así nos juntamos y dijimos: también podríamos, y eso es entonces un formato nuevo, llevar este tema en el fondo periodístico a la forma de una serie de retratos. Y lo que luego nos importaba era: que al final de estos documentales tengamos un desenlace positivo. Es decir, mostrar también que no todo es un callejón sin salida, sino que siempre queda la posibilidad de encontrar nuevos amigos, nuevos apoyos, de unirse de nuevo o incluso de tomar caminos nuevos.
Y ese fue luego también el desenlace de cada uno de estos cortos documentales, que ahora estrenamos a partir de mañana. Tenemos que entrar ya en los contenidos. Todavía recuerdo que Sándor Horváth nos envió un correo, a propósito de una historia sobre lo mal que están los niños, y dijo: mi hijo ya no vive. Y entonces yo no escribí esa historia, porque pensé: me parece tan terrible, me parece tan terrible. Por eso la escribió sobre todo mi mujer, y ella también se puso en contacto con Sándor. ¿Cómo se llegó a que su hijo ya no viva? Si lo hubiéramos sabido, probablemente lo habríamos podido evitar; por desgracia no notamos nada.
Probablemente le vino una depresión, y eso ocurre, que uno no nota nada. Después nos dieron una lista así de la psicóloga del colegio. Hay diez puntos en ella sobre cómo se reconoce una depresión. Nada de eso era reconocible. Tenemos contacto con su pandilla, con su novia; es un grupo muy unido. Seguimos teniendo contacto entre nosotros, y ellos tampoco notaron nada. Tuvieron una fiesta muy bonita, hicieron fiestas, y nadie se dio cuenta de nada. Su hijo estuvo mucho tiempo fuera de la escuela, quedó excluido y recibía clases en línea, y estaba en una edad que es una edad típica de la pubertad.
Quizá a los niños también les cuesta ver que después de los 17 vienen los 20, los 25 y los 30. Hablamos también de sus planes, y él temía no poder llevarlos a cabo. Él estaba en el último curso; en aquel momento también tenía clases, de vez en cuando en la escuela. Pero se planteaba si quería estudiar; habría elegido una carrera para la que, por el numerus clausus, en Alemania habría tenido relativamente pocas posibilidades. Entonces dijimos: te vas a Budapest, de todos modos tienes la nacionalidad húngara, y allí se puede tomar una plaza de pago. Eso no es ningún problema. Luego se planteó entrar en el servicio de desactivación.
Esa era también una idea suya. Eso le parecía de algún modo divertido. Él también iba a menudo al bosque con sus amigos con los detectores de metales, y recogía cualquier chatarra. En cualquier caso, dijimos: bueno, la idea no me parece buena, pero si quieres hacerlo, pues lo haces. Y si quieres esperar ahora, entonces te tomas un año de pausa. Eso tampoco es ningún problema. Pero lo que quería hacer antes de todo —y creo que quizá eso fue lo que más lo frustró— era viajar por el mundo. Primero una especie de work and travel, durante un año. Pero el mundo estaba cerrado para uno. El mundo estaba cerrado. Le dijimos: bueno, prueba con Tailandia. En aquel momento habría podido llegar allí con 14 días de cuarentena y luego visitar la región y quedarse allí.
Sí, así que intentamos animarle. Intentamos darle valor. Y, como he dicho, también le dijimos: tómate un año de pausa, eso tampoco es ningún problema. En nuestros artículos sobre los daños colaterales habíamos escrito también sobre las psiquiatrías, sobre su desborde con niños, sobre niños que sufren por ello. Señora Hölke, ¿le resulta eso de algún modo familiar en su trabajo como directora? ¿Cómo reaccionaron sus niños a eso, a cada vez menos expresión en la cara, a cada vez menos contacto con sus compañeros? ¿Cómo sufrieron por ello, cómo reaccionaron? Sí, los niños sufren por ello.
Y no solo los pequeños, sino especialmente también los adolescentes. Porque no tienen contacto, porque quedan aislados. Y en el confinamiento fue especialmente grave, pero las medidas de higiene siguen vigentes. Y mantener la distancia, renunciar también a los contactos sociales. Y sobre todo en los pequeños, que no se pueden tocar. Y eso lo necesitan. Tenemos una fuerte necesidad de ello. Eso les hace algo. Entonces simplemente estaban más callados. Entonces estaban más tranquilos. Y para mí era así: la alegría simplemente ya no está. ¿Y ha mejorado o cambiado de algún modo la situación para los niños desde que hay otra vez clases presenciales, que ahora, con una política cada vez más histérica, se vuelven a poner en cuestión?
¿Cómo reaccionan los niños a eso? Eso no puedo contestárselo en absoluto. Porque desde marzo ya no estoy en la escuela. Y tengo mucho contacto con los padres. Y lo que los padres me cuentan es que entre los niños reina un gran miedo a tener que quedarse otra vez en casa. A tener que volver a la enseñanza desde casa. Y eso les pesa. Y eso también tendrá efectos a la larga. Si los niños aguantan dos años con estas medidas de higiene, entonces es un periodo que para ellos ya no se puede salvar. Para nosotros, los adultos, son dos años. Nosotros sabemos cómo era antes. Pero los niños no. Quisiera pasar ahora a Marta Morvai.
Una violinista solista que daba conciertos y estaba muy solicitada. En escenarios de conciertos dentro y fuera del país. Ahora Marta enseña violín a niños. Y como el gran escenario, por el momento, ya no está abierto. Marta, has pasado del gran escenario a los niños pequeños, a los escenarios pequeños. ¿Cómo es eso? En este punto quisiera corregirte una vez más. Un momento, Frank, perdona. Yo no enseño violín, enseño música. En general, en clases grandes en la escuela. Y como ahora hemos hablado de ello, estoy también muy sensibilizada. Asumí el proyecto simplemente de un día para otro.
Porque quería transmitir a los niños cultura y música clásica. Lo que sé hacer y lo que he hecho durante muchísimo tiempo en mi vida. Y sigo haciendo, pero muy, muy raramente. Y como acabamos de hablar de los niños: como profesora, o como persona que quiere enseñar algo a los niños, uno queda muy, muy consternado cuando ve todas esas caritas detrás de la mascarilla, mirándote durante horas. Con esto solo quiero decir que, desde mi punto de vista, no tiene mucho que ver con la protección de la salud que niños pequeños estén sentados durante horas con la misma mascarilla empapada, que se apartan continuamente de la cara, que mueven continuamente, y luego tocan los lápices.
Y todo lo que conseguimos con ello es que tengan una falta aguda de oxígeno y muchísimas bacterias en la mascarilla y en los dedos. Y eso no les queda claro a muchísimas personas, creo. Porque si les quedara claro que hacemos más daño que bien, entonces no lo haríamos, ¿verdad, Frank? Pues sí, quizá sí lo haríamos, porque esta mascarilla es también un instrumento de poder. Una vez vi en nuestro barrio, en Berlín-Mitte, a una pareja con mascarilla; empujaban un cochecito con un niño que lloraba dentro, porque solo veía a sus padres con mascarilla, y la calle estaba completamente vacía. Así que no solo no tiene nada que ver con la protección de la salud, sino que es también una señal, digo yo: obedezco, me lo tomo en serio, tengo miedo. Y esos son sobre todo también gente joven. Y son también personas del mundo de la cultura, que se han labrado la cultura; en la primera época de la crisis del corona se desvivieron en aprobación de todas esas medidas del corona que había. Cancelación de conciertos: maravilloso, hay un poco de dinero por ello.
Cancelación de producciones, cancelaciones de actuaciones. Son estos trabajadores de la cultura, y fueron bastante dóciles y adaptados. Salvo tú, una de las pocas. Sí, en honor a la verdad hay que decir que grandes eventos así, naturalmente, cuando los medios estatales dan por supuesto un peligro increíblemente grande, representan también una responsabilidad muy grande para los afectados que dirigen esos eventos; ellos no quieren convertirse en un foco de contagio. Y como al principio había muy, muy pocos estudios sobre cómo se propaga la enfermedad, se echaron, por así decirlo, todo a los propios hombros y lo aplicaron aún más en serio de lo que eran las medidas y las pautas del Estado, porque pensaban que hacían algo bueno. Y el problema —yo puedo entender a estas personas— el problema es solo que nada se cuestiona, que de hecho no se hacen estudios en estos auditorios.
Y cuando se hace alguno, entonces no se hace público. Y por eso también la gente anda por la calle con mascarilla, porque nadie les comunica que al aire libre no hay contagio. Hubo varios teatros que desarrollaron planes para el corona, que fueron examinados y aprobados por toda clase de expertos en salud, y eso no se siguió; en lugar de ello, artistas actuaron en el escenario y la sala estaba vacía. Y quien entiende un poco de cultura sabe que estos actores, estos músicos, necesitan el contacto visual y el contacto del olor, simplemente saber que hay un público; si no, estarían mal.
Hace falta el público para sentir también esa vibración. Y de hecho —bueno, en mi caso es así, no puedo hablar por otros— yo toco cada vez un poco distinto, según lo que recibo de vuelta. Si, por ejemplo, tengo en el público a mucha gente que está muy, muy tranquila y, digamos, no está atenta de inmediato, entonces quizá toco algo más rápido y luego algo más fuerte, para captar así su atención. Si noto que el ambiente es muy, muy sensual, entonces también puedo permitirme tocar algo más bajo y trabajar de verdad con el sonido… eso depende de lo que pase en ese momento.
Cuando no se tiene este contacto —quiero decir, todas estas cámaras, ellas ven, es una atmósfera bastante fría, necesitamos… yo ahora también me giro hacia vosotros, no hablo a la cámara, quizá eso es un… Sí, hubo actos culturales en los que se pusieron figuras de cartón en los asientos. Quiero decir, para mí eso es lo más horrible que uno puede imaginar, que es como una profesora en línea que, para poder enseñar realmente bien, coloca unas muñecas delante de ella. ¿Cómo es para alguien que en realidad vive para la cultura, que vive de la cultura o de la música en este caso, que se lo cancelen todo? ¿Y luego? Tuve una crisis nerviosa; tampoco quiero esconderme detrás del dedo pequeño: fue terrible.
Lloré durante meses, y empecé con eso porque antes surgió la pregunta de por qué no nadé con la corriente dominante. Yo quería, por así decirlo, conocer al enemigo, quería saber qué era exactamente lo que destruía mi vida, y me ocupé mucho, mucho —bueno, para un músico, muchísimo— de los distintos hechos y datos y estudios médicos. Leí estudios de Harvard, de Yale, leí mucho del Lancet, Nature, o sea, montones de fuentes también del mainstream. En realidad no se puede decir que me informara por otro lado en unas supuestas revistas de charlatanes.
Adquirí un conocimiento muy grande, muy amplio de virología, de inmunología, y en cuanto leía entonces en los periódicos algo distinto de lo que era mi conocimiento en aquel momento, empecé a volverme escéptica y empecé a cuestionarlo todo y a preguntarme por qué se publican tales titulares en el periódico si no son ciertos en absoluto. Y para mí, como, digamos, extranjera que vino a Alemania, eso fue un buen derrumbe de mi ideal, porque yo crecí con la idea de que en Alemania todos son justos, que todos saben manejar muy bien los hechos, y que si todo está en orden, entonces es en Alemania.
Y notar luego esta discrepancia, que además crece cada día, eso me desgarra, porque es una visión del mundo completamente distinta. Y ahora me callo. Quisiera preguntar aún a Robert: ¿cree usted que con estas películas del corona, con las películas de Kollateral, que ahora se estrenan sucesivamente cada 14 días como documentales de 15 minutos, están saliendo, se puede convencer a alguien, o es más bien una cuestión de decir: hemos presentado la época cronológicamente, hemos producido, emitido, escrito, pero convencer ya no puedo a nadie, ¿ellos solo pueden informarse? Pues en el fondo, para mí, y creo que en general, a mí no me interesa en absoluto convencer a nadie de nada. El problema es que en muchas personas no hay ninguna sed de saber, que no hay ninguna convicción, es decir, que no hay ni siquiera objetividad.
En el fondo tenemos, cómo diría, tenemos manipulación, psicosis, miedos, derrumbe de la visión del mundo, defensas, regresión. Regresión significa, por ejemplo, que uno dice: estás enfadado —pero solo porque uno mismo está enfadado lo proyecta en el otro. Así que, cuando se tienen estas lógicas invertidas, la gente dice, por ejemplo, eso también se ve escrito aquí, los críticos de las medidas simplifican todo, lo ven todo solo en blanco y negro, y yo digo: ¿eh?, nosotros hacemos exactamente lo contrario; el relato dominante de los medios tradicionales es un relato absolutamente en blanco y negro, increíblemente simplificado, como si el derrumbe financiero, por ejemplo, se debiera al virus, como si uno se creara la realidad, y así sucesivamente.
Y a esta simplificación nos oponemos y decimos no, no, tenemos que volver a mirar la realidad. Y solo quería decir una frase: tampoco es casualidad que los que trabajan en la cultura sean tan manipulables, porque en esta crisis hay personas especialmente entrenadas en imaginarse cosas, en crearse cosas y también en inventar cosas, y nosotros, los que trabajamos en cultura, tenemos la tendencia a hacernos el mundo como nos gusta. Sí, entonces me siento aquí a la mesa y digo: esto es solo una sala sencilla, pero me siento como si estuviera en un palacio, aquí hay un palacio, no estamos en una conferencia de prensa, estamos de verdad en un palacio, y si me lo digo mil veces más y todos los demás lo confirman, entonces la pared ya me parece como si tuviera adornos de oro. Y esta capacidad la tienen los actores, la tienen los directores, pero la tienen también los músicos, que te transportan a otros mundos; esa es su profesión, igual que los académicos también pueden transmitir ideas increíblemente complejas y pueden meterse de lleno en ellas; esa es una capacidad maravillosa que tenemos los seres humanos. Y si ahora alguien me da una conferencia de dos horas sobre eso —este es un ejemplo que puso una psicóloga francesa, me parece muy bueno— y dice que es bueno regar las flores con gasolina, y explica exactamente las moléculas, y yo digo: no acabo de seguirlo con estas moléculas, pero seguro que será cierto, ella se lo ha pensado tanto, ha escrito un libro tan gordo sobre ello, seguro que será cierto; eso, como académico, podría hacerlo, podría dejarme llevar por ello, mentalmente. La persona que dice: eso es demasiado complicado para mí,
pero sé que la gasolina es mala para las flores, esa persona tampoco es tan manipulable. Eso lo vemos también en nuestra sociedad: cuanto menos formación académica tiene la persona, tanto mayor es el coeficiente, la proporción de personas que participan menos en la manipulación. Sí, los artesanos, por ejemplo. Conozco a pocos artesanos que lleven mascarilla, y digo esto porque simplemente me parece absurdo, y ellos tampoco han visto todavía ningún caso de muerte. No, ¿qué estás diciendo?, esto es una peste mortal. Perdón. Sí, sí, así es, y entonces hay que, o bien ese estudio de la gasolina y las flores, hay que desmontarlo, refutarlo y encontrar el error —eso también hay quien puede hacerlo, y son personas muy inteligentes, sí, y a esas me gustaría conocerlas, eso me parece bien—, o bien uno dice: simplemente me fío de mi sentido común, y entonces, esos son los dos métodos. Pero, como he dicho, no se trata de convencer a nadie de nada, se trata de llevar primero el debate a un plano empático, de ver al ser humano como ser humano y no ya como objeto médico, y en segundo lugar de encontrar un plano objetivo, de decir: vale, aquí está el estudio, sé que seguro que hay otro estudio, muéstramelo, lo hablamos.
Sí, y entonces se puede hablar de ello. Y este insultar y esta incitación, este excluir, es lo que domina, y si alguien está sentado frente a mí y solo insulta, entonces con esa persona tampoco puedo hablar, entonces también está perdido. Y cuando luego me dicen: pero habla con la otra parte —¿con cuál, entonces?, ¿con los que publican en Nature y tienen a veces estudios realmente interesantes? Y entonces uno dice: oye, eso habría que comentarlo. O lo que ahora sale, por ejemplo, en el Tagesschau: ahí digo que eso no es objetivo. Pero es casi como cuando hablaba con mis colegas, que entonces dicen: sí, no está nada mal lo que hacéis, pero en nuestra casa eso no sería posible. Johanna, ¿qué reacciones recibimos desde el lado periodístico a nuestros artículos, y que en el fondo también esperamos recibir por las películas? Entre esos muchos miles de cartas que recibimos había también numerosas de antiguos o actuales colegas, que decían, si estaban empleados en el mainstream: con lo que publicáis tenéis razón, y las historias que escribís son verdaderas, pero algo así nosotros no podríamos publicarlo nunca. Y al principio era realmente así, cuando empezamos nuestras historias, que sobre estos daños colaterales no se podía informar en absoluto, porque no podía ser lo que no debía ser.
Y hoy en día… bueno, al principio, desde el lado periodístico, no se podía informar sobre estas tragedias humanas, sobre estos daños en la sociedad, en la cultura, no se podía, porque no debía ser, porque como objetivo supremo existía la lucha contra el virus mediante las medidas, y todo lo que se cuestiona o se pone en duda al respecto no era, por así decirlo, políticamente correcto. Luego llegó a ser así que en parte el diario Bild recogió nuestros artículos a continuación y entonces también informó sobre tales daños.
Sí, pero al principio simplemente no era políticamente correcto. Y en esos correos que recibimos había también numerosos periodistas que siguen trabajando en las emisoras públicas o algo así. Unos decían: bueno, nosotros no podríamos publicar algo así nunca; y los otros decían: ¿cómo podéis publicar en ese portal historias así? Nada de esto puede ser verdad. En fin, las reacciones fueron ambivalentes. Sí, también pasó que recibimos informaciones de colegas que entonces decían: por desgracia no podemos hacerlo. Pero ¿qué es lo que en el fondo lleva —y lo pregunto a todos los presentes— a que la gente no pueda escribirlo contra su propio saber? No se trata de los primeros dos años: ahora tenemos muchísimas personas mayores a las que les hemos salvado la vida, y de que no se mirara a los daños, sino que se decía: fantásticas las clases en línea, y todos sabían, siempre que, o en la medida en que, tuvieran hijos, que lo contrario era lo cierto, que en el fondo a los niños se les ha tratado increíblemente mal, hasta llegar a deformaciones psíquicas. Señora Bianca, ¿puede decir algo más sobre eso?
El gran problema es que los niños no pueden decir no. Nosotros, los adultos, tenemos la posibilidad de poder decidir. Nosotros podemos decir: sí, leo los medios tradicionales, y esa es una verdad, y actúo en consecuencia; o busco medios alternativos que quizá me den otras informaciones, y luego puedo decidir. Los niños no pueden hacerlo. Los niños dependen de lo que los adultos hacen con ellos, de lo que los adultos les imponen, y en este caso los niños ni siquiera pueden decir no, y en los más pequeños eso es dramático, y también en los adolescentes. ¿Qué pasa si un adolescente dice no? Y eso es catastrófico. Eso es el tema de los derechos de los niños. Bueno, está bien, pero cuando los adultos formulan los derechos de los niños y los exigen o los reclaman judicialmente, los niños a su vez no tienen nada que decir.
Recibimos de nuestra escuela unos cuantos correos diciendo que nuestro hijo Xaver, tiene diez años, que lleva la mascarilla torcida, que anduvo por una escalera sin mascarilla; y en algún momento llegaron tantos correos que dijimos: no le decimos nada más al niño de esto. Simplemente es una carga. ¿Puede tener algo que ver con el hecho de que muchísimos de estos importantes políticos que actúan no sepan que el acto sexual puede tener consecuencias de por vida, porque muchísimos de ellos no tienen hijos? ¿Puede venir de ahí una falta de comprensión? No lo puedo decir, pero lo que veo me pone triste. Hoy he oído de una madre cuya hija de 17 años no está vacunada, y en la escuela se ejerció tal presión sobre ella que, creo, se salió de la clase.
Y luego hubo una conversación, y la profesora dijo: sí, lo siento terriblemente, no era mi intención en absoluto. Yo solo quería informar. Y entonces me pregunté: ¿qué pasa aquí, cuando al parecer no solo los políticos no se paran a pensar, sino que ni los profesores reflexionan sobre lo que ocurre de verdad y por qué alguien quizá no esté vacunado, y que eso también está totalmente bien? Yo he entrado hace poco en esta profesión, y he intentado hacerme precisamente esta pregunta: ¿por qué van los profesores con tanta vehemencia contra los niños y reprenden a cualquiera que no lleve la mascarilla bien sobre la nariz, da igual lo pequeño, da igual lo mayor?
Es decir, a los de seis años se les reprende igual que a los adolescentes. Y creo haber visto que ni se hacen todas estas preguntas. Es como una tarea que reciben los profesores, al parecer eso no pasa por los filtros, porque si no… yo no conozco a ninguna persona empática que le hiciera algo así a un niño. Perdón, quizá yo soy algo distinta en eso, pero no conozco a ninguna. Y cuando uno realmente se pone ahí y se toma el tiempo de escribir correos a los padres: su hijo, por favor… y su cerebro necesita oxígeno, y por eso se quita la mascarilla — ¿qué clase de persona soy yo entonces?
Ahí la empatía no puede tener nada que ver. Una persona que ha infringido las normas: justamente con los profesores es así. A ellos también los delatan más arriba en la jerarquía, o los denuncian, o los señalan. ¿Sabes lo que hago cada día? Les deshago a los niños los nudos de la mascarilla por detrás, porque las orejas ya están llagadas, porque los padres o los profesores aprietan los nudos tanto que las orejas están así todo el tiempo. Están llagadas. Luego vienen a mí: espera, me duele la cabeza. Entonces abrimos la ventana, se ponen junto a la ventana, y entonces aspiran un poco de aire. Bien, ¿cómo se puede exigir eso?
¿Cómo se puede hacer eso? Yo tampoco tengo respuesta para eso. Solo sé que muy pocos políticos dicen: este es un Estado implacable con sus ciudadanos. Y muchísimos políticos esperan aplausos de su lado correcto cuando dicen: lo apretamos un poco más. Hacemos otro confinamiento. Señora Hölke, ¿quería decir algo? Sí. Los profesores son funcionarios, y hay una razón por la que se hicieron funcionarios. Porque tienen una gran necesidad de seguridad. Y además, la mayoría de los funcionarios son también obedientes. Hemos jurado un cargo, y por eso también se nos exige obediencia. Eso es una cosa. Y la otra es que los colegas tienen muchísimo miedo.
Se encuentran en medio de la psicosis de masas. Y desde ese miedo, miedo por su vida, ya no pueden sentir ninguna empatía. Es decir, están dirigidos desde fuera. Están metidos de lleno en sus propios sentimientos y entonces ya no tienen ninguna mirada para lo demás. Y esa es, por desgracia, la gran mayoría entre los profesores. Pero también están los otros. Yo tengo una gran red de profesores y, últimamente, también de direcciones de centros que lo han conservado. Pero eso se debe únicamente a que no tienen miedo. Y quizá tampoco son tan obedientes, sino que simplemente quieren hacer lo correcto. Hoy en día parece que casi hay que poder permitirse no tener miedo; quien se lo puede permitir y además puede decirlo.
¿Y cómo lo vive usted en su entorno privado, con las mascarillas, con la obediencia, con el teletrabajo, sin poder ir ya a las oficinas? Para los jefes eso es, naturalmente, terriblemente fácil: poder ser jefe de verdad cuando todos los empleados solo son accesibles digitalmente. Bueno, eso depende del jefe. En eso de verdad no puedo quejarme. Y ahora también tengo teletrabajo, o trabajo móvil, así se llama en nuestra casa; eso es una cuestión jurídica. Y con eso gano cada día dos horas de tiempo libre, si se quiere, porque no tengo que ir a Berlín. Pero también voy con gusto a la oficina; hoy, por ejemplo, también estuve en la oficina, porque allí puedo resolver unas cuantas cosas que no se pueden hacer en línea.
Te encuentras con colegas; hoy también me alegré, me encontré con dos colegas, en persona, tres, de hecho. Los contactos personales también son muy importantes para mí. Pero también vivo lo que he oído aquí del orador anterior. Cuando tengo teletrabajo, entonces cada día, hacia el mediodía, paseo una hora con el perro por un prado y por el bosque. Y allí me encuentro una y otra vez con gente que camina por el prado con mascarilla. Y entonces me pregunto: ¿qué pasa ahí? Bueno, quizá son funcionarios. No, no necesariamente. Y con los profesores también he tenido una experiencia, sin dar nombres. He conocido a profesores de la escuela de mis hijos, o ahora ya solo de un hijo, por desgracia. Son totalmente relajados.
También contaron una vez —bueno, lo de mi hijo, el profesor aquel— que en sus clases a veces se quitaban las mascarillas. Y luego conozco también a una profesora que tiene un miedo pánico al corona. Y ella me contó cómo condicionó a los niños al principio, cuando empezó todo el asunto del corona. Y entonces me vino a la cabeza un documental sobre un país del Lejano Oriente donde rigen reglas muy severas. Allí los niños también son condicionados muy fuertemente. Acabábamos de estar con el tema del miedo, o de la obediencia. Johanna, ¿cómo lo vivimos nosotros, que las personas sobre las que escribimos digan: por favor, solo de forma anónima, hacedlo de modo que no se pueda rastrear?
Pero esta serie de películas que Oval Media emite ahora funciona justamente con el principio contrario. ¿Cómo se ha conseguido eso? Pues, por un lado, vivimos que muchos de esos miles de cartas se quitaron del alma su sufrimiento y sus preocupaciones escribiendo. Y que ni siquiera querían necesariamente que se publicara. Pero también hubo cartas, y por eso se me ha quedado tan bien en la memoria la carta de la familia Horváth, que decían: si podemos hacer algo para señalar el sufrimiento de los alumnos y esta situación indecible, entonces publiquen por favor nuestra historia, y nosotros, por así decirlo, liberamos la historia para que escriban sobre ella.
Y por eso también de esta historia salió una historia de Kollateral, en la que ellos muestran su cara: qué fue luego de esas personas con el tiempo, cómo siguieron manejando su situación. Y la plasmación filmada de las historias tiene precisamente el sentido de que queremos dar una cara a todas esas cifras, a todos esos abusos, a esos efectos sobre la sociedad y la cultura. Así que el… y es traicionado por sus amigos. Luego tenemos a la directora Bianca, que pierde su escuela.
Tenemos al médico de salud pública que hizo las preguntas equivocadas y con eso puso fin a su carrera. E incluso tenemos a un campeón del mundo de fútbol que perdió su puesto de comentarista en el mayor diario sensacionalista alemán porque hizo las preguntas equivocadas. En la antesala de esta conferencia de prensa enviamos enlaces por correo, si así se dice, los mandamos hoy. Y hay bastantes personas conectadas, eso lo puedo ver en el monitor. Pero no sé si las personas nos pueden decir algo. Es decir, si nos pueden preguntar algo. Vamos a probar simplemente si funciona —técnicamente tan complicado, tan sencillo— que alguno de los conectados, si tiene una pregunta, nos pueda preguntar algo.
La maravillosa técnica. Si fuera el caso de que alguien pregunte o quiera preguntar algo a Marta, Robert, Sándor o Johanna, que lo haga, por favor. Porque eso sería también un comienzo muy inteligente para una serie: que en el fondo también se entre en contacto con un público y se pueda hablar entre todos y quizá dar informaciones adicionales. Bien, entonces… creo que hemos conversado unos con otros. He aprendido muchísimo. Espero… ¿Alguien? Sí, Olaf.
Sí, no, solo quería añadir algo a modo de comentario. Estoy de acuerdo con muchas cosas. Lo veo todavía en otro aspecto, además de todas las cosas que afectan a los niños en las escuelas. También se trata de esto: ¿por qué no se informa sobre ello —citando a Rudolf Augstein: decir lo que es—? Porque, primero, muchos colegas tienen miedo. Tienen miedo de perder su trabajo, miedo de no volver a salir en pantalla, miedo de no volver a estar en antena, de no poder escribir más historias. Y lo espantoso es justamente esta actuación colectiva, que uno se adapta, es decir, que apaga el pensamiento propio.
Quizá también con el telón de fondo de ese miedo; la pérdida del empleo es la otra explicación. La segunda explicación es: a muchas personas todavía les va demasiado bien. No se complican la cabeza. Por eso también los profesores en las escuelas lo aceptan todo. Es que muchas personas tampoco se quejan, lo soportan, porque a ellas todavía les va bien. En los tiempos anteriores al telón de acero, en Europa del Este, bajo dictaduras, era distinto. Allí a la gente no le iba bien, y entonces se defendía. Aquí solo cito a Karl Marx: las situaciones revolucionarias surgen solo cuando el proletariado, los ciudadanos, no tienen nada que perder sino sus cadenas. Así es. Y la otra cosa que todavía me parece espantosa, además de los periodistas que han actuado más como activistas y no como periodistas. Algo así no lo he vivido nunca en 30 años de corresponsalía política desde Bonn y Berlín. Es decir, ni en 1990 ni tampoco bajo Gerhard Schröder hubo un coro unísono de los llamados periodistas de calidad que protegiera a los gobernantes prácticamente como una guardia pretoriana.
Yo siempre lo he descrito así: ya no fueron la protección de la democracia, sino… del gobierno federal. Prácticamente lo defendieron contra cualquier ataque o cualquier pregunta que expresara crítica. Pero, en tercer lugar, también espanta que el arte haya faltado por completo. Pues lo hemos vivido. La escena artística fue simplemente tranquilizada con ayudas, y los que alguna vez se rebelaron. Y eso lo encontré muy interesante. Esa imagen que se desarrolló allí me recordó a — yo fui testigo de la época, o copadeciente, de la expatriación de Wolf Biermann, con Manfred Krug y Hilmar Thate, Angelica Domröse, todos esos actores que abandonaron la RDA. Ellos también habían firmado.
Algo parecido ocurrió aquí con #allesdichtmachen. Allí participaron muchísimos artistas. Respetuoso, cosas realmente magníficas. Pero con qué rapidez cayeron todos. Heike Makatsch cayó. Cobardemente se apartaron de la pantalla. Los únicos que al final quedaron fueron Wotan Wilke Möhring, Jan Josef Liefers. Pero él tuvo luego que ir, vía el diario Bild, a la producción, a una planta de covid, para lavarse de haber participado en #allesdichtmachen. Nina Proll también se mantuvo. Pero todos los demás artistas cayeron. Y así fue también en tiempos de la RDA. Primero firmaron la declaración de Biermann, y de pronto, tantos y tantos artistas fueron luego publicados, retiraron después sus firmas. Y en una democracia eso me parece en realidad estremecedor, que exista una imagen así de cobardía y de miedo a la libertad, porque uno teme por su trabajo, por su importancia.
En esa época eso me pareció en realidad lo más estremecedor, esa cobardía, ese miedo. Y sobre todo: al final tu trabajo y tu dinero y tus ingresos son más importantes que la democracia, la libertad y la reflexión. Sí, y ahora mismo una actriz está clamando por más papeles de cine. Es la pareja de nuestro ministro de Exteriores, Natalia Wörner, que decía, publicado en varios periódicos: yo no ruedo con personas no vacunadas. Soy muy, muy dulce y amable y formal, y por favor, contratadme. ¿Hay algo más desde el auditorio…? Sí, sí, Marta. Querido Olaf, no nos conocemos. En persona, por desgracia; pero quisiera decir brevemente algo sobre #allesdichtmachen: hemos rodado una serie —o mejor dicho, se llama «Alles auf den Tisch».
Son casi los mismos: con Nina Proll, con Eva Herzig, con Wotan Wilke Möhring, con Jana Paraskiewa, con Dietrich Brüggemann, conmigo. Y son conversaciones de alta calidad, de unos treinta minutos, con especialistas, con científicos que hasta ahora no han sido escuchados en el mainstream. Pero son personas realmente de primer nivel, y del derecho, de la medicina, de la prensa, de la… sí, ¿qué más hay? Son más de 60 vídeos; de la política: Sahra Wagenknecht ha participado ahora también.
Y es una serie que recomendaría a cualquiera que quiera informarse: allesaufdentisch.tv. Por desgracia, lo que también me llamó la atención en esta campaña fue cómo, a los diez minutos, el titular en una revista ya decía «un caldero de charlatanes». Yo personalmente hablé con el profesor Hans-Joachim Maaz, de la RDA — si todavía te acuerdas de él, es un psiquiatra de alto, de altísimo rango—: que un periodista se permita algo así, que pronuncie la palabra «charlatán» sobre una persona así, da vergüenza ajena. Y lo que quisiera añadir brevemente: a los diez minutos ya llegó esa estigmatización, con la mejor voluntad, eran 50 vídeos, de 30 minutos.
¿Qué clase de opinión objetiva se forma, por favor, a los diez minutos? Porque no puede ser lo que no debe ser. Yo aprecio mucho, sobre todo, a la actriz Nina Proll, de «Vorstadtweiber», una de mis series favoritas. También ella mantuvo una conversación con, creo, una profesora, y entonces un periodista del Spiegel se dignó decir que eso no era nada, que eso no era periodismo, que solo se habían dado la razón mutuamente. Bueno, quiero decir: cuando veo por la noche la ARD o la ZDF, quién se da ahí cada noche la razón mutuamente, eso sí es escandaloso; y eso lo dice el Spiegel sobre tales conversaciones. Y ellos tuvieron a Relotius en sus filas, y tuvieron al señor Leyendecker, que hasta hoy no sabe quién es el testigo de su asesinato de la RAF; se lo llevará a la tumba, porque probablemente se lo inventó.
Y son cosas simplemente escandalosas, pero hoy en día llegan en una forma que, como he dicho, no he visto desde 1989: cómo tales medios —no son vigilantes de los medios, no son perros guardianes, sino pretorianos y guardianes de la defensa de la política del gobierno. Pero a nosotros, los periodistas, nos lo podemos notar, podemos describirlo, y tampoco lo olvidaremos. Robert Cibis sobre eso. Quería añadir algo brevemente: primero, eso se dice cuando uno no tiene argumentos. También hay que… estas acciones que se acaban de mencionar son tan impecables que prácticamente hay que cambiar de registro al insulto para dejar traslucir algo negativo.
Nosotros, en Oval Media, publicaremos en pocas semanas un libro sobre #allesdichtmachen, editado por el profesor Michael Meyen, y quería mencionarlo aprovechando la ocasión. Reflexionar de nuevo sobre todo el asunto: no solo la producción de estas películas, sino sobre todo su recepción, y lo que eso dice de nuestra sociedad. ¿Qué le parece que esta película de Kollateral —un documental magnífico, he visto las dos piezas— se emita quizá también en Servus TV? Al menos ellos son más valientes. ¿Hay contactos ahí? Quiero decir, algo así también quedaría bien en cualquier tercer canal; del primer canal no quiero ni hablar, pero también en la ARD quedaría bien: hecho con profesionalidad, interesante, polémico, y se podría responder a ello, y eso es lo mejor que puede hacer el periodismo: que las personas respondan a un trabajo sólido y bien hecho.
Sí, naturalmente —bueno, nosotros mismos somos una plataforma, Oval Media es una página web que también transmite los vídeos ella misma, en servidores propios, y lo ofrecemos también a otras plataformas. La película de Kollateral se verá en al menos diez plataformas y quizá también en distintas emisoras, y naturalmente también puede emitirse en Servus TV. Nosotros construimos, corremos por delante, por así decirlo; con estos proyectos nos sentimos pioneros de esta postura. No estamos solos en ello, pero aun así somos relativamente pocos, y por eso estas marcas deben continuarse y ampliarse, y con gusto también en otras emisoras. Bueno, me avisan por el monitor de si otro de los colegas conectados quiere preguntar algo.
Si nadie pregunta, empiezo aquí con una ronda final. Johanna, ¿qué esperas, cómo seguirá esto? Estos daños colaterales y estas películas de Kollateral en Oval Media son también algo así como una confirmación para nosotros de que no somos los idiotas ni estamos solos. Sí, como ha dicho antes Robert, no se trata de convencer a la gente ni de abastecer a los espectadores con nuevos hechos o nuevos conocimientos; está pensado realmente como una especie de crónica, para que después nadie pueda decir —así está también en los títulos de inicio— eso no lo sabíamos. Así que queremos documentar, retratar los destinos individuales, los distintos grupos profesionales, los padres, los profesores, por así decirlo, mostrar a las personas sin que puedan ser atacadas en ningún punto.
Tampoco comentamos las películas; simplemente dejamos que los afectados por estas medidas del corona, por estas decisiones políticas, cuenten su historia, y eso es en realidad más una pretensión de cronista la que tenemos, que una pretensión de instruir a la gente o de darle nuevos hechos. Esa no es en absoluto nuestra intención. Y cuando cada 14 días se publica un nuevo retrato, no tiene que ser que justo al principio millones de personas quieran ver esta serie, sino que simplemente sirva también como una especie de obra de consulta. Así, uno puede, por ejemplo, dentro de medio año, cuando descubra esta serie, volver a escucharla, si le interesa qué pasaba en realidad entonces.
La realización me dice que Tamara tiene una pregunta: ¿se puede conectar a Tamara? Sí, yo también quiero decir algo, concretamente, Frank —y yo, yo sigo trabajando en la SWR, y quiero insistir un poco. Olaf, a usted no le conozco personalmente, pero he visto que viene del Focus. Bueno, yo sigo luchando con mi desconcierto ante la situación periodística, y me gustaría mucho saber si tenéis alguna sospecha de a qué se debe, porque Bianca acaba de decir a qué se debe entre los profesores; entre los periodistas, para mí es… bueno, yo también lo tengo, también llevo 30 años, o incluso 35, en esto. Tampoco he vivido nunca algo así y estoy ante ello como un buey ante la montaña; ahora estoy también en la situación de trabajar para el área de reportajes, es decir, ya no —antes estaba en Report y en los informativos—, pero ahora ya no tengo la posibilidad de participar políticamente ahí, porque trabajo más en el ámbito cultural. Pero ¿tiene usted, ¿tenéis alguna idea? Bueno, sigo en estado de shock, tengo que decirlo; por eso también estoy aquí, y por eso llamé a Frank el año pasado; por eso: ya no entiendo nada.
Tamara, no tengo respuesta para eso, solo lo percibo y noto cómo los colegas intentan decir: quizá es un antisemita. Nazi lo es con toda seguridad, un coronazi o algo así. Y yo lo escucho y lo apunto para mí y pienso: esto no lo olvido, esto es simplemente… cómo está la cultura en este momento, y seguiré preguntando. ¿Olaf? Pues yo lo veo así: los periodistas que todavía tienen un empleo, y siguen ganando un dinero bastante decente, y allí vale siempre aquello: de quien como el pan, su canción canto. Y eso es, en realidad es amargo, pero es realmente así: el periodismo libre, la libre expresión apenas existe ya en la redacción; al final no existió en absoluto, tampoco en el Focus en principio, allí uno era en realidad ya solo… eso también era horrible, cuando uno hacía preguntas críticas o comentarios críticos, eso era ya solo una cosa… no era más que eso. Es una resignación colectiva y una adaptación y un dejarse llevar; por eso el mainstream encaja de verdad, y es… si el periodismo hubiera funcionado así en la RDA, bueno, creo que la RDA nunca se habría hundido. Allí muchos participaron por miedo y por coacción, pero aquí ya no hace falta forzar a la mayoría, lo hacen voluntariamente — y de eso habrían soñado todos los de antes en el bloque del Este, si lo hubieran hecho voluntariamente.
Pero sabemos que la RDA se hundió, así que también aquí queda esperanza. Bianca quiere añadir algo. Sí, no hay ninguna sacudida, porque la gente todavía tiene dinero, por eso. Sí, ¿está cambiando…? ¿Bianca, me oyes? Sí, quería añadir algo a lo de Johanna, y es: cuando llegó la llamada de Oval Media, preguntando si quería mostrarme ante la cámara, no lo pensé ni un segundo: sí, lo hago. Cuando colgué el teléfono, pensé: ay, Dios, esto tendrá consecuencias, ¿qué saldrá de esto? Y estaba claro: en realidad son dos consecuencias. La una es, para mí: puedo decir qué injusticia está ocurriendo aquí, qué se hace aquí conmigo, y mostrarlo al mundo entero y mostrar a los colegas que no están solos; lo viven tantos, y están sentados completamente solos en casa y piensan que no hay nadie más que piense y viva lo mismo. Y ser un ejemplo para los colegas, darles valor y mostrarles también un camino: que podemos enlazar esto entre nosotros, que podemos hablar por teléfono y que hay otros — y así me vivo a mí misma como eficaz.
Ya no estoy a merced de todo esto, no me cae algo encima y ellos hacen algo conmigo, sino que lo tengo en mi mano, y si ahora salgo a la luz pública, entonces lo hago: me autorizo yo misma a hacerlo. Bien. Chapeau. Y sí, chapeau. Marta, una palabra final: ¿dónde te ves? Digamos que dentro de unos meses otra vez en un escenario con público que no esté recortado en cartón. Sin mascarilla. He olvidado un punto muy importante de nuestra conversación; quizá tampoco hemos tenido hasta ahora este tema: yo tengo un gran problema con la regla 2G, porque la encuentro discriminatoria y médicamente nada defendible, ya que los que se han hecho test son los más seguros.
Solo se trata de lo políticamente defendible. Se trata de política. Y en mis conciertos, que entonces todavía tenía, dije en septiembre: no, nosotros no hacemos 2G, no quiero excluir a las personas. Y cuando uno se opone así como artista, entonces uno nada con mucha fuerza contra la corriente, y simplemente se lo aparta a un lado. Y me pregunto en serio por qué las personas no se hacen esta pregunta, la de tomar en Alemania una decisión política de exclusión médicamente no defendible. Sí, el futuro…
Gente, a nadie le suenan las alarmas. Perdona, Johanna, que antes, con el periodismo, que lo haya hecho decir otra vez — no podía creer lo que oía, lo que dicen los periodistas. De verdad no podía creer lo que oía, que en Alemania se como he dicho, la imagen de Occidente que yo tenía, que hoy en día haya que vivir todo esto. También se oye al jefe del partido de los Verdes, el futuro ministro de Economía, cuando dice: confinamiento para los no vacunados. Quizá algún día les regalen una ciudad propia. Sí, eso sería… entonces vería usted que no se debe a los no vacunados. Bueno, está bien, perdón, no quiero ahora llenaros el programa de ciencia. No, pero para mí realmente es… simplemente me duele que el arte y la cultura, que, exactamente como ha dicho Olaf, deben criticar siempre y sostener siempre el espejo, ahora también naden siempre con todo.
Y los colegas, con permiso, todos solo dicen: sí, por supuesto, tenemos que hacerlo, todos tenemos que nadar con la corriente, si no, todos cargamos con alguna responsabilidad. Es una constatación de lo que hay; en muchos ámbitos todavía no podemos explicar por qué es así, se puede observar, y lo haremos. Cada uno en su campo: nosotros con películas y con artículos, Robert Cibis produciendo las películas, y quizá el público dé también alguna aportación, para que algo así siga siendo posible. Y a veces yo también me quedo ahí sin palabras; entonces está muy bien no estar solo y estar conectado con personas que piensan de manera parecida. Y a veces soy —yo soy el optimista en nuestra familia— y digo: seremos más, y ganaremos.
Mi mujer es en eso normalmente algo más pesimista, pero eso no nos impide seguir adelante. Pero solo ganaremos si nos hacemos oír. Solo ganaremos si le decimos a cada uno: no, así no. No, yo no atormento a niños. No, yo no discrimino a personas. No, yo quiero viajar en tren sin ningún certificado. Sí, yo quiero ir con mi dinero a un restaurante y simplemente comer allí. Da igual el estado de salud que tenga. Queremos vivir. Esa también fue una palabra final maravillosa. Si no he pasado por alto ni dejado de oír a nadie, entonces doy las gracias. Y para mí fue apasionante, y espero que también para quienes estaban conectados. Y con gusto en otra ocasión.
Y hay sin duda temas en los que podríamos, por ejemplo a partir de estas películas que hemos rodado, y quizá de los artículos, enlazándolos, crear una plataforma. Y entonces se podrían mantener tales conversaciones también para un público más amplio, sobre ciertos temas, sobre el periodismo, sobre los niños, sobre la política. Si este gobierno, el nuevo gobierno, nos deja hacerlo. Doy las gracias a todos los que han escuchado y se han conectado desde Holanda y Berlín-Mitte, desde el sur de Alemania y el norte de Alemania y desde donde sea. Muchas gracias. Gracias a vosotros.
Was ich jetzt erlebe, was mit den Seelen der Kinder passiert, das macht die Kinder wirklich krank. Das geht für mich nicht mehr. Und das ist unerträglich. Das ist für mich wirklich in meinem Herzen unerträglich. Kollegen haben mich gewarnt: die führen dich aufs Eis, die wollen dich reinlegen. Ich sag, das ist doch mein Freund, den kenn ich. Das macht der nicht so. Das ist der Giftschrank der Geschichte, der hier aufgemacht wird. Die merken das selber überhaupt nicht. Das ist eigentlich erschreckend. Ich komm da rein und denke, ja, hier ist es schön. Und freue mich, die Kinder zu sehen. Und freue mich, auch die Kollegen zu sehen. Und freue mich, da was Tolles zu machen. Und wenn das nicht mehr da ist, wenn da nur noch Kinder vermummt rumlaufen und artig durchs Gebäude gehen und gar nicht mehr rein dürfen ohne Unterschrift, macht das keinen Sinn mehr.
Dann ist das nicht mehr meine Aufgabe. Teilweise war ich schon richtig labil, hatte Depressionen und so. War auch richtig in Psychotherapie. Hatte auch Suizidgedanken, hab mich auch geritzt. Aber dann hab ich mich gestärkt, hab mir einen Ruck gegeben. Deswegen möchte ich auch vielen Menschen helfen, die auch dieses Problem haben. Weil viele haben durch Corona richtig Depressionen bekommen. Ich will denen unbedingt helfen. Das ist so sinnlos, sich zu ritzen. Man kann was Besseres machen. Kollateral ist eine Fortsetzung von einer Artikelserie, die bei reitschuster.de erschienen ist.
Und diese Artikel, Kollateralschäden, sind so was wie eine Dokumentation der bleiernen, traurigen, unbarmherzigen Corona-Zeit. Guten Abend, mein Name ist Frank Wallich. Ich bin Journalist. Und meine Frau hat vor zwei Jahren diese Kollateralschäden, die hat sie erfunden, Johanna Wallich. Und wir haben sie zusammen geschrieben. Und jetzt wird das Ganze verfilmt. Aber auf eine bisschen andere Art und Weise. Das war ja nur möglich, das zu verfilmen. Das kann man nicht mit seinem iPhone machen, mit seiner Hobbykamera. Sondern da braucht es Manpower, da braucht es Erfahrung, da braucht es Technik, da braucht es einfach ein handwerkliches Geschick und handwerkliches Können. Wir stellen heute die ersten Filme vor, dazu diese Diskussion.
Neben mir sitzt Robert Cibis, Chef von Oval Media. Der hat das Ganze ermöglicht, dass es überhaupt so funktioniert. Neben ihm sitzt Marta Morvai, eine sehr, sehr gute Geigerin, die in der Corona-Krise im Grunde ihren Beruf verloren hat. Und jetzt was anderes machen muss, weil Corona geht weiter. Neben mir sitzt Sándor Horváth. In der Corona-Zeit hat sich sein Sohn das Leben genommen. Er hat uns dann geschrieben, und wir haben diese schlimme Geschichte aufgeschrieben. Und ganz rechts sitzt meine Frau Johanna Wallich.
Die hat sehr viele dieser Corona-Geschichten geschrieben und auch die Idee gehabt, dass es irgendwann ein neues Format haben muss, ein neues Medium, nämlich dass es verfilmt wird. Robert Cibis, Sie haben mit Oval Media dieses Unternehmen übernommen. Warum eigentlich? Kollateral ist schon wichtig. Wir haben in den Altmedien und insgesamt in dieser Krisenstimmung, dem ständigen Ausnahmezustand, so viel Hetze, Härte, Kühle, Berechnung. Und man sieht manchmal, also viele Menschen sehen nicht die Welt um sie herum. Und ich glaube, wenn wir wirklich möglichst heil aus der Krise kommen wollen, dann braucht es dazu die Menschlichkeit.
Und die Menschlichkeit heißt vor allen Dingen: verstehen, wie es anderen Menschen geht, da mitfühlen können und diese Verbindung aufzubauen. Denn diese Isolierung von Menschen, diese praktische Herabstufung zu einem Körper von einem vormals kulturellen Wesen hat viele, viele Effekte in dem Zusammenspiel des Einzelnen mit anderen, aber auch mit der gesamten Gesellschaft. Und das wird viel zu wenig erzählt. Ich glaube, wir können nur verstehen, was jetzt gerade passiert, wenn wir diese Perspektive auch möglichst nah an möglichst vielen Beispielen vermitteln können.
Und deswegen ist Kollateral für mich essentiell. Ich habe mich gleich am Anfang der Krise schon gefragt, wieso diese Perspektive so unterrepräsentiert war. Und toll, dass ihr das gemacht habt. Toll, dass ihr diese Artikel geschrieben habt und dass wir gemeinsam es geschafft haben, darauf aufzubauen. Ja, aber in dieser Krise — ich war ja 30 Jahre bei der ARD als politischer Korrespondent. In dieser Krise war es nicht möglich, solche Beiträge, wie wir geschrieben haben, über das Leiden der Menschen an dieser Corona-Krise, an dieser unbarmherzigen Politik, unterzubekommen. Und das hatten wir auch dann erfahren von Kollegen aus den Redaktionen. Robert, noch eine Frage, bevor wir vielleicht zu den Inhalten kommen. Wie finanziert sich so etwas?
Das ist ja fast ein … Also, wir von Oval Media haben schon immer so ein bisschen den Willen an erster Stelle. Unsere Firma gibt es ja seit über 20 Jahren. Und wir haben jedes Projekt initiiert, ohne dass Geld da war. Nur mit dem Ziel, das dann zu erzählen, weil es erzählt werden muss. Und dann, im Laufe der Arbeit, suchen wir Partner. Und in diesem Fall ist es so: wir sagen, wir arbeiten für die Zuschauer. Und die Zuschauer können ermöglichen, dass wir weiterarbeiten, indem sie uns einfach Geld überweisen, zum Beispiel. Und diese Haltung, muss ich sagen, ist sehr energiestiftend für mich.
Weil ich weiß, ich arbeite für Zuschauer. Und wenn sie es nicht wollen, dann müssen sie ja nicht überweisen. Oder dann muss ich ja nicht weiterarbeiten. Wenn jeder nur eine kleine Summe, einen Euro, überweisen würde, dann würde ich ganz professionell arbeiten können, wahrscheinlich. Ich weiß nicht genau, wie viele Zuschauer es sind. Aber im Grunde bräuchte es nicht so wahnsinnig viel, damit man arbeiten kann, wenn sich nur viele beteiligen. Ich habe vorhin noch vergessen, dass uns über Zoom Bianca Hölke zugeschaltet ist. Eine Schulleiterin, die in der Krise ihre Schule verloren hat, weil sie sich etwas bewahrt hat, was viele journalistische Kollegen sich nicht bewahrt haben oder sich nicht trauten. Nämlich eine gesunde Skepsis, zu fragen: macht das alles Sinn?
Was schadet das? Was macht das mit den Kindern? Volker, wir kommen nachher noch ein bisschen näher zusammen. Ich wollte jetzt an Johanna die Frage stellen: wie war denn die Reaktion auf die Corona-Artikel, die wir bei reitschuster .de veröffentlicht haben? Und wie kam es dann zu dieser Weiterentwicklung, dass das Schreiben für die Leserschaft mal nicht reichte, sondern wir sagten, wir brauchten was anderes? Ja, als wir 2020 den ersten Artikel, den wir so im privaten Kreis akquiriert hatten, bei reitschuster veröffentlicht hatten, war auch jeder Artikel immer versehen mit dem Hinweis: liebe Leser, wenn ihr auch einen Kollateralschaden zu vermelden habt, dann meldet euch gerne. Und ab dem ersten Artikel war die Resonanz derart groß.
Die Menschen waren zu Hause eingeschlossen. Die Kinder waren zu Hause, gingen nicht mehr zur Schule. Es gab Kollateralschäden, so wie diese Serie in Schriftform hieß, an allen Ecken und Enden. Und wir bekamen also wirklich — wir hatten Millionen Leser, Tausende von Zuschriften. Und der Stoff ging uns im Grunde genommen nicht aus. Und ein Thema, das besonders Resonanz hervorgerufen hatte, war jeweils das Kinderthema. Und deshalb haben wir uns jetzt auch in den ersten Folgen dieser Verfilmung ein bisschen intensiver mit dem Thema Schullehrer und Schulleiter befasst. Wie kam es dann zu einer Weiterentwicklung, dass du versuchtest, das filmisch umzusetzen? Ich hatte Robert Cibis über Journalistenkollegen kennengelernt und hab dann auch über seine Arbeit ein bisschen mehr erfahren.
Er hat ja eine ganz groß angelegte Chronik, den Corona-Film, eine mehrstündige Dokumentation angelegt, die mittlerweile von 1,2 Millionen Zuschauern angeschaut wurde. Und dann dachte ich, das ist ja phänomenal, dass es wirklich nur so wenige gibt, die filmisch umsetzen, was die Menschen eigentlich bewegt, was sie bedrückt und was sie sehen wollen. Und so kamen wir zusammen und haben gesagt, wir könnten auch, und das ist dann ein neues Format, dieses eigentlich journalistische Thema in Form einer Porträtreihe umsetzen. Und was uns eigentlich dann wichtig war: dass wir am Ende dieser Dokumentationen einen positiven Ausgang haben. Also dass man auch zeigt, es ist nicht alles ausweglos, sondern man hat immer noch die Möglichkeit, neue Freunde zu finden, neue Unterstützer, sich neu zusammenzuschließen oder halt auch neue Wege zu gehen.
Und das war dann auch jeweils der Ausgang dieser Kurz-Dokus, die wir jetzt ab morgen starten. Wir müssen mal auf Inhalte gehen. Ich weiß noch, dass Sándor Horváth uns eine Mail geschickt hat, auf eine Geschichte, wie schlecht es den Kindern geht, und hat gesagt: mein Sohn lebt nicht mehr. Und ich habe diese Geschichte dann nicht geschrieben, weil ich dachte, ich finde das so furchtbar, ich finde das so furchtbar. Deshalb, meine Frau hat das dann hauptsächlich geschrieben und ist auch mit Sándor in Kontakt getreten. Wie ist es dazu gekommen, dass Ihr Sohn jetzt nicht mehr lebt? Wenn wir das gewusst hätten, hätten wir es vermutlich verhindern können, wir haben leider nichts gemerkt.
Vermutlich hat er Depressionen bekommen, und so was gibt es, dass man nichts merkt. Von der Schulpsychologin haben wir anschließend so eine Liste bekommen. Da sind zehn Punkte drauf, wie man Depressionen erkennt. Nichts davon war erkennbar. Wir haben Kontakt zu seiner Clique, seiner Freundin, das ist eine eingeschworene Gruppe. Wir haben nach wie vor Kontakt miteinander, und sie haben auch nichts gemerkt. Sie haben eine richtig schöne Feier gehabt, Partys gefeiert, und niemand hat irgendetwas mitbekommen. Ihr Sohn war lange eben nicht in der Schule und war ausgesperrt und wurde online unterrichtet und war in einem Alter, das ist ein typisches Pubertätsalter.
Vielleicht fällt es Kindern auch schwer zu sehen, dass nach 17 auch 20, 25 und 30 kommt. Wir haben auch über seine Pläne gesprochen, die er befürchtet hat, dass er die nicht umsetzen kann. Er war ja in der Abschlussklasse, zu dem Zeitpunkt war er gerade auch im Unterricht, hin und wieder in der Schule. Aber er hat überlegt, will er studieren, also ein Studienfach hätte er sich ausgesucht, wofür er in Deutschland wegen des Numerus clausus relativ wenig Chance gehabt hätte. Da haben wir gesagt: du gehst nach Budapest, du hast ja eh die ungarische Staatsbürgerschaft, und da kann man halt einen Bezahlplatz nehmen. Das ist ja kein Problem. Dann hat er überlegt, zum Räumdienst zu gehen.
Das war auch so eine Idee von ihm. Das fand er irgendwie lustig. Der ist auch öfter mit seinen Kumpels mit den Metalldetektoren in den Wald gelaufen, hat sich irgendwelchen Müll zusammengesammelt. Jedenfalls, da haben wir gesagt, naja, die Idee finde ich nicht gut, aber wenn du das machen möchtest, dann machst du das halt. Und wenn du jetzt abwarten willst, dann machst du ein Jahr Pause. Das ist auch kein Thema. Und was er aber vorneweg unbedingt machen wollte, und ich glaube, vielleicht hat das ihn am meisten frustriert: er wollte die Welt bereisen. Erstmal so ein Work and Travel, ein Jahr lang. Die Welt war ja dann geschlossen für einen. Die Welt war geschlossen. Wir haben ihm gesagt, na probier mal mit Thailand. Zu dem Zeitpunkt hätte er mit 14 Tagen Quarantäne erst mal hinkommen können und da die Region besuchen können und da sich aufhalten können.
Ja, also wir haben versucht, ihn aufzubauen. Wir haben versucht, ihm Mut zu machen. Und wie gesagt, wir haben auch gesagt, mach mal ein Jahr Pause, das ist auch kein Thema. Wir hatten in unseren Kollateralschäden-Artikeln auch geschrieben über die Psychiatrien, über das Überlaufen mit Kindern, über Kinder, die darunter leiden. Frau Hölke, kommt Ihnen das irgendwie bekannt vor in Ihrer Arbeit als Schulleiterin? Wie haben Ihre Kinder darauf reagiert, auf immer weniger Gesichtsmimik, auf immer weniger Kontakt zu ihren Mitschülern? Wie haben die darunter gelitten, wie reagiert? Ja, die Kinder leiden darunter.
Und nicht nur die Kleinen, sondern gerade auch die Jugendlichen. Dadurch, dass sie keinen Kontakt haben, dadurch, dass sie vereinzelt werden. Und im Lockdown war es besonders schlimm, aber die Hygienemaßnahmen bestehen ja weiterhin. Und Abstand halten, auch auf soziale Kontakte zu verzichten. Und gerade bei den Kleinen, die sich nicht berühren können. Und das brauchen sie. Da haben wir ein starkes Bedürfnis nach. Das macht etwas mit ihnen. Dann waren sie einfach stiller. Dann waren sie ruhiger. Und für mich war es so: die Fröhlichkeit ist einfach nicht mehr da. Hat sich denn die Situation irgendwie verbessert oder verändert für die Kinder, seit es wieder Präsenzunterricht gibt, der jetzt ja im Grunde bei der hysterischer werdenden Politik ja auch wieder in Frage gestellt wird?
Wie reagieren die Kinder darauf? Das kann ich Ihnen gar nicht beantworten. Weil ich seit März nicht mehr in der Schule bin. Und ich habe viel Elternkontakt. Und das, was Eltern mir berichten, das ist eben, dass bei Kindern eine große Angst davor herrscht, dass sie eben wieder zu Hause bleiben müssen. Dass sie wieder in das Homeschooling müssen. Und das belastet sie. Und das wird sich auch auf Dauer auswirken. Wenn die Kinder zwei Jahre diese Hygienemaßnahmen mitmachen, dann ist das ein Zeitraum, der für sie nicht mehr überbrückbar ist. Für uns Erwachsene sind das zwei Jahre. Wir wissen, wie es vorher war. Aber für Kinder nicht. Ich möchte da jetzt mal zu Marta Morvai gehen.
Eine Sologeigerin, die Konzerte gegeben hat, die sehr gut nachgefragt war. Auf Konzertbühnen im Inland, im Ausland. Jetzt unterrichtet Marta Kinder auf der Violine. Und da die große Bühne im Augenblick nicht mehr offen steht. Marta, du machst jetzt von der großen Bühne die kleinen Kinder, die kleinen Bühnen. Wie ist das? An der Stelle möchte ich dich noch mal korrigieren. Kurz, Frank, entschuldigung. Ich unterrichte nicht Geige, ich unterrichte Musik. Generell, in großen Klassen in der Schule. Und da wir jetzt darüber gesprochen haben, bin ich auch sehr sensibilisiert. Ich habe das Projekt einfach Hals über Kopf übernommen.
Weil ich den Kindern Kultur und klassische Musik vermitteln wollte. Das, was ich kann und mein Leben lang sehr, sehr lange gemacht habe. Und immer noch mache, aber sehr, sehr selten. Und da wir gerade über die Kinder sprachen, ist man als Lehrer oder als Mensch, der den Kindern etwas beibringen möchte, sehr, sehr bestürzt, wenn man diese ganzen kleinen Gesichter hinter der Maske sieht, die einen dann über Stunden lang anschauen. Ich möchte damit jetzt nur sagen, dass es aus meiner Sicht nicht viel mit Gesundheitsschutz zu tun hat, wenn kleine Kinder stundenlang mit der gleichen durchnässten Maske da sitzen, die sie ständig aus dem Gesicht ziehen, die sie ständig bewegen, und dann die Stifte anfassen.
Und alles, was wir damit erreichen, ist, dass sie einen akuten Sauerstoffmangel haben und sehr viele Bakterien auf der Maske und auf den Fingern. Und das ist sehr, sehr vielen so nicht klar, glaube ich. Weil wenn es ihnen klar wäre, dass wir mehr Schaden anrichten als nützen, dann würden wir das ja nicht machen, oder, Frank? Ja doch, vielleicht doch, weil diese Maske ist ja auch ein Herrschaftsinstrument. Ich hatte einmal bei uns in Berlin-Mitte ein Pärchen mit Maske gesehen, die schoben einen Kinderwagen, da war ein schreiendes Kind drin, weil es nur seine Eltern mit Masken sah und die Straße war komplett leer. Also das hat nicht nur nichts mit dem Gesundheitsschutz zu tun, sondern das ist auch ein Signal, sage ich: ich gehorche, ich nehme das ernst, ich habe Angst. Und das sind vor allem auch junge Leute. Und das sind ja auch Leute aus der Kultur, die sich Kultur erarbeitet haben, die sich in der ersten Zeit der Corona-Krise, haben die sich ja überschlagen vor Zustimmung zu all diesen Corona-Maßnahmen, die es gab. Absage von Konzerten, wunderbar, da gibt es ein bisschen Geld dafür.
Absage von Produktionen, Absagen von Auftritten. Das sind ja diese Kulturschaffenden, die waren ja ziemlich lieb und angepasst. Bis auf dich, eine der wenigen. Ja, verständnishalber muss man dann sagen, dass solche großen Veranstaltungen natürlich, wenn die staatlichen Medien dann von so einer unglaublich großen Gefahr ausgehen, für die Betroffenen, die die Veranstaltungen dann leiten, auch eine sehr große Verantwortung darstellen; sie möchten dann nicht zum Hotspot werden. Und weil es sehr, sehr wenige Studien darüber gab am Anfang, wie sich die Krankheit verbreitet, dann haben sie sozusagen alles auf ihre eigenen Schultern genommen und das noch ernster und ernsthafter durchgesetzt, als die staatlichen Maßnahmen, Maßgaben waren, weil sie dachten, sie würden was Gutes tun. Und das Problem — ich kann diese Menschen ja auch verstehen — das Problem ist nur, dass nichts hinterfragt wird, dass keine Studien de facto in diesen Konzerthäusern gemacht werden.
Und wenn mal eine gemacht wird, dann wird sie nicht publik. Und deswegen laufen die Menschen auch mit Masken rum auf der Straße, weil keiner ihnen kommuniziert, dass draußen keine Ansteckung stattfindet. Es gab ja verschiedene Theater, die haben Corona-Konzepte entwickelt, die von allen möglichen Gesundheitsexperten geprüft und für gut befunden wurden, und dem wurde nicht gefolgt, sondern da sind Künstler auf der Bühne aufgetreten, und es war ein leerer Zuschauerraum. Und wer ein bisschen Ahnung von Kultur hat, weiß, dass eigentlich diese Schauspieler, diese Musiker, die brauchen den Sichtkontakt und den Geruchskontakt, einfach das Wissen, dass ein Publikum da ist, sonst wären die schlecht.
Man braucht das Publikum, um diesen Vibe dann auch zu spüren. Und tatsächlich, also bei mir ist das jetzt so, ich kann für andere nicht sprechen, ich spiele jedes Mal ein bisschen anders, je nachdem, was ich zurückbekomme. Wenn ich zum Beispiel lauter Menschen im Publikum habe, die sehr, sehr gelassen sind und, sagen wir mal, nicht sofort aufpassen, dann spiele ich vielleicht etwas schneller und dann etwas lauter, damit ich ihre Aufmerksamkeit dann ergreife. Wenn ich merke, die Stimmung ist sehr, sehr sinnlich, dann kann ich mir auch erlauben, etwas leiser zu spielen und auch wirklich mit dem Ton zu … das hängt dann davon ab, was in dem Augenblick dann passiert.
Wenn man diesen Kontakt nicht hat — ich meine, die ganzen Kameras, die sehen ja, das ist ja eine ziemlich kalte Atmosphäre, wir brauchen, ich drehe mich ja jetzt auch zu euch, ich spreche nicht in die Kamera, vielleicht ist das ein … Ja, es gab ja Kulturveranstaltungen, da wurden auf die Sitze Pappkameraden gestellt. Ich meine, das ist für mich das Schrecklichste, was man sich vorstellen kann, dass es ist wie eine Online-Lehrerin, die, damit sie richtig gut unterrichten kann, sich irgendwelche Puppen vor sich aufbaut. Wie ist das für jemanden, der eigentlich für Kultur lebt, durch Kultur oder durch Musik in diesem Fall lebt, das alles gestrichen zu bekommen? Aber dann? Ich hatte einen Nervenzusammenbruch, ich möchte mich auch nicht hinter dem kleinen Finger verstecken, das war furchtbar.
Ich habe monatelang geweint, und ich habe damit erst mal angefangen, weil die Frage jetzt vorhin fiel, wieso ich dann nicht mit dem Mainstream geschwommen bin. Ich wollte sozusagen den Feind kennenlernen, ich wollte wissen, was genau mein Leben kaputt macht, und ich habe mich sehr, sehr, also für einen Musiker, sehr, sehr viel mit den verschiedenen medizinischen Fakten und Daten und Studien auseinandergesetzt. Ich habe Studien aus Harvard, Yale gelesen, ich habe sehr viel Lancet gelesen, Nature, also lauter, also auch Mainstream-Quellen. Man kann eigentlich nicht sagen, dass ich mich anderweitig aus irgendwelchen sozusagen Schwurbler-Zeitschriften informiert habe.
Ich habe mir ein sehr großes, sehr breites Wissen in Virologie, Immunologie angeeignet, und sobald ich in den Zeitungen dann etwas anderes las, als mein Wissen war zu dem Zeitpunkt, fing ich dann an skeptisch zu werden und habe dann angefangen, alles in Frage zu stellen und mich zu fragen, wieso solche Headlines in der Zeitung dann publiziert werden, wenn sie überhaupt nicht stimmen. Und für mich als, sage ich mal, Ausländerin, die nach Deutschland gekommen ist, war das ein ziemlicher Zusammenbruch meines Ideals, weil ich bin so aufgewachsen, dass in Deutschland alle gerecht sind, alle sehr gut mit den Tatsachen umgehen können, und wenn alles in Ordnung ist, dann ist es in Deutschland.
Und diese Diskrepanz dann zu merken, und die tagtäglich größer wird, das reißt mich auseinander, weil das ist ein komplett anderes Weltbild. Und jetzt bin ich ruhig. Ich würde Robert noch fragen: glauben Sie denn, mit diesen Corona-Filmen, mit den Kollateralfilmen, die jetzt sukzessive alle 14 Tage als 15-Minuten-Dokumentation kommen, kann man jemanden überzeugen, oder ist das eine Geschichte, dass man sagt: wir haben die Zeit chronologisch dargestellt, wir haben produziert, gesendet, geschrieben, aber überzeugen kann ich niemanden mehr, die können sich nur noch informieren? Also im Grunde geht es für mich, und ich glaube im Allgemeinen, es geht mir ja überhaupt nicht darum, irgendjemanden von irgendetwas zu überzeugen. Das Problem ist, dass es gar keinen Wissensdurst gibt bei vielen Menschen, dass es gar keine Überzeugung, also dass es nicht mal eine Sachlichkeit gibt.
Wir haben im Grunde, wie soll ich sagen, wir haben eine Manipulation, Psychose, Ängste, Zusammenbruch des Weltbildes, Abwehren, Regression. Regression heißt, dass man zum Beispiel sagt, du bist wütend, aber nur weil man selber wütend ist, projiziert man es auf den anderen. Also wenn man diese Umkehrlogiken hat, also die Leute sagen zum Beispiel, das sieht man auch hier geschrieben, die Maßnahmenkritiker vereinfachen alles, sehen alles nur schwarz und weiß, und ich sage: hä, wir machen genau das Gegenteil, das dominierende Narrativ der Altmedien ist eine absolute Schwarz-Weiß-Erzählung, unglaublich vereinfacht, als ob jetzt der Finanzzusammenbruch zum Beispiel an dem Virus läge, als ob man sich die Realität schafft, und so weiter und so fort.
Und dieser Vereinfachung widersetzen wir uns und sagen nein, nein, wir müssen mal wieder in die Realität schauen. Und ich wollte nur einen Satz sagen: es ist auch kein Zufall, dass die Kulturschaffenden so manipulierbar sind, denn in dieser Krise gibt es halt Leute, die besonders darauf trainiert sind, sich Sachen vorzustellen, sich Sachen zu erschaffen und auch Sachen zu erfinden, und wir Kulturschaffenden haben die Tendenz, uns die Welt so zu machen, wie sie uns gefällt. Ja, dann sitze ich hier am Tisch und sage, das ist zwar nur ein einfacher Raum, aber ich fühle mich, als sei ich in einem Schloss, hier ist ein Schloss, wir sind gar nicht in der Pressekonferenz, wir sind wirklich in einem Schloss, und wenn ich mir das noch tausendmal sage und alle anderen das bestätigen, dann kommt mir die Wand auch schon so vor, als ob da Goldschmuck wäre. Und diese Fähigkeit, die haben Schauspieler, die haben Regisseure, die haben aber auch Musiker, die in andere Welten transportieren, das ist deren Beruf, genauso wie Akademiker auch unglaublich komplexe Ideen vermitteln können und sich da reinsteigern können; das ist eine ganz tolle Fähigkeit, die wir Menschen haben. Und wenn mir jetzt jemand einen zweistündigen Vortrag dazu hält — das ist ein Beispiel, das hat eine französische Psychologin genannt, das finde ich total gut — und sagt, es ist gut, die Blumen mit Benzin zu gießen, und sie erklärt genau die Moleküle, und ich sage, ich komme nicht ganz mit bei diesen Molekülen, aber es wird schon stimmen, die hat sich so viel Gedanken gemacht, die hat so ein dickes Buch dazu geschrieben, das wird schon stimmen, das könnte ich als Akademiker, da könnte ich mich darauf einlassen, gedanklich. Der Mensch, der sagt, das ist mir zu kompliziert,
aber ich weiß, Benzin ist schlecht für Blumen, der ist auch nicht so manipulierbar. Das sehen wir auch in unserer Gesellschaft: wenn man jetzt, also je weniger akademisch gebildet die Person ist, desto höher ist der Koeffizient, der Anteil der Menschen, die bei der Manipulation weniger mitmachen. Ja, die Handwerker zum Beispiel. Ich kenne wenig Handwerker, die eine Maske tragen, also um das jetzt mal, weil es mir jetzt einfach absurd vorkommt, und sie haben auch noch keinen Todesfall gesehen. Nein, was redest du da, das ist eine Todesseuche. Entschuldigung. Ja, ja, und so ist es eben, und da muss man entweder diese Studie mit dem Benzin und den Blumen, die muss man entweder auseinanderpflücken, widerlegen und den Fehler finden — das können auch einige, und das sind ganz kluge Leute, ja, und die möchte ich auch kennenlernen, das finde ich gut, aber oder man sagt, ich verlasse mich einfach auf meinen Hausverstand, und dann, das sind die beiden Methoden. Aber wie gesagt, es geht nicht darum, irgendjemanden von irgendwas zu überzeugen, es geht darum, dass man den Diskurs erst mal auf eine empathische Ebene bringt, dass man den Menschen als Menschen sieht und nicht mehr als medizinisches Objekt, und zweitens, dass man halt eine sachliche Ebene findet, dass man sagt: okay, hier ist die Studie, ich weiß, es gibt sicher eine andere Studie, zeig sie mir, wir besprechen das.
Ja, und dann kann man ja darüber reden. Und dieses Schimpfen und diese Hetze, dieses Ausgrenzen ist ja das, was dominiert, und wenn jemand mir gegenüber sitzt und der schimpft nur, dann kann ich mit dem auch nicht reden, dann ist es auch verloren. Und wenn mir dann Leute sagen, aber red doch mal mit der anderen Seite — mit welcher denn, denen, die in Nature veröffentlichen und teilweise wirklich spannende Studien haben? Und dann sagt man: hey, das muss man mal besprechen. Oder das, was jetzt zum Beispiel in der Tagesschau kommt, da sage ich, das ist unsachlich. Aber das ist fast so, wenn ich mich mit meinen Kollegen unterhalten habe, die dann sagen: ja, ist ja gar nicht so schlecht, was ihr macht, aber bei uns würde das nicht gehen. Johanna, welche Reaktionen haben wir denn erfahren von journalistischer Seite auf unsere Artikel, und was wir auch im Grunde hoffen, dass wir das auf die Filme zurückbekommen? Unter diesen vielen tausend Zuschriften, die wir bekommen haben, waren eben auch zahlreiche von ehemaligen oder aktuellen Kollegen, die sagten, wenn sie jetzt beim Mainstream beschäftigt waren: mit dem, was ihr veröffentlicht, habt ihr ja recht, und die Geschichten, die ihr schreibt, die sind zwar wahr, aber so was dürften wir nie bringen. Und es war anfangs wirklich so, als wir unsere Geschichten begannen, dass man über diese Kollateralschäden überhaupt nicht berichten durfte, weil nicht sein konnte, was nicht sein durfte.
Und mittlerweile — also man durfte anfangs von journalistischer Seite über diese menschlichen Tragödien, über diese Schäden in der Gesellschaft, in der Kultur, durfte man nicht berichten, weil es nicht sein durfte, weil es als oberstes Ziel eben die Bekämpfung des Virus durch die Maßnahmen gab, und alles daran, was man eben in Frage stellt oder bezweifelt, war sozusagen nicht PC. Mittlerweile war es dann so, dass teilweise die Bildzeitung unsere Artikel mit aufgenommen hatte in der Folge und dann eben auch über solche Schäden berichtet hat.
Ja, aber anfangs war es eben nicht PC. Und in diesen Mails, die wir bekommen haben, waren halt auch zahlreiche Journalisten, die noch bei den Öffentlich-Rechtlichen oder so arbeiten. Die einen sagten, also wir dürften so was nie bringen, und die anderen sagten: wie könnt ihr auf diesem Portal solche Geschichten veröffentlichen? Das darf doch alles gar nicht sein. Naja, also die Reaktionen waren ambivalent. Ja, es war auch so, dass wir dann Informationen von Kollegen bekamen, die dann sagten, wir können es leider nicht machen. Aber was führt denn im Grunde dazu — in die Runde gefragt —, dass Leute wider besseres Wissen das nicht schreiben können? Es geht ja nicht darum, die ersten zwei Jahre: jetzt haben wir ganz viele alte Leute, denen haben wir das Leben gerettet, und dass auf die Schäden nicht geschaut wurde, sondern es wurde gesagt, super Online-Unterricht, und alle wussten, so lange sie oder sofern sie überhaupt Kinder hatten, dass das Gegenteil richtig war, dass im Grunde den Kindern unglaublich übel mitgespielt wurde, bis hin zu psychischen Deformationen. Frau Bianca, können Sie dazu noch was sagen?
Das große Problem ist, dass die Kinder nicht nein sagen können. Wir Erwachsenen, wir haben die Chance, entscheiden zu können. Wir können sagen, ja, ich lese die Mainstream-Medien, und das ist eine Wahrheit, und danach handle ich, oder ich suche mir alternative Medien, die mir vielleicht andere Informationen geben, und kann dann danach entscheiden. Kinder können das nicht. Kinder sind davon abhängig, was Erwachsene mit ihnen machen, was Erwachsene ihnen vorgeben, und in diesem Fall können die Kinder nicht mal nein sagen, und das ist bei den ganz Kleinen dramatisch und auch bei den Jugendlichen. Was passiert denn, wenn ein Jugendlicher nein sagt — und das ist katastrophal. Das ist das Thema Kinderrechte. Ja gut, aber wenn die Erwachsenen die Kinderrechte formulieren und die Kinderrechte einfordern oder einklagen, haben die Kinder wiederum nichts zu sagen.
Wir haben von unserer Schule ein paar Mails bekommen, dass unser Sohn Xaver, der ist zehn Jahre alt, dass der seine Maske schief aufhängt, in einem Treppenhaus ohne Maske rumgelaufen ist, und irgendwann kamen so viele Mails, dass wir sagten, wir sagen dem Kind nichts mehr davon. Das ist einfach belastend. Mag das irgendwas damit zu tun haben, dass sehr viele dieser wichtigen, handelnden Politiker gar nicht wissen, dass Geschlechtsverkehr lebenslange Folgen haben kann, weil sehr viele kinderlos sind? Mag davon dann ein fehlendes Verständnis herkommen? Ich kann es nicht sagen, aber das, was ich sehe, das macht mich traurig. Ich habe heute von einer Mutter gehört, deren 17-jährige Tochter ungeimpft ist und in der Schule so ein Druck auf sie ausgeübt wurde, dass sie, meine ich, aus dem Unterricht gelaufen ist.
Und dann gab es ein Gespräch, und die Lehrerin hat gesagt: ja, es tut mir furchtbar leid, das wollte ich gar nicht. Ich wollte auch einfach nur aufklären. Und dann fragte ich mich, was ist da los, wenn nicht nur die Politiker sich keine Gedanken darüber machen scheinbar, sondern nicht mal die Lehrer reflektieren, was da eigentlich passiert und warum jemand vielleicht auch ungeimpft ist und dass es auch völlig in Ordnung ist. Ich bin ja neu in diesen Beruf eingestiegen, und ich habe versucht, mir genau diese Frage zu stellen: warum gehen die Lehrer so dermaßen vehement die Kinder an und maßregeln jeden, der die Maske nicht ordentlich auf der Nase hat, egal wie klein, egal wie groß.
Also die Sechsjährigen, die werden genauso gemaßregelt wie die Teenager. Und ich meine gesehen zu haben, dass sie sich diese ganzen Fragen gar nicht stellen. Es ist wie eine Aufgabe, die die Lehrer bekommen, das läuft nicht durch die Filter, scheinbar, weil sonst — ich kenne keinen empathischen Menschen, der einem Kind so etwas antun würde. Entschuldigung, also vielleicht bin ich da etwas anders, aber ich kenne keinen. Und wenn man tatsächlich dann so steht und sich die Zeit nimmt, Mails zu schreiben, den Eltern: euer Sohn möchte bitte … und sein Gehirn braucht Sauerstoff, und er zieht die Maske deswegen aus — was bin ich denn da für ein Mensch?
Da kann Empathie überhaupt nichts mit zu tun haben. Ein Mensch, der gegen Vorschriften verstoßen hat — gerade bei Lehrern ist das ja so. Die werden ja auch dann in der Hierarchie weiter oben noch verpetzt oder angezeigt oder denunziert. Weißt du, was ich täglich mache? Ich knote den Kindern die Knoten aus der Maske hinten raus, weil die Ohren schon wund sind hinten, weil die Eltern oder die Lehrer die Knoten so festziehen, dass die Ohren so sind die ganze Zeit. Die sind wund. Dann kommen sie zu mir: warte, ich habe Kopfschmerzen. Dann öffnen wir das Fenster, die stellen sich ans Fenster, und dann schnuppern sie ein wenig Luft. Okay, wie kann man denn das verlangen?
Wie kann man das machen? Ich weiß auch keine Antwort darauf. Ich weiß nur, dass ganz wenige Politiker sagen: das ist ein unbarmherziger Staat seinen Bürgern gegenüber. Und sehr viele Politiker erhoffen sich Beifall von ihrer richtigen Seite, wenn die sagen, wir ziehen das noch ein bisschen an. Wir machen noch mal einen Lockdown. Frau Hölke, Sie wollten was sagen? Ja. Lehrer sind Beamte, und das hat einen Grund, warum sie Beamte geworden sind. Weil sie ein hohes Bedürfnis nach Sicherheit haben. Und darüber hinaus sind die meisten Beamten auch gehorsam. Wir haben einen Eid geleistet, und deshalb verlangt man von uns auch Gehorsam. Das ist das eine. Und das andere ist, dass die Kollegen ganz große Angst haben.
Sie befinden sich mitten in der Massenpsychose. Und aus dieser Angst heraus, Angst um ihr Leben, können sie keine Empathie mehr empfinden. Also sie sind fremdgesteuert. Sie befinden sich mittendrin in ihren eigenen Gefühlen und haben dann keinen Blick mehr. Und das ist leider die große Mehrheit unter den Lehrern. Aber es gibt eben auch die anderen. Also ich habe ein großes Netzwerk an Lehrern und auch mittlerweile an Schulleitungen, die sich eben das bewahrt haben. Aber es liegt alleine daran, weil sie keine Angst haben. Und vielleicht sind sie auch nicht ganz so gehorsam, sondern wollen einfach das Richtige tun. Keine Angst zu haben scheint man sich heutzutage beinahe leisten können zu müssen; wer sich das leisten kann und das auch sagen kann.
Wie erleben Sie das denn in Ihrem privaten Umfeld, mit Masken, mit Gehorsam, mit Homeoffice, gar nicht mehr in Büros gehen können? Das ist für Chefs natürlich furchtbar einfach, dann richtig Chef sein zu können, wenn die ganzen Mitarbeiter nur noch digital erreichbar sind. Naja, das kommt auf den Chef an. Also da kann ich wirklich nicht klagen. Und ich habe jetzt auch Homeoffice oder mobiles Arbeiten, heißt das bei uns, das ist ja eine rechtliche Geschichte. Und ich gewinne dadurch jeden Tag zwei Stunden Freizeit, wenn man so will, weil ich nicht nach Berlin muss. Ich fahre aber auch mal gerne ins Büro, heute war ich zum Beispiel auch im Büro, weil ich da auch ein paar Sachen erledigen kann, die man nicht online machen kann.
Man trifft Kollegen, habe mich heute auch gefreut, habe mal zwei Kollegen getroffen, persönlich, drei sogar. Die persönlichen Kontakte sind mir auch ganz wichtig. Und dass ich aber auch erlebe, was ich hier vom Vorredner gehört habe. Wenn ich Homeoffice habe, dann gehe ich jeden Tag so in der Mittagszeit eine Stunde mit dem Hund auf einer Wiese und durch den Wald. Und da treffe ich immer wieder Leute, die auf der Wiese mit Maske laufen. Und da frage ich mich, was ist denn da los? Ja, vielleicht sind es Beamte. Nein, nicht unbedingt. Und bei Lehrern habe ich auch eine Erfahrung gemacht, ohne Namen zu nennen. Also ich habe Lehrer kennengelernt von der Schule meiner Kinder oder jetzt noch ein Kind leider. Die sind total locker drauf.
Sie haben auch mal erzählt, also von Sohnemann, der eine Lehrer, dass bei ihm im Unterricht auch mal die Masken abgenommen wurden. Und dann kenne ich auch eine Lehrerin, die hat panische Angst vor Corona. Und sie hat mir erzählt, wie sie die Kinder konditioniert hat am Anfang, so als die ganze Corona-Sache losging. Also da fiel mir eine Dokumentation ein über ein fernöstliches Land, wo sehr strenge Regeln gelten. Da werden die Kinder auch sehr stark konditioniert. Wir waren jetzt gerade so bei dem Thema Angst gewesen oder Gehorsam. Johanna, wie erleben wir es denn, dass Leute, über die wir schreiben, dass die sagen: bitte nur anonym, macht es so, dass es nicht zurückzuverfolgen ist.
Aber diese Filmreihe, die von Oval Media jetzt auf Sendung geht, die arbeitet genau mit dem anderen Prinzip. Wie ist das erreicht worden? Also zum einen haben wir eben erlebt, dass viele von diesen tausenden Zuschriften sich ihr Leid und ihre Sorgen von der Seele geschrieben haben. Und dass sie noch nicht mal unbedingt wollten, dass es veröffentlicht wird. Aber es gab eben auch Zuschriften, und deshalb ist mir die Zuschrift von der Familie Horváth auch gut in Erinnerung geblieben, die sagten: wenn wir irgendwas tun können, um auf das Leid der Schüler und auf diese unsägliche Situation hinzuweisen, dann veröffentlichen Sie bitte unsere Geschichte, und wir geben sozusagen die Geschichte frei, dass sie darüber schreiben.
Und deshalb ist auch aus dieser Geschichte eine Kollateralgeschichte geworden, in der sie ihr Gesicht zeigen, was aus den Leuten dann im Fortgang geworden ist, wie sie weiter mit ihrer Situation umgegangen sind. Und die filmische Umsetzung der Geschichten hat eben gerade den Sinn, dass wir diesen vielen Zahlen, diesen vielen Missständen, diesen Auswirkungen auf Gesellschaft und Kultur ein Gesicht geben wollen. Also die … und von seinen Freunden verraten wird. Dann haben wir die Schulleiterin Bianca, die ihre Schule verliert.
Wir haben den Amtsarzt, der die falschen Fragen gestellt hat und daraufhin seiner Karriere ein Ende setzte. Und wir haben sogar einen Fußballweltmeister, der seine Kommentatorenstelle bei der größten deutschen Boulevardzeitung verloren hat, weil er die falschen Fragen stellte. Wir haben ja im Vorfeld dieser Pressekonferenz Links ver-emailt, wenn das so heißt, heute verschickt. Und es sind eine ganze Reihe von Leuten zugeschaltet, das kann ich sehen am Monitor. Aber ich weiß nicht, ob die Leute uns was sagen können. Das heißt, uns was fragen können. Wir probieren einfach mal, ob das technisch so kompliziert, so einfach geht, dass uns einer der Zugeschalteten, wenn er eine Frage hat, uns was fragen kann.
Die wunderbare Technik. Wenn das der Fall sein sollte, dass jemand was fragt oder fragen möchte, an Marta, Robert, Sándor oder Johanna, soll er das bitte tun. Das wäre nämlich auch ein ganz kluges Beginnen einer Serie, dass man im Grunde auch mit einem Publikum in Kontakt kommt und miteinander sprechen kann und vielleicht weiterführende Informationen geben. Okay, dann, ich glaube, wir haben miteinander diskutiert. Ich habe sehr viel erfahren. Ich hoffe … Jemand? Ja, Olaf.
Ja, nein, ich wollte nur etwas kommentierend noch dazu sagen. Ich bin mit vielen Sachen einverstanden. Ich sehe es noch in einem anderen Aspekt, neben den ganzen Sachen, die die Kinder betreffen in den Schulen. Es geht ja auch darum: warum wird darüber nicht — um Rudolf Augstein zu zitieren: sagen, was ist — berichtet? Weil erstens viele Kollegen Angst haben. Sie haben Angst, ihren Job zu verlieren, Angst, nicht mehr auf den Bildschirm zu kommen, Angst, nicht mehr auf den Sender zu kommen, Geschichten nicht mehr schreiben zu können. Und erschreckend ist halt dieses kollektive Handeln, dass man sich anpasst, also dass man das selbstständige Denken ausschaltet.
Vielleicht auch vor dem Hintergrund dieser Angst; der Jobverlust ist die andere Erklärung. Die zweite Erklärung ist: es geht vielen Leuten noch zu gut. Die machen sich keinen Kopf. Deswegen machen auch die Lehrer in den Schulen das alles mit. Es geht halt, auch viele Menschen beschweren sich nicht, sie lassen das über sich ergehen, weil es ihnen noch gut geht. Das war in Zeiten vor dem eisernen Vorhang in Osteuropa, in Diktaturen, halt anders. Da ging es den Leuten nicht gut, und da haben sie sich halt gewehrt. Ich zitiere hier nur Karl Marx: revolutionäre Situationen entstehen immer erst dann, wenn das Proletariat, die Bürger nichts zu verlieren haben als ihre Ketten. Soweit ist das. Und das andere, was ich noch erschreckend finde, neben den Journalisten, die ja eher als Aktivisten aufgetreten sind und nicht als Journalisten. So was habe ich in 30 Jahren politischer Korrespondenz aus Bonn und Berlin noch nie erlebt. Also das hat es nicht mal 1990 oder nicht mal unter Gerhard Schröder gegeben, dass es so einen unisonen sogenannten Qualitätsjournalisten-Chor gab, der die Regierenden praktisch als Prätorianer geschützt hat.
Ich habe das immer so bezeichnet: sie sind nicht mehr der Schutz der Demokratie, sondern … der Bundesregierung gewesen. Sie haben sie praktisch verteidigt gegen jeden Angriff oder gegen jede Frage, die Kritik äußerte. Aber erschreckend ist auch drittens, dass die Kunst komplett ausgefallen ist. Also wir haben es ja erlebt. Die Künstlerszene ist halt eben ruhiggestellt worden durch Hilfen, und die, die mal rebelliert haben. Und das fand ich sehr interessant. Dieses Bild, was sich da abspielte, das hat mich erinnert an die — ich war ja Zeitzeuge oder Mitleidender der Wolf-Biermann-Ausbürgerung, mit Manfred Krug und Hilmar Thate, Angelica Domröse, die ganzen Schauspieler, die die DDR verließen. Die haben auch eine Unterschrift geleistet.
Ähnlich war es hier bei #allesdichtmachen. Da waren ja ganz viele Künstler dabei. Respektvoll, ganz tolle Sachen. Aber wie schnell sie alle umgefallen sind. Heike Makatsch ist umgefallen. Feige haben sie sich vom Schirm gedrückt. Die Einzigen, die am Ende übrig geblieben sind, waren Wotan Wilke Möhring, Jan Josef Liefers. Aber der musste dann auch via Bild-Zeitung in die Produktion, auf eine Corona-Station, um sich reinzuwaschen, dass er bei #allesdichtmachen mitgemacht hat. Nina Proll ist noch dabei geblieben. Aber alle anderen Künstler sind umgefallen. Und so war das zu DDR-Zeiten auch. Die haben erst die Biermann-Erklärung unterschrieben, und plötzlich haben dann, so und so viele Künstler wurden dann veröffentlicht, haben dann ihre Unterschriften zurückgenommen. Und ich finde das in der Demokratie eigentlich erschütternd, dass es so ein Bild von Feigheit und freiheitlicher Angst gibt, weil man Angst um seinen Job hat, um seine Wichtigkeit.
Das fand ich in dieser Zeit eigentlich das Erschütterndste, diese Feigheit, diese Angst. Und vor allen Dingen: am Ende ist ja dein Job und dein Geld und dein Einkommen wichtiger als Demokratie, Freiheit und Nachdenken. Ja, da ruft ja gerade eine Schauspielerin unbedingt nach weiteren Filmrollen. Das ist die Freundin unseres Außenministers, Natalia Wörner, die sagte, in verschiedenen Zeitungen abgedruckt: ich drehe nicht mit Ungeimpften. Ich bin ganz, ganz lieb und nett und brav, und bitte bucht mich. Gibt es aus dem Auditorium noch … Ja, ja, Marta. Lieber Olaf, wir kennen uns nicht. Persönlich leider, aber ich möchte kurz was zu #allesdichtmachen sagen: wir haben eine Folge gedreht, beziehungsweise die heißt „Alles auf den Tisch“.
Das sind fast die gleichen: mit Nina Proll, mit Eva Herzig, mit Wotan Wilke Möhring, mit Jana Paraskiewa, mit Dietrich Brüggemann, mit mir. Und das sind hochqualitative Gespräche, ungefähr eine halbe Stunde lang, mit Spezialisten, mit Wissenschaftlern, die bis jetzt nicht angehört wurden im Mainstream. Aber das sind wirklich hochkarätige Menschen, und aus dem Recht, aus der Medizin, aus der Presse, aus der … ja, was ist da noch? Es sind mehr als 60 Videos, aus der Politik: die Sahra Wagenknecht hat jetzt auch mitgemacht.
Und das ist eine Serie, die ich jedem empfehlen würde, der sich dann auch informieren möchte: allesaufdentisch.tv. Leider, was mir dann bei dieser Kampagne dann auch aufgefallen ist: wie nach zehn Minuten schon in einer Zeitschrift dann die Überschrift war, ein Kessel Schwurbler. Also ich persönlich habe mit Professor Hans-Joachim Maaz gesprochen, aus der DDR, wenn du dich noch an ihn erinnerst, der ist ein Psychiater von hohem, sehr hohem Rang, sich allein als Journalist so was zu erlauben, über so einen Menschen das Wort Schwurbler zu verlieren, das ist zum Fremdschämen. Und was ich dann noch kurz sagen möchte: nach zehn Minuten kam schon diese Stigmatisierung, beim besten Willen, es waren 50 Videos, 30 Minuten.
Was für eine objektive Meinung entsteht bitte nach zehn Minuten da? Weil nicht sein kann, was nicht sein darf. Ich schätze ja vor allem die Schauspielerin Nina Proll sehr, von „Vorstadtweiber“, eine meiner Lieblingsserien. Auch sie hat ja ein Gespräch mit einer, ich glaube, Professorin geführt, und da hatte sich dann ein Spiegel-Journalist dazu herabgelassen zu sagen, also das sei ja gar nichts, das sei ja kein Journalismus, die hätten sich nur gegenseitig bestätigt. Also ich meine, wenn ich dann abends ARD oder ZDF sehe, wer sich dann abends immer gegenseitig bestätigt, das ist eigentlich skandalös — und das sagt der Spiegel über solche Gespräche. Und die haben Relotius gehabt in ihren Reihen, und sie haben Herrn Leyendecker gehabt, der bis heute nicht weiß, wer der Zeuge für seinen RAF-Mord ist, den nimmt er mit ins Grab, weil er den wahrscheinlich erfunden hat.
Und das sind einfach skandalöse Sachen, aber das ist halt in einer Form heutzutage, die, wie gesagt, ich habe das seit 1989 nicht mehr erlebt, wie so Medien — das sind keine Medienwächter, keine Wachhunde, sondern das sind Prätorianer und Wächter der Verteidigung der Regierungspolitik. Aber uns Journalisten kann das auffallen, wir können das beschreiben, und wir werden das auch nicht vergessen. Robert Cibis dazu. Ich wollte kurz noch was sagen, also erstens, das wird halt gesagt, wenn man kein Argument hat. Man muss ja auch die — diese Aktionen, die gerade genannt sind, sind ja so einwandfrei, dass man da ja quasi das Register zum Pöbeln wechseln muss, um überhaupt noch irgendwas Negatives drüber scheinen zu lassen.
Wir von Oval Media werden in wenigen Wochen ein Buch zu #allesdichtmachen veröffentlichen, was herausgegeben ist von Professor Michael Meyen, und das wollte ich bei der Gelegenheit auch erwähnen. Das Ganze noch mal reflektieren, also nicht nur die Herstellung dieser Filme, sondern auch die Rezeption insbesondere und was das über unsere Gesellschaft sagt. Wie schauen Sie, dass so dieser Kollateralfilm — also eine Superdokumentation, ich habe die beiden Beiträge gesehen —, dass so was mal vielleicht auch auf Servus TV läuft? Zumindest sind die ja mutiger. Gibt es da Kontakte? Ich meine, so was würde auch in jedem dritten Programm, im ersten Programm will ich gar nicht von reden, es würde aber auch in der ARD würde das gut anstehen: professionell gemacht, interessant, kontrovers, und man könnte sich dazu verhalten, und das ist das Beste, was Journalismus machen kann, dass sich Menschen zu einer soliden handwerklichen Arbeit verhalten.
Ja, natürlich, also wir sind ja selber eine Plattform, Oval Media ist eine Webseite, die auch die Videos selber streamt, auf eigenen Videoservern, und wir bieten das aber auch anderen Plattformen an. Der Kollateralfilm wird auf mindestens zehn Plattformen laufen und vielleicht auch auf verschiedenen Sendern, und das kann auch auf Servus TV natürlich laufen. Wir bauen, wir rennen sozusagen voraus, wir fühlen uns mit diesen Projekten als Pionier für diese Haltung. Wir sind da zwar nicht alleine, aber trotzdem relativ wenige, und deswegen sollen diese Marken weitergeführt und ausgebaut werden, und gerne auch auf anderen Sendern. Also ich erfahre über den Monitor, ob noch einer der zugeschalteten Kollegen was fragen möchte.
Ich fange hier mal, wenn keiner fragt, mit einer Schlussrunde an. Johanna, was erwartest du dir, wie das weitergeht? Diese Kollateralschäden und diese Kollateralfilme bei Oval Media sind ja auch so was wie eine Selbstvergewisserung, dass wir nicht die Idioten und alleine sind. Ja, es geht, wie Robert vorher sagte, nicht darum, Leute zu überzeugen oder Zuschauer mit neuen Fakten oder mit neuen Erkenntnissen zu versorgen, sondern es ist wirklich gedacht als eine Art Chronik, damit hinterher keiner sagen kann — so steht es auch im Vorspann — das haben wir nicht gewusst. Also wir wollen die einzelnen Schicksale, die einzelnen Berufsgruppen, die Eltern, die Lehrer sozusagen dokumentieren, porträtieren, die Menschen darstellen, ohne dass sie irgendwo angreifbar sind.
Wir kommentieren die Filme auch nicht, sondern wir lassen einfach die Betroffenen dieser Corona-Maßnahmen, dieser politischen Entscheidungen ihre Geschichte erzählen, und das ist eigentlich mehr so ein chronistischer Anspruch, den wir haben, als ein Anspruch, Leute aufzuklären oder mit neuen Fakten zu versorgen. Das ist jetzt überhaupt nicht unsere Intention. Und wenn jetzt alle 14 Tage ein neues Porträt online geht, das muss ja nicht so sein, dass gleich am Anfang irgendwo Millionen Leute diese Serie sehen wollen, sondern dass es einfach als eine Art Nachschlagewerk dann auch ist. Also man kann dann zum Beispiel auch in einem halben Jahr, wenn man diese Serie entdeckt, die nachhören, wenn es einen interessiert, was war denn eigentlich damals los.
Die Regie sagt mir, dass Tamara eine Frage hat, kann man Tamara zuschalten? Ja, ich möchte auch gerne was sagen, und zwar, Frank — und ich, ich arbeite immer noch beim SWR, und ich möchte ein bisschen nachhaken. Olaf, Sie kenne ich nicht persönlich, aber ich habe gesehen, Sie kommen vom Focus. Also ich ringe immer noch mit meiner Fassungslosigkeit über die journalistische Situation, und ich wüsste ganz gerne, ob ihr halt eine Vermutung habt, woran es liegt, weil Bianca hat eben gesagt, woran es bei den Lehrern liegt; bei den Journalisten ist es mir, also ich habe es auch, ich bin auch seit 30 Jahren oder 35 sogar dabei. Ich habe auch so was noch nie erlebt und stehe davor wie der Ochs vorm Berg, bin jetzt auch in der Situation, dass ich fürs Feature arbeite, also nicht mehr — früher war ich bei Report und beim Aktuellen —, habe aber jetzt nicht mehr die Möglichkeit, mich da politisch einzubringen, weil ich eben mehr im Kulturbereich arbeite. Aber haben Sie, habt ihr eine Ahnung? Also ich bin immer noch in Schockstarre, muss ich sagen, deswegen bin ich auch hier, habe Frank letztes Jahr auch angerufen, deswegen: ich verstehe gar nichts mehr.
Tamara, ich habe keine Antwort darauf, ich nehme das nur wahr und merke, wie Kollegen dann probieren zu sagen: vielleicht ist es ein Antisemit. Ein Nazi ist es ganz sicher, ein Coronazi oder so was. Und ich höre mir das zu und schreibe mir das auf und denke mir, ich vergesse das nicht, das ist einfach, wie Kultur im Augenblick ist, und ich frage weiter nach. Olaf? Naja, ich sehe es so, dass die Journalisten, die jetzt noch einen Job haben, und die verdienen immer noch einigermaßen ordentlich Geld, und da gilt halt immer das: wessen Brot ich esse, dessen Lied ich singe. Und das ist, es ist eigentlich erbitternd, aber es ist tatsächlich so: freien Journalismus, freie Meinungsäußerung gibt es kaum noch in der Redaktion, das hat es auch am Ende, auch beim Focus im Prinzip, gar nicht gegeben, dort war man eigentlich einfach nur noch … das war auch schrecklich, wenn man kritische Fragen stellte oder kritische Anmerkungen machte, das war nur noch eins … mehr waren das nicht. Das ist ein kollektives Resignieren und Anpassen und Mitschwimmen; deswegen passt der Mainstream wirklich dazu, und es ist — wenn der Journalismus so funktioniert hätte in der DDR, also ich glaube, die DDR wäre nie untergegangen. Dort haben ja viele aus Angst und aus Zwang mitgemacht, aber du brauchst hier den Großteil gar nicht mehr zu zwingen, die machen es ja freiwillig, und davon hätten die Früheren im Ostblock alle geträumt, wenn die das freiwillig gemacht hätten.
Aber wir wissen ja, dass die DDR untergegangen ist, insofern besteht auch hier noch Hoffnung. Bianca möchte noch was dazu sagen. Ja, es gibt keinen Ruck, weil die Leute haben ja alle noch Geld, deswegen. Ja, ändert sich … Bianca, höre ich? Ja, ich wollte zu Johanna noch etwas sagen, und zwar: als der Anruf von Oval Media kam, ob ich mich vor der Kamera zeigen möchte, habe ich nicht eine Sekunde überlegt, ja, mache ich. Als ich den Telefonhörer aufgelegt habe, dachte ich, oh Gott, das wird Konsequenzen haben, welche Folgen ergibt das — und es war klar, es sind eigentlich zwei Folgen. Das eine ist, für mich: ich kann sagen, welches Unrecht hier gerade passiert, was man hier mit mir macht, und das der ganzen Welt zu zeigen und den Kollegen zu zeigen, dass sie nicht alleine sind; das erleben so viele, und sie sitzen ganz alleine zu Hause und denken, da gibt es keinen anderen, der das Gleiche denkt und erlebt. Und ein Beispiel zu sein für die Kollegen, ihnen Mut zu machen und ihnen ja auch einen Weg aufzuweisen, dass wir das für uns miteinander verknüpfen können, dass wir miteinander telefonieren können und dass es andere gibt — und dadurch erlebe ich mich selbst als wirksam.
Ich bin nicht mehr dem Ganzen ausgeliefert, es kommt nicht irgendwas über mich her und die machen irgendetwas mit mir, sondern ich habe es in der Hand, und wenn ich jetzt an die Öffentlichkeit gehe, dann tue ich das, ich ermächtige mich selbst dazu. Okay, Chapeau. Und ja, Chapeau. Marta, noch für ein Schlusswort: wo siehst du dich? Sagen wir, in ein paar Monaten mal wieder auf einer Bühne mit Publikum, das nicht aus Pappe ausgeschnitten ist. Ohne Maske. Ich habe einen ganz wichtigen Punkt vergessen aus unserer Diskussion, vielleicht hatten wir das Thema bis jetzt auch noch nicht: ich hadere mit der 2G-Regelung sehr, weil ich sie diskriminierend finde und medizinisch überhaupt nicht vertretbar, weil ja die Getesteten am sichersten sind.
Es geht nur ums politisch Vertretbare. Es geht um Politik. Und ich habe bei meinen Konzerten, die ich dann damals noch hatte, im September gesagt: nein, wir machen kein 2G, ich möchte die Menschen nicht ausschließen. Und wenn man sich dann so dagegen stellt als Künstler, dann schwimmt man sehr stark gegen den Strom, und man wird schlicht und einfach weggeschoben. Und ich frage mich ernsthaft, wieso sich die Menschen diese Frage nicht stellen, also eine medizinisch nicht vertretbare politische Entscheidung zur Ausgrenzung in Deutschland zu machen. Ja, der zukünftige …
Leute, da läuten die Alarmglocken bei keinem. Entschuldige bitte, Johanna, dass ich vorhin mit dem Journalismus, dass ich das noch mal habe sagen lassen — ich habe meinen Ohren nicht getraut, was die Journalisten sagen. Ich habe wirklich meinen Ohren nicht getraut, dass man in Deutschland, wie gesagt, das Bild des Westens, was ich hatte, dass man so was alles erleben muss heutzutage. Sie erleben auch von dem Parteichef der Grünen, dem zukünftigen Wirtschaftsminister, dass er sagt: Lockdown für Ungeimpfte. Vielleicht bekommen die irgendwann mal eine eigene Stadt geschenkt. Ja, das wäre doch — dann würden Sie ja sehen, dass es nicht an den Ungeimpften liegt. Na ja gut, Entschuldigung, ich will euch jetzt nicht mit Wissenschaft die Sendung vollpacken. Nein, aber es ist tatsächlich für mich — mir tut es schlicht und einfach weh, dass Kunst und Kultur, die, genau wie Olaf gesagt hat, immer Kritik üben und immer den Spiegel halten muss, jetzt dann auch immer mit allem mitschwimmt.
Und die Kollegen, mit Verlaub, alle nur sagen: ja, selbstverständlich, wir müssen das doch machen, wir müssen alle mitschwimmen, sonst tragen wir alle irgendeine Verantwortung. Es ist ein Feststellen, was ist; wir können noch gar nicht in vielen Bereichen erklären, warum es so ist, man kann das beobachten, und wir werden das tun. Jeder auf seinem Feld, wir mit Filmen und mit Artikeln, Robert Cibis, indem er die Filme produziert, und vielleicht gibt das Publikum auch den einen oder anderen Obolus, dass so was weiter möglich ist. Und manchmal stehe ich auch fassungslos davor; da ist es ganz gut, wenn man nicht alleine ist und verbunden ist mit Leuten, die ähnlich denken. Und manchmal bin ich — ich bin der Optimist bei uns in der Familie und ich sage, wir werden mehr, und wir werden gewinnen.
Meine Frau ist da meistens etwas pessimistischer, aber das hindert uns nicht daran weiterzumachen. Aber wir werden nur gewinnen, wenn wir laut werden. Wir werden nur gewinnen, wenn wir jedem sagen: nein, so nicht. Nein, ich quäle keine Kinder. Nein, ich diskriminiere keine Menschen. Nein, ich möchte Bahn fahren ohne irgendein Zertifikat. Ja, ich möchte von meinem Geld ins Restaurant gehen und da einfach essen. Egal, was für einen Gesundheitszustand ich habe. Wir wollen leben. Das war auch ein wunderbares Schlusswort. Wenn ich jetzt niemanden übersehen und überhört habe, dann bedanke ich mich. Und es war spannend für mich, und ich hoffe auch für die, die zugeschaltet waren. Und gerne mal wieder.
Und es gibt durchaus Themen, dass wir zum Beispiel anhand dieser Filme, die wir gedreht haben, vielleicht auch der Artikel, dass wir die verlinken, eine Plattform schaffen. Und dann kann man durchaus auch für ein größeres Publikum solche Diskussionen über bestimmte Themen, über Journalismus, über Kinder, über Politik durchaus führen. Wenn diese Regierung, die neue Regierung, uns das mal lässt. Ich bedanke mich bei allen, die aus Holland und Berlin-Mitte, aus Süddeutschland und Norddeutschland und sonst woher zugehört haben und sich eingeschaltet haben. Dankeschön. Danke an euch.
Lo que vivo ahora, lo que les pasa a las almas de los niños, eso pone a los niños realmente enfermos. Eso para mí ya no es posible. Y es insoportable. Para mí es realmente insoportable en mi corazón. Unos colegas me advirtieron: te están llevando a terreno resbaladizo, quieren engañarte. Y yo digo: pero es mi amigo, lo conozco. Él no hace eso. Este es el armario de los venenos de la historia que se está abriendo aquí. Ellos mismos no se dan cuenta en absoluto. Eso es realmente espantoso. Entro allí y pienso: sí, aquí se está bien. Y me alegro de ver a los niños. Y me alegro de ver también a los colegas. Y me alegro de hacer allí algo bueno. Y cuando eso ya no está, cuando solo hay niños tapados andando por ahí y pasando obedientes por el edificio y ya no pueden ni entrar sin una firma, entonces ya no tiene ningún sentido.
Was ich jetzt erlebe, was mit den Seelen der Kinder passiert, das macht die Kinder wirklich krank. Das geht für mich nicht mehr. Und das ist unerträglich. Das ist für mich wirklich in meinem Herzen unerträglich. Kollegen haben mich gewarnt: die führen dich aufs Eis, die wollen dich reinlegen. Ich sag, das ist doch mein Freund, den kenn ich. Das macht der nicht so. Das ist der Giftschrank der Geschichte, der hier aufgemacht wird. Die merken das selber überhaupt nicht. Das ist eigentlich erschreckend. Ich komm da rein und denke, ja, hier ist es schön. Und freue mich, die Kinder zu sehen. Und freue mich, auch die Kollegen zu sehen. Und freue mich, da was Tolles zu machen. Und wenn das nicht mehr da ist, wenn da nur noch Kinder vermummt rumlaufen und artig durchs Gebäude gehen und gar nicht mehr rein dürfen ohne Unterschrift, macht das keinen Sinn mehr.
Entonces ya no es mi tarea. A ratos estuve de verdad muy frágil, tenía depresión y todo eso. Estuve de verdad en psicoterapia. Tuve también pensamientos suicidas, también me hice cortes. Pero luego me fortalecí, me di un empujón. Por eso quiero también ayudar a muchas personas que tienen este problema. Porque muchos se deprimieron de verdad por el corona. Quiero ayudarles sin falta. Hacerse cortes no tiene ningún sentido. Se puede hacer algo mejor. Kollateral es la continuación de una serie de artículos que apareció en reitschuster.de.
Dann ist das nicht mehr meine Aufgabe. Teilweise war ich schon richtig labil, hatte Depressionen und so. War auch richtig in Psychotherapie. Hatte auch Suizidgedanken, hab mich auch geritzt. Aber dann hab ich mich gestärkt, hab mir einen Ruck gegeben. Deswegen möchte ich auch vielen Menschen helfen, die auch dieses Problem haben. Weil viele haben durch Corona richtig Depressionen bekommen. Ich will denen unbedingt helfen. Das ist so sinnlos, sich zu ritzen. Man kann was Besseres machen. Kollateral ist eine Fortsetzung von einer Artikelserie, die bei reitschuster.de erschienen ist.
Y esos artículos, «daños colaterales», son algo así como una documentación de la plomiza, triste e implacable época del corona. Buenas tardes, me llamo Frank Wallich. Soy periodista. Y mi mujer, hace dos años, tuvo estos daños colaterales, ella los inventó, Johanna Wallich. Y los escribimos juntos. Y ahora se está llevando todo al cine. Pero de una manera un poco distinta. Solo así era posible filmarlo: esto no se puede hacer con el iPhone, con la cámara de aficionado. Hace falta mano de obra, hace falta experiencia, hace falta técnica, hace falta simplemente destreza y saber artesanal. Hoy presentamos las primeras películas, y con ellas esta conversación.
Und diese Artikel, Kollateralschäden, sind so was wie eine Dokumentation der bleiernen, traurigen, unbarmherzigen Corona-Zeit. Guten Abend, mein Name ist Frank Wallich. Ich bin Journalist. Und meine Frau hat vor zwei Jahren diese Kollateralschäden, die hat sie erfunden, Johanna Wallich. Und wir haben sie zusammen geschrieben. Und jetzt wird das Ganze verfilmt. Aber auf eine bisschen andere Art und Weise. Das war ja nur möglich, das zu verfilmen. Das kann man nicht mit seinem iPhone machen, mit seiner Hobbykamera. Sondern da braucht es Manpower, da braucht es Erfahrung, da braucht es Technik, da braucht es einfach ein handwerkliches Geschick und handwerkliches Können. Wir stellen heute die ersten Filme vor, dazu diese Diskussion.
A mi lado está sentado Robert Cibis, director de Oval Media. Él ha hecho posible todo esto, que funcione siquiera así. A su lado está sentada Marta Morvai, una violinista muy, muy buena, que en la crisis del corona perdió en el fondo su profesión. Y ahora tiene que hacer otra cosa, porque el corona continúa. A mi lado está sentado Sándor Horváth. En la época del corona su hijo se quitó la vida. Él nos escribió entonces, y nosotros escribimos esta terrible historia. Y del todo a la derecha está sentada mi mujer, Johanna Wallich.
Neben mir sitzt Robert Cibis, Chef von Oval Media. Der hat das Ganze ermöglicht, dass es überhaupt so funktioniert. Neben ihm sitzt Marta Morvai, eine sehr, sehr gute Geigerin, die in der Corona-Krise im Grunde ihren Beruf verloren hat. Und jetzt was anderes machen muss, weil Corona geht weiter. Neben mir sitzt Sándor Horváth. In der Corona-Zeit hat sich sein Sohn das Leben genommen. Er hat uns dann geschrieben, und wir haben diese schlimme Geschichte aufgeschrieben. Und ganz rechts sitzt meine Frau Johanna Wallich.
Ella escribió muchísimas de estas historias del corona y tuvo también la idea de que en algún momento tendría que tener un formato nuevo, un medio nuevo, es decir, que se llevara al cine. Robert Cibis, usted ha asumido con Oval Media esta empresa. ¿Por qué, en realidad? Kollateral es importante, sin duda. En los medios tradicionales, y en general en este clima de crisis, en el permanente estado de excepción, tenemos tanta incitación, dureza, frialdad, cálculo. Y a veces se ve —bueno, muchas personas no ven el mundo a su alrededor. Y creo que, si de verdad queremos salir de la crisis lo más enteros posible, entonces hace falta la humanidad.
Die hat sehr viele dieser Corona-Geschichten geschrieben und auch die Idee gehabt, dass es irgendwann ein neues Format haben muss, ein neues Medium, nämlich dass es verfilmt wird. Robert Cibis, Sie haben mit Oval Media dieses Unternehmen übernommen. Warum eigentlich? Kollateral ist schon wichtig. Wir haben in den Altmedien und insgesamt in dieser Krisenstimmung, dem ständigen Ausnahmezustand, so viel Hetze, Härte, Kühle, Berechnung. Und man sieht manchmal, also viele Menschen sehen nicht die Welt um sie herum. Und ich glaube, wenn wir wirklich möglichst heil aus der Krise kommen wollen, dann braucht es dazu die Menschlichkeit.
Y la humanidad significa, sobre todo, entender cómo les va a otras personas, poder sentir con ellas y construir esa conexión. Porque este aislamiento de las personas, esta degradación práctica de un ser antes cultural a un cuerpo tiene muchos, muchísimos efectos en el juego del individuo con los otros, pero también con toda la sociedad. Y eso se cuenta demasiado poco. Creo que solo podemos entender lo que ocurre ahora mismo si logramos transmitir esta perspectiva lo más de cerca posible, con tantos ejemplos como se pueda.
Und die Menschlichkeit heißt vor allen Dingen: verstehen, wie es anderen Menschen geht, da mitfühlen können und diese Verbindung aufzubauen. Denn diese Isolierung von Menschen, diese praktische Herabstufung zu einem Körper von einem vormals kulturellen Wesen hat viele, viele Effekte in dem Zusammenspiel des Einzelnen mit anderen, aber auch mit der gesamten Gesellschaft. Und das wird viel zu wenig erzählt. Ich glaube, wir können nur verstehen, was jetzt gerade passiert, wenn wir diese Perspektive auch möglichst nah an möglichst vielen Beispielen vermitteln können.
Y por eso Kollateral es esencial para mí. Ya al principio de la crisis me pregunté por qué esta perspectiva estaba tan poco representada. Y qué bien que lo hayáis hecho. Qué bien que hayáis escrito esos artículos y que juntos hayamos conseguido construir sobre ellos. Sí, pero en esta crisis —yo estuve 30 años en la ARD como corresponsal político. En esta crisis no fue posible colocar piezas como las que escribimos, sobre el sufrimiento de las personas en esta crisis del corona, bajo esta política implacable. Y eso también lo supimos luego por colegas de las redacciones. Robert, una pregunta más antes de pasar quizá a los contenidos. ¿Cómo se financia algo así?
Und deswegen ist Kollateral für mich essentiell. Ich habe mich gleich am Anfang der Krise schon gefragt, wieso diese Perspektive so unterrepräsentiert war. Und toll, dass ihr das gemacht habt. Toll, dass ihr diese Artikel geschrieben habt und dass wir gemeinsam es geschafft haben, darauf aufzubauen. Ja, aber in dieser Krise — ich war ja 30 Jahre bei der ARD als politischer Korrespondent. In dieser Krise war es nicht möglich, solche Beiträge, wie wir geschrieben haben, über das Leiden der Menschen an dieser Corona-Krise, an dieser unbarmherzigen Politik, unterzubekommen. Und das hatten wir auch dann erfahren von Kollegen aus den Redaktionen. Robert, noch eine Frage, bevor wir vielleicht zu den Inhalten kommen. Wie finanziert sich so etwas?
Es casi un … Pues, nosotros, en Oval Media, siempre hemos puesto un poco la voluntad en primer lugar. Nuestra empresa existe desde hace más de 20 años. Y hemos iniciado cada proyecto sin que hubiera dinero. Solo con el objetivo de contarlo luego, porque hay que contarlo. Y entonces, a lo largo del trabajo, buscamos socios. Y en este caso es así: decimos que trabajamos para los espectadores. Y los espectadores pueden hacer posible que sigamos trabajando, simplemente transfiriéndonos dinero, por ejemplo. Y esta actitud, tengo que decirlo, me da mucha energía.
Das ist ja fast ein … Also, wir von Oval Media haben schon immer so ein bisschen den Willen an erster Stelle. Unsere Firma gibt es ja seit über 20 Jahren. Und wir haben jedes Projekt initiiert, ohne dass Geld da war. Nur mit dem Ziel, das dann zu erzählen, weil es erzählt werden muss. Und dann, im Laufe der Arbeit, suchen wir Partner. Und in diesem Fall ist es so: wir sagen, wir arbeiten für die Zuschauer. Und die Zuschauer können ermöglichen, dass wir weiterarbeiten, indem sie uns einfach Geld überweisen, zum Beispiel. Und diese Haltung, muss ich sagen, ist sehr energiestiftend für mich.
Porque sé que trabajo para espectadores. Y si ellos no lo quieren, entonces no tienen que transferir nada. O entonces yo no tengo que seguir trabajando. Si cada uno transfiriera solo una pequeña suma, un euro, entonces probablemente podría trabajar de forma completamente profesional. No sé exactamente cuántos espectadores son. Pero en el fondo no haría falta tantísimo para poder trabajar, si tan solo participaran muchos. Antes me he olvidado de decir que se ha unido a nosotros por Zoom Bianca Hölke. Una directora de escuela que en la crisis perdió su escuela porque conservó algo que muchos colegas periodistas no conservaron o no se atrevieron a conservar. Es decir, un escepticismo sano, el preguntar: ¿tiene todo esto sentido?
Weil ich weiß, ich arbeite für Zuschauer. Und wenn sie es nicht wollen, dann müssen sie ja nicht überweisen. Oder dann muss ich ja nicht weiterarbeiten. Wenn jeder nur eine kleine Summe, einen Euro, überweisen würde, dann würde ich ganz professionell arbeiten können, wahrscheinlich. Ich weiß nicht genau, wie viele Zuschauer es sind. Aber im Grunde bräuchte es nicht so wahnsinnig viel, damit man arbeiten kann, wenn sich nur viele beteiligen. Ich habe vorhin noch vergessen, dass uns über Zoom Bianca Hölke zugeschaltet ist. Eine Schulleiterin, die in der Krise ihre Schule verloren hat, weil sie sich etwas bewahrt hat, was viele journalistische Kollegen sich nicht bewahrt haben oder sich nicht trauten. Nämlich eine gesunde Skepsis, zu fragen: macht das alles Sinn?
¿Qué daño hace? ¿Qué les hace a los niños? Volker, luego nos acercaremos un poco más. Quería ahora hacer la pregunta a Johanna: ¿cuál fue la reacción a los artículos del corona que publicamos en reitschuster .de? ¿Y cómo se llegó luego a este desarrollo, que escribir para los lectores en algún momento ya no bastaba, y que dijimos que necesitábamos otra cosa? Sí, cuando en 2020 publicamos en reitschuster el primer artículo, que habíamos conseguido en un círculo privado, cada artículo iba siempre acompañado de la nota: queridos lectores, si vosotros también tenéis un daño colateral que contar, escribidnos. Y desde el primer artículo la respuesta fue enorme.
Was schadet das? Was macht das mit den Kindern? Volker, wir kommen nachher noch ein bisschen näher zusammen. Ich wollte jetzt an Johanna die Frage stellen: wie war denn die Reaktion auf die Corona-Artikel, die wir bei reitschuster .de veröffentlicht haben? Und wie kam es dann zu dieser Weiterentwicklung, dass das Schreiben für die Leserschaft mal nicht reichte, sondern wir sagten, wir brauchten was anderes? Ja, als wir 2020 den ersten Artikel, den wir so im privaten Kreis akquiriert hatten, bei reitschuster veröffentlicht hatten, war auch jeder Artikel immer versehen mit dem Hinweis: liebe Leser, wenn ihr auch einen Kollateralschaden zu vermelden habt, dann meldet euch gerne. Und ab dem ersten Artikel war die Resonanz derart groß.
Las personas estaban encerradas en casa. Los niños estaban en casa, ya no iban a la escuela. Había daños colaterales —así se llamaba esta serie en su forma escrita— por todas partes. Y así recibimos de verdad: teníamos millones de lectores, miles de cartas. Y en el fondo el material no se nos agotaba. Y un tema que provocó una respuesta especial fue siempre el tema de los niños. Y por eso, en los primeros episodios de esta versión filmada, nos hemos ocupado un poco más a fondo del tema de los maestros y los directores de escuela. ¿Y cómo se llegó a un desarrollo posterior, a que intentaras llevarlo al cine? Yo había conocido a Robert Cibis a través de colegas periodistas y luego supe también un poco más de su trabajo.
Die Menschen waren zu Hause eingeschlossen. Die Kinder waren zu Hause, gingen nicht mehr zur Schule. Es gab Kollateralschäden, so wie diese Serie in Schriftform hieß, an allen Ecken und Enden. Und wir bekamen also wirklich — wir hatten Millionen Leser, Tausende von Zuschriften. Und der Stoff ging uns im Grunde genommen nicht aus. Und ein Thema, das besonders Resonanz hervorgerufen hatte, war jeweils das Kinderthema. Und deshalb haben wir uns jetzt auch in den ersten Folgen dieser Verfilmung ein bisschen intensiver mit dem Thema Schullehrer und Schulleiter befasst. Wie kam es dann zu einer Weiterentwicklung, dass du versuchtest, das filmisch umzusetzen? Ich hatte Robert Cibis über Journalistenkollegen kennengelernt und hab dann auch über seine Arbeit ein bisschen mehr erfahren.
Él ha construido una crónica de muy gran formato, la película del corona, un documental de varias horas que hasta ahora han visto 1,2 millones de espectadores. Y entonces pensé: es fenomenal que haya realmente tan pocos que lleven al cine lo que de verdad mueve a las personas, lo que les angustia y lo que quieren ver. Y así nos juntamos y dijimos: también podríamos, y eso es entonces un formato nuevo, llevar este tema en el fondo periodístico a la forma de una serie de retratos. Y lo que luego nos importaba era: que al final de estos documentales tengamos un desenlace positivo. Es decir, mostrar también que no todo es un callejón sin salida, sino que siempre queda la posibilidad de encontrar nuevos amigos, nuevos apoyos, de unirse de nuevo o incluso de tomar caminos nuevos.
Er hat ja eine ganz groß angelegte Chronik, den Corona-Film, eine mehrstündige Dokumentation angelegt, die mittlerweile von 1,2 Millionen Zuschauern angeschaut wurde. Und dann dachte ich, das ist ja phänomenal, dass es wirklich nur so wenige gibt, die filmisch umsetzen, was die Menschen eigentlich bewegt, was sie bedrückt und was sie sehen wollen. Und so kamen wir zusammen und haben gesagt, wir könnten auch, und das ist dann ein neues Format, dieses eigentlich journalistische Thema in Form einer Porträtreihe umsetzen. Und was uns eigentlich dann wichtig war: dass wir am Ende dieser Dokumentationen einen positiven Ausgang haben. Also dass man auch zeigt, es ist nicht alles ausweglos, sondern man hat immer noch die Möglichkeit, neue Freunde zu finden, neue Unterstützer, sich neu zusammenzuschließen oder halt auch neue Wege zu gehen.
Y ese fue luego también el desenlace de cada uno de estos cortos documentales, que ahora estrenamos a partir de mañana. Tenemos que entrar ya en los contenidos. Todavía recuerdo que Sándor Horváth nos envió un correo, a propósito de una historia sobre lo mal que están los niños, y dijo: mi hijo ya no vive. Y entonces yo no escribí esa historia, porque pensé: me parece tan terrible, me parece tan terrible. Por eso la escribió sobre todo mi mujer, y ella también se puso en contacto con Sándor. ¿Cómo se llegó a que su hijo ya no viva? Si lo hubiéramos sabido, probablemente lo habríamos podido evitar; por desgracia no notamos nada.
Und das war dann auch jeweils der Ausgang dieser Kurz-Dokus, die wir jetzt ab morgen starten. Wir müssen mal auf Inhalte gehen. Ich weiß noch, dass Sándor Horváth uns eine Mail geschickt hat, auf eine Geschichte, wie schlecht es den Kindern geht, und hat gesagt: mein Sohn lebt nicht mehr. Und ich habe diese Geschichte dann nicht geschrieben, weil ich dachte, ich finde das so furchtbar, ich finde das so furchtbar. Deshalb, meine Frau hat das dann hauptsächlich geschrieben und ist auch mit Sándor in Kontakt getreten. Wie ist es dazu gekommen, dass Ihr Sohn jetzt nicht mehr lebt? Wenn wir das gewusst hätten, hätten wir es vermutlich verhindern können, wir haben leider nichts gemerkt.
Probablemente le vino una depresión, y eso ocurre, que uno no nota nada. Después nos dieron una lista así de la psicóloga del colegio. Hay diez puntos en ella sobre cómo se reconoce una depresión. Nada de eso era reconocible. Tenemos contacto con su pandilla, con su novia; es un grupo muy unido. Seguimos teniendo contacto entre nosotros, y ellos tampoco notaron nada. Tuvieron una fiesta muy bonita, hicieron fiestas, y nadie se dio cuenta de nada. Su hijo estuvo mucho tiempo fuera de la escuela, quedó excluido y recibía clases en línea, y estaba en una edad que es una edad típica de la pubertad.
Vermutlich hat er Depressionen bekommen, und so was gibt es, dass man nichts merkt. Von der Schulpsychologin haben wir anschließend so eine Liste bekommen. Da sind zehn Punkte drauf, wie man Depressionen erkennt. Nichts davon war erkennbar. Wir haben Kontakt zu seiner Clique, seiner Freundin, das ist eine eingeschworene Gruppe. Wir haben nach wie vor Kontakt miteinander, und sie haben auch nichts gemerkt. Sie haben eine richtig schöne Feier gehabt, Partys gefeiert, und niemand hat irgendetwas mitbekommen. Ihr Sohn war lange eben nicht in der Schule und war ausgesperrt und wurde online unterrichtet und war in einem Alter, das ist ein typisches Pubertätsalter.
Quizá a los niños también les cuesta ver que después de los 17 vienen los 20, los 25 y los 30. Hablamos también de sus planes, y él temía no poder llevarlos a cabo. Él estaba en el último curso; en aquel momento también tenía clases, de vez en cuando en la escuela. Pero se planteaba si quería estudiar; habría elegido una carrera para la que, por el numerus clausus, en Alemania habría tenido relativamente pocas posibilidades. Entonces dijimos: te vas a Budapest, de todos modos tienes la nacionalidad húngara, y allí se puede tomar una plaza de pago. Eso no es ningún problema. Luego se planteó entrar en el servicio de desactivación.
Vielleicht fällt es Kindern auch schwer zu sehen, dass nach 17 auch 20, 25 und 30 kommt. Wir haben auch über seine Pläne gesprochen, die er befürchtet hat, dass er die nicht umsetzen kann. Er war ja in der Abschlussklasse, zu dem Zeitpunkt war er gerade auch im Unterricht, hin und wieder in der Schule. Aber er hat überlegt, will er studieren, also ein Studienfach hätte er sich ausgesucht, wofür er in Deutschland wegen des Numerus clausus relativ wenig Chance gehabt hätte. Da haben wir gesagt: du gehst nach Budapest, du hast ja eh die ungarische Staatsbürgerschaft, und da kann man halt einen Bezahlplatz nehmen. Das ist ja kein Problem. Dann hat er überlegt, zum Räumdienst zu gehen.
Esa era también una idea suya. Eso le parecía de algún modo divertido. Él también iba a menudo al bosque con sus amigos con los detectores de metales, y recogía cualquier chatarra. En cualquier caso, dijimos: bueno, la idea no me parece buena, pero si quieres hacerlo, pues lo haces. Y si quieres esperar ahora, entonces te tomas un año de pausa. Eso tampoco es ningún problema. Pero lo que quería hacer antes de todo —y creo que quizá eso fue lo que más lo frustró— era viajar por el mundo. Primero una especie de work and travel, durante un año. Pero el mundo estaba cerrado para uno. El mundo estaba cerrado. Le dijimos: bueno, prueba con Tailandia. En aquel momento habría podido llegar allí con 14 días de cuarentena y luego visitar la región y quedarse allí.
Das war auch so eine Idee von ihm. Das fand er irgendwie lustig. Der ist auch öfter mit seinen Kumpels mit den Metalldetektoren in den Wald gelaufen, hat sich irgendwelchen Müll zusammengesammelt. Jedenfalls, da haben wir gesagt, naja, die Idee finde ich nicht gut, aber wenn du das machen möchtest, dann machst du das halt. Und wenn du jetzt abwarten willst, dann machst du ein Jahr Pause. Das ist auch kein Thema. Und was er aber vorneweg unbedingt machen wollte, und ich glaube, vielleicht hat das ihn am meisten frustriert: er wollte die Welt bereisen. Erstmal so ein Work and Travel, ein Jahr lang. Die Welt war ja dann geschlossen für einen. Die Welt war geschlossen. Wir haben ihm gesagt, na probier mal mit Thailand. Zu dem Zeitpunkt hätte er mit 14 Tagen Quarantäne erst mal hinkommen können und da die Region besuchen können und da sich aufhalten können.
Sí, así que intentamos animarle. Intentamos darle valor. Y, como he dicho, también le dijimos: tómate un año de pausa, eso tampoco es ningún problema. En nuestros artículos sobre los daños colaterales habíamos escrito también sobre las psiquiatrías, sobre su desborde con niños, sobre niños que sufren por ello. Señora Hölke, ¿le resulta eso de algún modo familiar en su trabajo como directora? ¿Cómo reaccionaron sus niños a eso, a cada vez menos expresión en la cara, a cada vez menos contacto con sus compañeros? ¿Cómo sufrieron por ello, cómo reaccionaron? Sí, los niños sufren por ello.
Ja, also wir haben versucht, ihn aufzubauen. Wir haben versucht, ihm Mut zu machen. Und wie gesagt, wir haben auch gesagt, mach mal ein Jahr Pause, das ist auch kein Thema. Wir hatten in unseren Kollateralschäden-Artikeln auch geschrieben über die Psychiatrien, über das Überlaufen mit Kindern, über Kinder, die darunter leiden. Frau Hölke, kommt Ihnen das irgendwie bekannt vor in Ihrer Arbeit als Schulleiterin? Wie haben Ihre Kinder darauf reagiert, auf immer weniger Gesichtsmimik, auf immer weniger Kontakt zu ihren Mitschülern? Wie haben die darunter gelitten, wie reagiert? Ja, die Kinder leiden darunter.
Y no solo los pequeños, sino especialmente también los adolescentes. Porque no tienen contacto, porque quedan aislados. Y en el confinamiento fue especialmente grave, pero las medidas de higiene siguen vigentes. Y mantener la distancia, renunciar también a los contactos sociales. Y sobre todo en los pequeños, que no se pueden tocar. Y eso lo necesitan. Tenemos una fuerte necesidad de ello. Eso les hace algo. Entonces simplemente estaban más callados. Entonces estaban más tranquilos. Y para mí era así: la alegría simplemente ya no está. ¿Y ha mejorado o cambiado de algún modo la situación para los niños desde que hay otra vez clases presenciales, que ahora, con una política cada vez más histérica, se vuelven a poner en cuestión?
Und nicht nur die Kleinen, sondern gerade auch die Jugendlichen. Dadurch, dass sie keinen Kontakt haben, dadurch, dass sie vereinzelt werden. Und im Lockdown war es besonders schlimm, aber die Hygienemaßnahmen bestehen ja weiterhin. Und Abstand halten, auch auf soziale Kontakte zu verzichten. Und gerade bei den Kleinen, die sich nicht berühren können. Und das brauchen sie. Da haben wir ein starkes Bedürfnis nach. Das macht etwas mit ihnen. Dann waren sie einfach stiller. Dann waren sie ruhiger. Und für mich war es so: die Fröhlichkeit ist einfach nicht mehr da. Hat sich denn die Situation irgendwie verbessert oder verändert für die Kinder, seit es wieder Präsenzunterricht gibt, der jetzt ja im Grunde bei der hysterischer werdenden Politik ja auch wieder in Frage gestellt wird?
¿Cómo reaccionan los niños a eso? Eso no puedo contestárselo en absoluto. Porque desde marzo ya no estoy en la escuela. Y tengo mucho contacto con los padres. Y lo que los padres me cuentan es que entre los niños reina un gran miedo a tener que quedarse otra vez en casa. A tener que volver a la enseñanza desde casa. Y eso les pesa. Y eso también tendrá efectos a la larga. Si los niños aguantan dos años con estas medidas de higiene, entonces es un periodo que para ellos ya no se puede salvar. Para nosotros, los adultos, son dos años. Nosotros sabemos cómo era antes. Pero los niños no. Quisiera pasar ahora a Marta Morvai.
Wie reagieren die Kinder darauf? Das kann ich Ihnen gar nicht beantworten. Weil ich seit März nicht mehr in der Schule bin. Und ich habe viel Elternkontakt. Und das, was Eltern mir berichten, das ist eben, dass bei Kindern eine große Angst davor herrscht, dass sie eben wieder zu Hause bleiben müssen. Dass sie wieder in das Homeschooling müssen. Und das belastet sie. Und das wird sich auch auf Dauer auswirken. Wenn die Kinder zwei Jahre diese Hygienemaßnahmen mitmachen, dann ist das ein Zeitraum, der für sie nicht mehr überbrückbar ist. Für uns Erwachsene sind das zwei Jahre. Wir wissen, wie es vorher war. Aber für Kinder nicht. Ich möchte da jetzt mal zu Marta Morvai gehen.
Una violinista solista que daba conciertos y estaba muy solicitada. En escenarios de conciertos dentro y fuera del país. Ahora Marta enseña violín a niños. Y como el gran escenario, por el momento, ya no está abierto. Marta, has pasado del gran escenario a los niños pequeños, a los escenarios pequeños. ¿Cómo es eso? En este punto quisiera corregirte una vez más. Un momento, Frank, perdona. Yo no enseño violín, enseño música. En general, en clases grandes en la escuela. Y como ahora hemos hablado de ello, estoy también muy sensibilizada. Asumí el proyecto simplemente de un día para otro.
Eine Sologeigerin, die Konzerte gegeben hat, die sehr gut nachgefragt war. Auf Konzertbühnen im Inland, im Ausland. Jetzt unterrichtet Marta Kinder auf der Violine. Und da die große Bühne im Augenblick nicht mehr offen steht. Marta, du machst jetzt von der großen Bühne die kleinen Kinder, die kleinen Bühnen. Wie ist das? An der Stelle möchte ich dich noch mal korrigieren. Kurz, Frank, entschuldigung. Ich unterrichte nicht Geige, ich unterrichte Musik. Generell, in großen Klassen in der Schule. Und da wir jetzt darüber gesprochen haben, bin ich auch sehr sensibilisiert. Ich habe das Projekt einfach Hals über Kopf übernommen.
Porque quería transmitir a los niños cultura y música clásica. Lo que sé hacer y lo que he hecho durante muchísimo tiempo en mi vida. Y sigo haciendo, pero muy, muy raramente. Y como acabamos de hablar de los niños: como profesora, o como persona que quiere enseñar algo a los niños, uno queda muy, muy consternado cuando ve todas esas caritas detrás de la mascarilla, mirándote durante horas. Con esto solo quiero decir que, desde mi punto de vista, no tiene mucho que ver con la protección de la salud que niños pequeños estén sentados durante horas con la misma mascarilla empapada, que se apartan continuamente de la cara, que mueven continuamente, y luego tocan los lápices.
Weil ich den Kindern Kultur und klassische Musik vermitteln wollte. Das, was ich kann und mein Leben lang sehr, sehr lange gemacht habe. Und immer noch mache, aber sehr, sehr selten. Und da wir gerade über die Kinder sprachen, ist man als Lehrer oder als Mensch, der den Kindern etwas beibringen möchte, sehr, sehr bestürzt, wenn man diese ganzen kleinen Gesichter hinter der Maske sieht, die einen dann über Stunden lang anschauen. Ich möchte damit jetzt nur sagen, dass es aus meiner Sicht nicht viel mit Gesundheitsschutz zu tun hat, wenn kleine Kinder stundenlang mit der gleichen durchnässten Maske da sitzen, die sie ständig aus dem Gesicht ziehen, die sie ständig bewegen, und dann die Stifte anfassen.
Y todo lo que conseguimos con ello es que tengan una falta aguda de oxígeno y muchísimas bacterias en la mascarilla y en los dedos. Y eso no les queda claro a muchísimas personas, creo. Porque si les quedara claro que hacemos más daño que bien, entonces no lo haríamos, ¿verdad, Frank? Pues sí, quizá sí lo haríamos, porque esta mascarilla es también un instrumento de poder. Una vez vi en nuestro barrio, en Berlín-Mitte, a una pareja con mascarilla; empujaban un cochecito con un niño que lloraba dentro, porque solo veía a sus padres con mascarilla, y la calle estaba completamente vacía. Así que no solo no tiene nada que ver con la protección de la salud, sino que es también una señal, digo yo: obedezco, me lo tomo en serio, tengo miedo. Y esos son sobre todo también gente joven. Y son también personas del mundo de la cultura, que se han labrado la cultura; en la primera época de la crisis del corona se desvivieron en aprobación de todas esas medidas del corona que había. Cancelación de conciertos: maravilloso, hay un poco de dinero por ello.
Und alles, was wir damit erreichen, ist, dass sie einen akuten Sauerstoffmangel haben und sehr viele Bakterien auf der Maske und auf den Fingern. Und das ist sehr, sehr vielen so nicht klar, glaube ich. Weil wenn es ihnen klar wäre, dass wir mehr Schaden anrichten als nützen, dann würden wir das ja nicht machen, oder, Frank? Ja doch, vielleicht doch, weil diese Maske ist ja auch ein Herrschaftsinstrument. Ich hatte einmal bei uns in Berlin-Mitte ein Pärchen mit Maske gesehen, die schoben einen Kinderwagen, da war ein schreiendes Kind drin, weil es nur seine Eltern mit Masken sah und die Straße war komplett leer. Also das hat nicht nur nichts mit dem Gesundheitsschutz zu tun, sondern das ist auch ein Signal, sage ich: ich gehorche, ich nehme das ernst, ich habe Angst. Und das sind vor allem auch junge Leute. Und das sind ja auch Leute aus der Kultur, die sich Kultur erarbeitet haben, die sich in der ersten Zeit der Corona-Krise, haben die sich ja überschlagen vor Zustimmung zu all diesen Corona-Maßnahmen, die es gab. Absage von Konzerten, wunderbar, da gibt es ein bisschen Geld dafür.
Cancelación de producciones, cancelaciones de actuaciones. Son estos trabajadores de la cultura, y fueron bastante dóciles y adaptados. Salvo tú, una de las pocas. Sí, en honor a la verdad hay que decir que grandes eventos así, naturalmente, cuando los medios estatales dan por supuesto un peligro increíblemente grande, representan también una responsabilidad muy grande para los afectados que dirigen esos eventos; ellos no quieren convertirse en un foco de contagio. Y como al principio había muy, muy pocos estudios sobre cómo se propaga la enfermedad, se echaron, por así decirlo, todo a los propios hombros y lo aplicaron aún más en serio de lo que eran las medidas y las pautas del Estado, porque pensaban que hacían algo bueno. Y el problema —yo puedo entender a estas personas— el problema es solo que nada se cuestiona, que de hecho no se hacen estudios en estos auditorios.
Absage von Produktionen, Absagen von Auftritten. Das sind ja diese Kulturschaffenden, die waren ja ziemlich lieb und angepasst. Bis auf dich, eine der wenigen. Ja, verständnishalber muss man dann sagen, dass solche großen Veranstaltungen natürlich, wenn die staatlichen Medien dann von so einer unglaublich großen Gefahr ausgehen, für die Betroffenen, die die Veranstaltungen dann leiten, auch eine sehr große Verantwortung darstellen; sie möchten dann nicht zum Hotspot werden. Und weil es sehr, sehr wenige Studien darüber gab am Anfang, wie sich die Krankheit verbreitet, dann haben sie sozusagen alles auf ihre eigenen Schultern genommen und das noch ernster und ernsthafter durchgesetzt, als die staatlichen Maßnahmen, Maßgaben waren, weil sie dachten, sie würden was Gutes tun. Und das Problem — ich kann diese Menschen ja auch verstehen — das Problem ist nur, dass nichts hinterfragt wird, dass keine Studien de facto in diesen Konzerthäusern gemacht werden.
Y cuando se hace alguno, entonces no se hace público. Y por eso también la gente anda por la calle con mascarilla, porque nadie les comunica que al aire libre no hay contagio. Hubo varios teatros que desarrollaron planes para el corona, que fueron examinados y aprobados por toda clase de expertos en salud, y eso no se siguió; en lugar de ello, artistas actuaron en el escenario y la sala estaba vacía. Y quien entiende un poco de cultura sabe que estos actores, estos músicos, necesitan el contacto visual y el contacto del olor, simplemente saber que hay un público; si no, estarían mal.
Und wenn mal eine gemacht wird, dann wird sie nicht publik. Und deswegen laufen die Menschen auch mit Masken rum auf der Straße, weil keiner ihnen kommuniziert, dass draußen keine Ansteckung stattfindet. Es gab ja verschiedene Theater, die haben Corona-Konzepte entwickelt, die von allen möglichen Gesundheitsexperten geprüft und für gut befunden wurden, und dem wurde nicht gefolgt, sondern da sind Künstler auf der Bühne aufgetreten, und es war ein leerer Zuschauerraum. Und wer ein bisschen Ahnung von Kultur hat, weiß, dass eigentlich diese Schauspieler, diese Musiker, die brauchen den Sichtkontakt und den Geruchskontakt, einfach das Wissen, dass ein Publikum da ist, sonst wären die schlecht.
Hace falta el público para sentir también esa vibración. Y de hecho —bueno, en mi caso es así, no puedo hablar por otros— yo toco cada vez un poco distinto, según lo que recibo de vuelta. Si, por ejemplo, tengo en el público a mucha gente que está muy, muy tranquila y, digamos, no está atenta de inmediato, entonces quizá toco algo más rápido y luego algo más fuerte, para captar así su atención. Si noto que el ambiente es muy, muy sensual, entonces también puedo permitirme tocar algo más bajo y trabajar de verdad con el sonido… eso depende de lo que pase en ese momento.
Man braucht das Publikum, um diesen Vibe dann auch zu spüren. Und tatsächlich, also bei mir ist das jetzt so, ich kann für andere nicht sprechen, ich spiele jedes Mal ein bisschen anders, je nachdem, was ich zurückbekomme. Wenn ich zum Beispiel lauter Menschen im Publikum habe, die sehr, sehr gelassen sind und, sagen wir mal, nicht sofort aufpassen, dann spiele ich vielleicht etwas schneller und dann etwas lauter, damit ich ihre Aufmerksamkeit dann ergreife. Wenn ich merke, die Stimmung ist sehr, sehr sinnlich, dann kann ich mir auch erlauben, etwas leiser zu spielen und auch wirklich mit dem Ton zu … das hängt dann davon ab, was in dem Augenblick dann passiert.
Cuando no se tiene este contacto —quiero decir, todas estas cámaras, ellas ven, es una atmósfera bastante fría, necesitamos… yo ahora también me giro hacia vosotros, no hablo a la cámara, quizá eso es un… Sí, hubo actos culturales en los que se pusieron figuras de cartón en los asientos. Quiero decir, para mí eso es lo más horrible que uno puede imaginar, que es como una profesora en línea que, para poder enseñar realmente bien, coloca unas muñecas delante de ella. ¿Cómo es para alguien que en realidad vive para la cultura, que vive de la cultura o de la música en este caso, que se lo cancelen todo? ¿Y luego? Tuve una crisis nerviosa; tampoco quiero esconderme detrás del dedo pequeño: fue terrible.
Wenn man diesen Kontakt nicht hat — ich meine, die ganzen Kameras, die sehen ja, das ist ja eine ziemlich kalte Atmosphäre, wir brauchen, ich drehe mich ja jetzt auch zu euch, ich spreche nicht in die Kamera, vielleicht ist das ein … Ja, es gab ja Kulturveranstaltungen, da wurden auf die Sitze Pappkameraden gestellt. Ich meine, das ist für mich das Schrecklichste, was man sich vorstellen kann, dass es ist wie eine Online-Lehrerin, die, damit sie richtig gut unterrichten kann, sich irgendwelche Puppen vor sich aufbaut. Wie ist das für jemanden, der eigentlich für Kultur lebt, durch Kultur oder durch Musik in diesem Fall lebt, das alles gestrichen zu bekommen? Aber dann? Ich hatte einen Nervenzusammenbruch, ich möchte mich auch nicht hinter dem kleinen Finger verstecken, das war furchtbar.
Lloré durante meses, y empecé con eso porque antes surgió la pregunta de por qué no nadé con la corriente dominante. Yo quería, por así decirlo, conocer al enemigo, quería saber qué era exactamente lo que destruía mi vida, y me ocupé mucho, mucho —bueno, para un músico, muchísimo— de los distintos hechos y datos y estudios médicos. Leí estudios de Harvard, de Yale, leí mucho del Lancet, Nature, o sea, montones de fuentes también del mainstream. En realidad no se puede decir que me informara por otro lado en unas supuestas revistas de charlatanes.
Ich habe monatelang geweint, und ich habe damit erst mal angefangen, weil die Frage jetzt vorhin fiel, wieso ich dann nicht mit dem Mainstream geschwommen bin. Ich wollte sozusagen den Feind kennenlernen, ich wollte wissen, was genau mein Leben kaputt macht, und ich habe mich sehr, sehr, also für einen Musiker, sehr, sehr viel mit den verschiedenen medizinischen Fakten und Daten und Studien auseinandergesetzt. Ich habe Studien aus Harvard, Yale gelesen, ich habe sehr viel Lancet gelesen, Nature, also lauter, also auch Mainstream-Quellen. Man kann eigentlich nicht sagen, dass ich mich anderweitig aus irgendwelchen sozusagen Schwurbler-Zeitschriften informiert habe.
Adquirí un conocimiento muy grande, muy amplio de virología, de inmunología, y en cuanto leía entonces en los periódicos algo distinto de lo que era mi conocimiento en aquel momento, empecé a volverme escéptica y empecé a cuestionarlo todo y a preguntarme por qué se publican tales titulares en el periódico si no son ciertos en absoluto. Y para mí, como, digamos, extranjera que vino a Alemania, eso fue un buen derrumbe de mi ideal, porque yo crecí con la idea de que en Alemania todos son justos, que todos saben manejar muy bien los hechos, y que si todo está en orden, entonces es en Alemania.
Ich habe mir ein sehr großes, sehr breites Wissen in Virologie, Immunologie angeeignet, und sobald ich in den Zeitungen dann etwas anderes las, als mein Wissen war zu dem Zeitpunkt, fing ich dann an skeptisch zu werden und habe dann angefangen, alles in Frage zu stellen und mich zu fragen, wieso solche Headlines in der Zeitung dann publiziert werden, wenn sie überhaupt nicht stimmen. Und für mich als, sage ich mal, Ausländerin, die nach Deutschland gekommen ist, war das ein ziemlicher Zusammenbruch meines Ideals, weil ich bin so aufgewachsen, dass in Deutschland alle gerecht sind, alle sehr gut mit den Tatsachen umgehen können, und wenn alles in Ordnung ist, dann ist es in Deutschland.
Y notar luego esta discrepancia, que además crece cada día, eso me desgarra, porque es una visión del mundo completamente distinta. Y ahora me callo. Quisiera preguntar aún a Robert: ¿cree usted que con estas películas del corona, con las películas de Kollateral, que ahora se estrenan sucesivamente cada 14 días como documentales de 15 minutos, están saliendo, se puede convencer a alguien, o es más bien una cuestión de decir: hemos presentado la época cronológicamente, hemos producido, emitido, escrito, pero convencer ya no puedo a nadie, ¿ellos solo pueden informarse? Pues en el fondo, para mí, y creo que en general, a mí no me interesa en absoluto convencer a nadie de nada. El problema es que en muchas personas no hay ninguna sed de saber, que no hay ninguna convicción, es decir, que no hay ni siquiera objetividad.
Und diese Diskrepanz dann zu merken, und die tagtäglich größer wird, das reißt mich auseinander, weil das ist ein komplett anderes Weltbild. Und jetzt bin ich ruhig. Ich würde Robert noch fragen: glauben Sie denn, mit diesen Corona-Filmen, mit den Kollateralfilmen, die jetzt sukzessive alle 14 Tage als 15-Minuten-Dokumentation kommen, kann man jemanden überzeugen, oder ist das eine Geschichte, dass man sagt: wir haben die Zeit chronologisch dargestellt, wir haben produziert, gesendet, geschrieben, aber überzeugen kann ich niemanden mehr, die können sich nur noch informieren? Also im Grunde geht es für mich, und ich glaube im Allgemeinen, es geht mir ja überhaupt nicht darum, irgendjemanden von irgendetwas zu überzeugen. Das Problem ist, dass es gar keinen Wissensdurst gibt bei vielen Menschen, dass es gar keine Überzeugung, also dass es nicht mal eine Sachlichkeit gibt.
En el fondo tenemos, cómo diría, tenemos manipulación, psicosis, miedos, derrumbe de la visión del mundo, defensas, regresión. Regresión significa, por ejemplo, que uno dice: estás enfadado —pero solo porque uno mismo está enfadado lo proyecta en el otro. Así que, cuando se tienen estas lógicas invertidas, la gente dice, por ejemplo, eso también se ve escrito aquí, los críticos de las medidas simplifican todo, lo ven todo solo en blanco y negro, y yo digo: ¿eh?, nosotros hacemos exactamente lo contrario; el relato dominante de los medios tradicionales es un relato absolutamente en blanco y negro, increíblemente simplificado, como si el derrumbe financiero, por ejemplo, se debiera al virus, como si uno se creara la realidad, y así sucesivamente.
Wir haben im Grunde, wie soll ich sagen, wir haben eine Manipulation, Psychose, Ängste, Zusammenbruch des Weltbildes, Abwehren, Regression. Regression heißt, dass man zum Beispiel sagt, du bist wütend, aber nur weil man selber wütend ist, projiziert man es auf den anderen. Also wenn man diese Umkehrlogiken hat, also die Leute sagen zum Beispiel, das sieht man auch hier geschrieben, die Maßnahmenkritiker vereinfachen alles, sehen alles nur schwarz und weiß, und ich sage: hä, wir machen genau das Gegenteil, das dominierende Narrativ der Altmedien ist eine absolute Schwarz-Weiß-Erzählung, unglaublich vereinfacht, als ob jetzt der Finanzzusammenbruch zum Beispiel an dem Virus läge, als ob man sich die Realität schafft, und so weiter und so fort.
Y a esta simplificación nos oponemos y decimos no, no, tenemos que volver a mirar la realidad. Y solo quería decir una frase: tampoco es casualidad que los que trabajan en la cultura sean tan manipulables, porque en esta crisis hay personas especialmente entrenadas en imaginarse cosas, en crearse cosas y también en inventar cosas, y nosotros, los que trabajamos en cultura, tenemos la tendencia a hacernos el mundo como nos gusta. Sí, entonces me siento aquí a la mesa y digo: esto es solo una sala sencilla, pero me siento como si estuviera en un palacio, aquí hay un palacio, no estamos en una conferencia de prensa, estamos de verdad en un palacio, y si me lo digo mil veces más y todos los demás lo confirman, entonces la pared ya me parece como si tuviera adornos de oro. Y esta capacidad la tienen los actores, la tienen los directores, pero la tienen también los músicos, que te transportan a otros mundos; esa es su profesión, igual que los académicos también pueden transmitir ideas increíblemente complejas y pueden meterse de lleno en ellas; esa es una capacidad maravillosa que tenemos los seres humanos. Y si ahora alguien me da una conferencia de dos horas sobre eso —este es un ejemplo que puso una psicóloga francesa, me parece muy bueno— y dice que es bueno regar las flores con gasolina, y explica exactamente las moléculas, y yo digo: no acabo de seguirlo con estas moléculas, pero seguro que será cierto, ella se lo ha pensado tanto, ha escrito un libro tan gordo sobre ello, seguro que será cierto; eso, como académico, podría hacerlo, podría dejarme llevar por ello, mentalmente. La persona que dice: eso es demasiado complicado para mí,
Und dieser Vereinfachung widersetzen wir uns und sagen nein, nein, wir müssen mal wieder in die Realität schauen. Und ich wollte nur einen Satz sagen: es ist auch kein Zufall, dass die Kulturschaffenden so manipulierbar sind, denn in dieser Krise gibt es halt Leute, die besonders darauf trainiert sind, sich Sachen vorzustellen, sich Sachen zu erschaffen und auch Sachen zu erfinden, und wir Kulturschaffenden haben die Tendenz, uns die Welt so zu machen, wie sie uns gefällt. Ja, dann sitze ich hier am Tisch und sage, das ist zwar nur ein einfacher Raum, aber ich fühle mich, als sei ich in einem Schloss, hier ist ein Schloss, wir sind gar nicht in der Pressekonferenz, wir sind wirklich in einem Schloss, und wenn ich mir das noch tausendmal sage und alle anderen das bestätigen, dann kommt mir die Wand auch schon so vor, als ob da Goldschmuck wäre. Und diese Fähigkeit, die haben Schauspieler, die haben Regisseure, die haben aber auch Musiker, die in andere Welten transportieren, das ist deren Beruf, genauso wie Akademiker auch unglaublich komplexe Ideen vermitteln können und sich da reinsteigern können; das ist eine ganz tolle Fähigkeit, die wir Menschen haben. Und wenn mir jetzt jemand einen zweistündigen Vortrag dazu hält — das ist ein Beispiel, das hat eine französische Psychologin genannt, das finde ich total gut — und sagt, es ist gut, die Blumen mit Benzin zu gießen, und sie erklärt genau die Moleküle, und ich sage, ich komme nicht ganz mit bei diesen Molekülen, aber es wird schon stimmen, die hat sich so viel Gedanken gemacht, die hat so ein dickes Buch dazu geschrieben, das wird schon stimmen, das könnte ich als Akademiker, da könnte ich mich darauf einlassen, gedanklich. Der Mensch, der sagt, das ist mir zu kompliziert,
pero sé que la gasolina es mala para las flores, esa persona tampoco es tan manipulable. Eso lo vemos también en nuestra sociedad: cuanto menos formación académica tiene la persona, tanto mayor es el coeficiente, la proporción de personas que participan menos en la manipulación. Sí, los artesanos, por ejemplo. Conozco a pocos artesanos que lleven mascarilla, y digo esto porque simplemente me parece absurdo, y ellos tampoco han visto todavía ningún caso de muerte. No, ¿qué estás diciendo?, esto es una peste mortal. Perdón. Sí, sí, así es, y entonces hay que, o bien ese estudio de la gasolina y las flores, hay que desmontarlo, refutarlo y encontrar el error —eso también hay quien puede hacerlo, y son personas muy inteligentes, sí, y a esas me gustaría conocerlas, eso me parece bien—, o bien uno dice: simplemente me fío de mi sentido común, y entonces, esos son los dos métodos. Pero, como he dicho, no se trata de convencer a nadie de nada, se trata de llevar primero el debate a un plano empático, de ver al ser humano como ser humano y no ya como objeto médico, y en segundo lugar de encontrar un plano objetivo, de decir: vale, aquí está el estudio, sé que seguro que hay otro estudio, muéstramelo, lo hablamos.
aber ich weiß, Benzin ist schlecht für Blumen, der ist auch nicht so manipulierbar. Das sehen wir auch in unserer Gesellschaft: wenn man jetzt, also je weniger akademisch gebildet die Person ist, desto höher ist der Koeffizient, der Anteil der Menschen, die bei der Manipulation weniger mitmachen. Ja, die Handwerker zum Beispiel. Ich kenne wenig Handwerker, die eine Maske tragen, also um das jetzt mal, weil es mir jetzt einfach absurd vorkommt, und sie haben auch noch keinen Todesfall gesehen. Nein, was redest du da, das ist eine Todesseuche. Entschuldigung. Ja, ja, und so ist es eben, und da muss man entweder diese Studie mit dem Benzin und den Blumen, die muss man entweder auseinanderpflücken, widerlegen und den Fehler finden — das können auch einige, und das sind ganz kluge Leute, ja, und die möchte ich auch kennenlernen, das finde ich gut, aber oder man sagt, ich verlasse mich einfach auf meinen Hausverstand, und dann, das sind die beiden Methoden. Aber wie gesagt, es geht nicht darum, irgendjemanden von irgendwas zu überzeugen, es geht darum, dass man den Diskurs erst mal auf eine empathische Ebene bringt, dass man den Menschen als Menschen sieht und nicht mehr als medizinisches Objekt, und zweitens, dass man halt eine sachliche Ebene findet, dass man sagt: okay, hier ist die Studie, ich weiß, es gibt sicher eine andere Studie, zeig sie mir, wir besprechen das.
Sí, y entonces se puede hablar de ello. Y este insultar y esta incitación, este excluir, es lo que domina, y si alguien está sentado frente a mí y solo insulta, entonces con esa persona tampoco puedo hablar, entonces también está perdido. Y cuando luego me dicen: pero habla con la otra parte —¿con cuál, entonces?, ¿con los que publican en Nature y tienen a veces estudios realmente interesantes? Y entonces uno dice: oye, eso habría que comentarlo. O lo que ahora sale, por ejemplo, en el Tagesschau: ahí digo que eso no es objetivo. Pero es casi como cuando hablaba con mis colegas, que entonces dicen: sí, no está nada mal lo que hacéis, pero en nuestra casa eso no sería posible. Johanna, ¿qué reacciones recibimos desde el lado periodístico a nuestros artículos, y que en el fondo también esperamos recibir por las películas? Entre esos muchos miles de cartas que recibimos había también numerosas de antiguos o actuales colegas, que decían, si estaban empleados en el mainstream: con lo que publicáis tenéis razón, y las historias que escribís son verdaderas, pero algo así nosotros no podríamos publicarlo nunca. Y al principio era realmente así, cuando empezamos nuestras historias, que sobre estos daños colaterales no se podía informar en absoluto, porque no podía ser lo que no debía ser.
Ja, und dann kann man ja darüber reden. Und dieses Schimpfen und diese Hetze, dieses Ausgrenzen ist ja das, was dominiert, und wenn jemand mir gegenüber sitzt und der schimpft nur, dann kann ich mit dem auch nicht reden, dann ist es auch verloren. Und wenn mir dann Leute sagen, aber red doch mal mit der anderen Seite — mit welcher denn, denen, die in Nature veröffentlichen und teilweise wirklich spannende Studien haben? Und dann sagt man: hey, das muss man mal besprechen. Oder das, was jetzt zum Beispiel in der Tagesschau kommt, da sage ich, das ist unsachlich. Aber das ist fast so, wenn ich mich mit meinen Kollegen unterhalten habe, die dann sagen: ja, ist ja gar nicht so schlecht, was ihr macht, aber bei uns würde das nicht gehen. Johanna, welche Reaktionen haben wir denn erfahren von journalistischer Seite auf unsere Artikel, und was wir auch im Grunde hoffen, dass wir das auf die Filme zurückbekommen? Unter diesen vielen tausend Zuschriften, die wir bekommen haben, waren eben auch zahlreiche von ehemaligen oder aktuellen Kollegen, die sagten, wenn sie jetzt beim Mainstream beschäftigt waren: mit dem, was ihr veröffentlicht, habt ihr ja recht, und die Geschichten, die ihr schreibt, die sind zwar wahr, aber so was dürften wir nie bringen. Und es war anfangs wirklich so, als wir unsere Geschichten begannen, dass man über diese Kollateralschäden überhaupt nicht berichten durfte, weil nicht sein konnte, was nicht sein durfte.
Y hoy en día… bueno, al principio, desde el lado periodístico, no se podía informar sobre estas tragedias humanas, sobre estos daños en la sociedad, en la cultura, no se podía, porque no debía ser, porque como objetivo supremo existía la lucha contra el virus mediante las medidas, y todo lo que se cuestiona o se pone en duda al respecto no era, por así decirlo, políticamente correcto. Luego llegó a ser así que en parte el diario Bild recogió nuestros artículos a continuación y entonces también informó sobre tales daños.
Und mittlerweile — also man durfte anfangs von journalistischer Seite über diese menschlichen Tragödien, über diese Schäden in der Gesellschaft, in der Kultur, durfte man nicht berichten, weil es nicht sein durfte, weil es als oberstes Ziel eben die Bekämpfung des Virus durch die Maßnahmen gab, und alles daran, was man eben in Frage stellt oder bezweifelt, war sozusagen nicht PC. Mittlerweile war es dann so, dass teilweise die Bildzeitung unsere Artikel mit aufgenommen hatte in der Folge und dann eben auch über solche Schäden berichtet hat.
Sí, pero al principio simplemente no era políticamente correcto. Y en esos correos que recibimos había también numerosos periodistas que siguen trabajando en las emisoras públicas o algo así. Unos decían: bueno, nosotros no podríamos publicar algo así nunca; y los otros decían: ¿cómo podéis publicar en ese portal historias así? Nada de esto puede ser verdad. En fin, las reacciones fueron ambivalentes. Sí, también pasó que recibimos informaciones de colegas que entonces decían: por desgracia no podemos hacerlo. Pero ¿qué es lo que en el fondo lleva —y lo pregunto a todos los presentes— a que la gente no pueda escribirlo contra su propio saber? No se trata de los primeros dos años: ahora tenemos muchísimas personas mayores a las que les hemos salvado la vida, y de que no se mirara a los daños, sino que se decía: fantásticas las clases en línea, y todos sabían, siempre que, o en la medida en que, tuvieran hijos, que lo contrario era lo cierto, que en el fondo a los niños se les ha tratado increíblemente mal, hasta llegar a deformaciones psíquicas. Señora Bianca, ¿puede decir algo más sobre eso?
Ja, aber anfangs war es eben nicht PC. Und in diesen Mails, die wir bekommen haben, waren halt auch zahlreiche Journalisten, die noch bei den Öffentlich-Rechtlichen oder so arbeiten. Die einen sagten, also wir dürften so was nie bringen, und die anderen sagten: wie könnt ihr auf diesem Portal solche Geschichten veröffentlichen? Das darf doch alles gar nicht sein. Naja, also die Reaktionen waren ambivalent. Ja, es war auch so, dass wir dann Informationen von Kollegen bekamen, die dann sagten, wir können es leider nicht machen. Aber was führt denn im Grunde dazu — in die Runde gefragt —, dass Leute wider besseres Wissen das nicht schreiben können? Es geht ja nicht darum, die ersten zwei Jahre: jetzt haben wir ganz viele alte Leute, denen haben wir das Leben gerettet, und dass auf die Schäden nicht geschaut wurde, sondern es wurde gesagt, super Online-Unterricht, und alle wussten, so lange sie oder sofern sie überhaupt Kinder hatten, dass das Gegenteil richtig war, dass im Grunde den Kindern unglaublich übel mitgespielt wurde, bis hin zu psychischen Deformationen. Frau Bianca, können Sie dazu noch was sagen?
El gran problema es que los niños no pueden decir no. Nosotros, los adultos, tenemos la posibilidad de poder decidir. Nosotros podemos decir: sí, leo los medios tradicionales, y esa es una verdad, y actúo en consecuencia; o busco medios alternativos que quizá me den otras informaciones, y luego puedo decidir. Los niños no pueden hacerlo. Los niños dependen de lo que los adultos hacen con ellos, de lo que los adultos les imponen, y en este caso los niños ni siquiera pueden decir no, y en los más pequeños eso es dramático, y también en los adolescentes. ¿Qué pasa si un adolescente dice no? Y eso es catastrófico. Eso es el tema de los derechos de los niños. Bueno, está bien, pero cuando los adultos formulan los derechos de los niños y los exigen o los reclaman judicialmente, los niños a su vez no tienen nada que decir.
Das große Problem ist, dass die Kinder nicht nein sagen können. Wir Erwachsenen, wir haben die Chance, entscheiden zu können. Wir können sagen, ja, ich lese die Mainstream-Medien, und das ist eine Wahrheit, und danach handle ich, oder ich suche mir alternative Medien, die mir vielleicht andere Informationen geben, und kann dann danach entscheiden. Kinder können das nicht. Kinder sind davon abhängig, was Erwachsene mit ihnen machen, was Erwachsene ihnen vorgeben, und in diesem Fall können die Kinder nicht mal nein sagen, und das ist bei den ganz Kleinen dramatisch und auch bei den Jugendlichen. Was passiert denn, wenn ein Jugendlicher nein sagt — und das ist katastrophal. Das ist das Thema Kinderrechte. Ja gut, aber wenn die Erwachsenen die Kinderrechte formulieren und die Kinderrechte einfordern oder einklagen, haben die Kinder wiederum nichts zu sagen.
Recibimos de nuestra escuela unos cuantos correos diciendo que nuestro hijo Xaver, tiene diez años, que lleva la mascarilla torcida, que anduvo por una escalera sin mascarilla; y en algún momento llegaron tantos correos que dijimos: no le decimos nada más al niño de esto. Simplemente es una carga. ¿Puede tener algo que ver con el hecho de que muchísimos de estos importantes políticos que actúan no sepan que el acto sexual puede tener consecuencias de por vida, porque muchísimos de ellos no tienen hijos? ¿Puede venir de ahí una falta de comprensión? No lo puedo decir, pero lo que veo me pone triste. Hoy he oído de una madre cuya hija de 17 años no está vacunada, y en la escuela se ejerció tal presión sobre ella que, creo, se salió de la clase.
Wir haben von unserer Schule ein paar Mails bekommen, dass unser Sohn Xaver, der ist zehn Jahre alt, dass der seine Maske schief aufhängt, in einem Treppenhaus ohne Maske rumgelaufen ist, und irgendwann kamen so viele Mails, dass wir sagten, wir sagen dem Kind nichts mehr davon. Das ist einfach belastend. Mag das irgendwas damit zu tun haben, dass sehr viele dieser wichtigen, handelnden Politiker gar nicht wissen, dass Geschlechtsverkehr lebenslange Folgen haben kann, weil sehr viele kinderlos sind? Mag davon dann ein fehlendes Verständnis herkommen? Ich kann es nicht sagen, aber das, was ich sehe, das macht mich traurig. Ich habe heute von einer Mutter gehört, deren 17-jährige Tochter ungeimpft ist und in der Schule so ein Druck auf sie ausgeübt wurde, dass sie, meine ich, aus dem Unterricht gelaufen ist.
Y luego hubo una conversación, y la profesora dijo: sí, lo siento terriblemente, no era mi intención en absoluto. Yo solo quería informar. Y entonces me pregunté: ¿qué pasa aquí, cuando al parecer no solo los políticos no se paran a pensar, sino que ni los profesores reflexionan sobre lo que ocurre de verdad y por qué alguien quizá no esté vacunado, y que eso también está totalmente bien? Yo he entrado hace poco en esta profesión, y he intentado hacerme precisamente esta pregunta: ¿por qué van los profesores con tanta vehemencia contra los niños y reprenden a cualquiera que no lleve la mascarilla bien sobre la nariz, da igual lo pequeño, da igual lo mayor?
Und dann gab es ein Gespräch, und die Lehrerin hat gesagt: ja, es tut mir furchtbar leid, das wollte ich gar nicht. Ich wollte auch einfach nur aufklären. Und dann fragte ich mich, was ist da los, wenn nicht nur die Politiker sich keine Gedanken darüber machen scheinbar, sondern nicht mal die Lehrer reflektieren, was da eigentlich passiert und warum jemand vielleicht auch ungeimpft ist und dass es auch völlig in Ordnung ist. Ich bin ja neu in diesen Beruf eingestiegen, und ich habe versucht, mir genau diese Frage zu stellen: warum gehen die Lehrer so dermaßen vehement die Kinder an und maßregeln jeden, der die Maske nicht ordentlich auf der Nase hat, egal wie klein, egal wie groß.
Es decir, a los de seis años se les reprende igual que a los adolescentes. Y creo haber visto que ni se hacen todas estas preguntas. Es como una tarea que reciben los profesores, al parecer eso no pasa por los filtros, porque si no… yo no conozco a ninguna persona empática que le hiciera algo así a un niño. Perdón, quizá yo soy algo distinta en eso, pero no conozco a ninguna. Y cuando uno realmente se pone ahí y se toma el tiempo de escribir correos a los padres: su hijo, por favor… y su cerebro necesita oxígeno, y por eso se quita la mascarilla — ¿qué clase de persona soy yo entonces?
Also die Sechsjährigen, die werden genauso gemaßregelt wie die Teenager. Und ich meine gesehen zu haben, dass sie sich diese ganzen Fragen gar nicht stellen. Es ist wie eine Aufgabe, die die Lehrer bekommen, das läuft nicht durch die Filter, scheinbar, weil sonst — ich kenne keinen empathischen Menschen, der einem Kind so etwas antun würde. Entschuldigung, also vielleicht bin ich da etwas anders, aber ich kenne keinen. Und wenn man tatsächlich dann so steht und sich die Zeit nimmt, Mails zu schreiben, den Eltern: euer Sohn möchte bitte … und sein Gehirn braucht Sauerstoff, und er zieht die Maske deswegen aus — was bin ich denn da für ein Mensch?
Ahí la empatía no puede tener nada que ver. Una persona que ha infringido las normas: justamente con los profesores es así. A ellos también los delatan más arriba en la jerarquía, o los denuncian, o los señalan. ¿Sabes lo que hago cada día? Les deshago a los niños los nudos de la mascarilla por detrás, porque las orejas ya están llagadas, porque los padres o los profesores aprietan los nudos tanto que las orejas están así todo el tiempo. Están llagadas. Luego vienen a mí: espera, me duele la cabeza. Entonces abrimos la ventana, se ponen junto a la ventana, y entonces aspiran un poco de aire. Bien, ¿cómo se puede exigir eso?
Da kann Empathie überhaupt nichts mit zu tun haben. Ein Mensch, der gegen Vorschriften verstoßen hat — gerade bei Lehrern ist das ja so. Die werden ja auch dann in der Hierarchie weiter oben noch verpetzt oder angezeigt oder denunziert. Weißt du, was ich täglich mache? Ich knote den Kindern die Knoten aus der Maske hinten raus, weil die Ohren schon wund sind hinten, weil die Eltern oder die Lehrer die Knoten so festziehen, dass die Ohren so sind die ganze Zeit. Die sind wund. Dann kommen sie zu mir: warte, ich habe Kopfschmerzen. Dann öffnen wir das Fenster, die stellen sich ans Fenster, und dann schnuppern sie ein wenig Luft. Okay, wie kann man denn das verlangen?
¿Cómo se puede hacer eso? Yo tampoco tengo respuesta para eso. Solo sé que muy pocos políticos dicen: este es un Estado implacable con sus ciudadanos. Y muchísimos políticos esperan aplausos de su lado correcto cuando dicen: lo apretamos un poco más. Hacemos otro confinamiento. Señora Hölke, ¿quería decir algo? Sí. Los profesores son funcionarios, y hay una razón por la que se hicieron funcionarios. Porque tienen una gran necesidad de seguridad. Y además, la mayoría de los funcionarios son también obedientes. Hemos jurado un cargo, y por eso también se nos exige obediencia. Eso es una cosa. Y la otra es que los colegas tienen muchísimo miedo.
Wie kann man das machen? Ich weiß auch keine Antwort darauf. Ich weiß nur, dass ganz wenige Politiker sagen: das ist ein unbarmherziger Staat seinen Bürgern gegenüber. Und sehr viele Politiker erhoffen sich Beifall von ihrer richtigen Seite, wenn die sagen, wir ziehen das noch ein bisschen an. Wir machen noch mal einen Lockdown. Frau Hölke, Sie wollten was sagen? Ja. Lehrer sind Beamte, und das hat einen Grund, warum sie Beamte geworden sind. Weil sie ein hohes Bedürfnis nach Sicherheit haben. Und darüber hinaus sind die meisten Beamten auch gehorsam. Wir haben einen Eid geleistet, und deshalb verlangt man von uns auch Gehorsam. Das ist das eine. Und das andere ist, dass die Kollegen ganz große Angst haben.
Se encuentran en medio de la psicosis de masas. Y desde ese miedo, miedo por su vida, ya no pueden sentir ninguna empatía. Es decir, están dirigidos desde fuera. Están metidos de lleno en sus propios sentimientos y entonces ya no tienen ninguna mirada para lo demás. Y esa es, por desgracia, la gran mayoría entre los profesores. Pero también están los otros. Yo tengo una gran red de profesores y, últimamente, también de direcciones de centros que lo han conservado. Pero eso se debe únicamente a que no tienen miedo. Y quizá tampoco son tan obedientes, sino que simplemente quieren hacer lo correcto. Hoy en día parece que casi hay que poder permitirse no tener miedo; quien se lo puede permitir y además puede decirlo.
Sie befinden sich mitten in der Massenpsychose. Und aus dieser Angst heraus, Angst um ihr Leben, können sie keine Empathie mehr empfinden. Also sie sind fremdgesteuert. Sie befinden sich mittendrin in ihren eigenen Gefühlen und haben dann keinen Blick mehr. Und das ist leider die große Mehrheit unter den Lehrern. Aber es gibt eben auch die anderen. Also ich habe ein großes Netzwerk an Lehrern und auch mittlerweile an Schulleitungen, die sich eben das bewahrt haben. Aber es liegt alleine daran, weil sie keine Angst haben. Und vielleicht sind sie auch nicht ganz so gehorsam, sondern wollen einfach das Richtige tun. Keine Angst zu haben scheint man sich heutzutage beinahe leisten können zu müssen; wer sich das leisten kann und das auch sagen kann.
¿Y cómo lo vive usted en su entorno privado, con las mascarillas, con la obediencia, con el teletrabajo, sin poder ir ya a las oficinas? Para los jefes eso es, naturalmente, terriblemente fácil: poder ser jefe de verdad cuando todos los empleados solo son accesibles digitalmente. Bueno, eso depende del jefe. En eso de verdad no puedo quejarme. Y ahora también tengo teletrabajo, o trabajo móvil, así se llama en nuestra casa; eso es una cuestión jurídica. Y con eso gano cada día dos horas de tiempo libre, si se quiere, porque no tengo que ir a Berlín. Pero también voy con gusto a la oficina; hoy, por ejemplo, también estuve en la oficina, porque allí puedo resolver unas cuantas cosas que no se pueden hacer en línea.
Wie erleben Sie das denn in Ihrem privaten Umfeld, mit Masken, mit Gehorsam, mit Homeoffice, gar nicht mehr in Büros gehen können? Das ist für Chefs natürlich furchtbar einfach, dann richtig Chef sein zu können, wenn die ganzen Mitarbeiter nur noch digital erreichbar sind. Naja, das kommt auf den Chef an. Also da kann ich wirklich nicht klagen. Und ich habe jetzt auch Homeoffice oder mobiles Arbeiten, heißt das bei uns, das ist ja eine rechtliche Geschichte. Und ich gewinne dadurch jeden Tag zwei Stunden Freizeit, wenn man so will, weil ich nicht nach Berlin muss. Ich fahre aber auch mal gerne ins Büro, heute war ich zum Beispiel auch im Büro, weil ich da auch ein paar Sachen erledigen kann, die man nicht online machen kann.
Te encuentras con colegas; hoy también me alegré, me encontré con dos colegas, en persona, tres, de hecho. Los contactos personales también son muy importantes para mí. Pero también vivo lo que he oído aquí del orador anterior. Cuando tengo teletrabajo, entonces cada día, hacia el mediodía, paseo una hora con el perro por un prado y por el bosque. Y allí me encuentro una y otra vez con gente que camina por el prado con mascarilla. Y entonces me pregunto: ¿qué pasa ahí? Bueno, quizá son funcionarios. No, no necesariamente. Y con los profesores también he tenido una experiencia, sin dar nombres. He conocido a profesores de la escuela de mis hijos, o ahora ya solo de un hijo, por desgracia. Son totalmente relajados.
Man trifft Kollegen, habe mich heute auch gefreut, habe mal zwei Kollegen getroffen, persönlich, drei sogar. Die persönlichen Kontakte sind mir auch ganz wichtig. Und dass ich aber auch erlebe, was ich hier vom Vorredner gehört habe. Wenn ich Homeoffice habe, dann gehe ich jeden Tag so in der Mittagszeit eine Stunde mit dem Hund auf einer Wiese und durch den Wald. Und da treffe ich immer wieder Leute, die auf der Wiese mit Maske laufen. Und da frage ich mich, was ist denn da los? Ja, vielleicht sind es Beamte. Nein, nicht unbedingt. Und bei Lehrern habe ich auch eine Erfahrung gemacht, ohne Namen zu nennen. Also ich habe Lehrer kennengelernt von der Schule meiner Kinder oder jetzt noch ein Kind leider. Die sind total locker drauf.
También contaron una vez —bueno, lo de mi hijo, el profesor aquel— que en sus clases a veces se quitaban las mascarillas. Y luego conozco también a una profesora que tiene un miedo pánico al corona. Y ella me contó cómo condicionó a los niños al principio, cuando empezó todo el asunto del corona. Y entonces me vino a la cabeza un documental sobre un país del Lejano Oriente donde rigen reglas muy severas. Allí los niños también son condicionados muy fuertemente. Acabábamos de estar con el tema del miedo, o de la obediencia. Johanna, ¿cómo lo vivimos nosotros, que las personas sobre las que escribimos digan: por favor, solo de forma anónima, hacedlo de modo que no se pueda rastrear?
Sie haben auch mal erzählt, also von Sohnemann, der eine Lehrer, dass bei ihm im Unterricht auch mal die Masken abgenommen wurden. Und dann kenne ich auch eine Lehrerin, die hat panische Angst vor Corona. Und sie hat mir erzählt, wie sie die Kinder konditioniert hat am Anfang, so als die ganze Corona-Sache losging. Also da fiel mir eine Dokumentation ein über ein fernöstliches Land, wo sehr strenge Regeln gelten. Da werden die Kinder auch sehr stark konditioniert. Wir waren jetzt gerade so bei dem Thema Angst gewesen oder Gehorsam. Johanna, wie erleben wir es denn, dass Leute, über die wir schreiben, dass die sagen: bitte nur anonym, macht es so, dass es nicht zurückzuverfolgen ist.
Pero esta serie de películas que Oval Media emite ahora funciona justamente con el principio contrario. ¿Cómo se ha conseguido eso? Pues, por un lado, vivimos que muchos de esos miles de cartas se quitaron del alma su sufrimiento y sus preocupaciones escribiendo. Y que ni siquiera querían necesariamente que se publicara. Pero también hubo cartas, y por eso se me ha quedado tan bien en la memoria la carta de la familia Horváth, que decían: si podemos hacer algo para señalar el sufrimiento de los alumnos y esta situación indecible, entonces publiquen por favor nuestra historia, y nosotros, por así decirlo, liberamos la historia para que escriban sobre ella.
Aber diese Filmreihe, die von Oval Media jetzt auf Sendung geht, die arbeitet genau mit dem anderen Prinzip. Wie ist das erreicht worden? Also zum einen haben wir eben erlebt, dass viele von diesen tausenden Zuschriften sich ihr Leid und ihre Sorgen von der Seele geschrieben haben. Und dass sie noch nicht mal unbedingt wollten, dass es veröffentlicht wird. Aber es gab eben auch Zuschriften, und deshalb ist mir die Zuschrift von der Familie Horváth auch gut in Erinnerung geblieben, die sagten: wenn wir irgendwas tun können, um auf das Leid der Schüler und auf diese unsägliche Situation hinzuweisen, dann veröffentlichen Sie bitte unsere Geschichte, und wir geben sozusagen die Geschichte frei, dass sie darüber schreiben.
Y por eso también de esta historia salió una historia de Kollateral, en la que ellos muestran su cara: qué fue luego de esas personas con el tiempo, cómo siguieron manejando su situación. Y la plasmación filmada de las historias tiene precisamente el sentido de que queremos dar una cara a todas esas cifras, a todos esos abusos, a esos efectos sobre la sociedad y la cultura. Así que el… y es traicionado por sus amigos. Luego tenemos a la directora Bianca, que pierde su escuela.
Und deshalb ist auch aus dieser Geschichte eine Kollateralgeschichte geworden, in der sie ihr Gesicht zeigen, was aus den Leuten dann im Fortgang geworden ist, wie sie weiter mit ihrer Situation umgegangen sind. Und die filmische Umsetzung der Geschichten hat eben gerade den Sinn, dass wir diesen vielen Zahlen, diesen vielen Missständen, diesen Auswirkungen auf Gesellschaft und Kultur ein Gesicht geben wollen. Also die … und von seinen Freunden verraten wird. Dann haben wir die Schulleiterin Bianca, die ihre Schule verliert.
Tenemos al médico de salud pública que hizo las preguntas equivocadas y con eso puso fin a su carrera. E incluso tenemos a un campeón del mundo de fútbol que perdió su puesto de comentarista en el mayor diario sensacionalista alemán porque hizo las preguntas equivocadas. En la antesala de esta conferencia de prensa enviamos enlaces por correo, si así se dice, los mandamos hoy. Y hay bastantes personas conectadas, eso lo puedo ver en el monitor. Pero no sé si las personas nos pueden decir algo. Es decir, si nos pueden preguntar algo. Vamos a probar simplemente si funciona —técnicamente tan complicado, tan sencillo— que alguno de los conectados, si tiene una pregunta, nos pueda preguntar algo.
Wir haben den Amtsarzt, der die falschen Fragen gestellt hat und daraufhin seiner Karriere ein Ende setzte. Und wir haben sogar einen Fußballweltmeister, der seine Kommentatorenstelle bei der größten deutschen Boulevardzeitung verloren hat, weil er die falschen Fragen stellte. Wir haben ja im Vorfeld dieser Pressekonferenz Links ver-emailt, wenn das so heißt, heute verschickt. Und es sind eine ganze Reihe von Leuten zugeschaltet, das kann ich sehen am Monitor. Aber ich weiß nicht, ob die Leute uns was sagen können. Das heißt, uns was fragen können. Wir probieren einfach mal, ob das technisch so kompliziert, so einfach geht, dass uns einer der Zugeschalteten, wenn er eine Frage hat, uns was fragen kann.
La maravillosa técnica. Si fuera el caso de que alguien pregunte o quiera preguntar algo a Marta, Robert, Sándor o Johanna, que lo haga, por favor. Porque eso sería también un comienzo muy inteligente para una serie: que en el fondo también se entre en contacto con un público y se pueda hablar entre todos y quizá dar informaciones adicionales. Bien, entonces… creo que hemos conversado unos con otros. He aprendido muchísimo. Espero… ¿Alguien? Sí, Olaf.
Die wunderbare Technik. Wenn das der Fall sein sollte, dass jemand was fragt oder fragen möchte, an Marta, Robert, Sándor oder Johanna, soll er das bitte tun. Das wäre nämlich auch ein ganz kluges Beginnen einer Serie, dass man im Grunde auch mit einem Publikum in Kontakt kommt und miteinander sprechen kann und vielleicht weiterführende Informationen geben. Okay, dann, ich glaube, wir haben miteinander diskutiert. Ich habe sehr viel erfahren. Ich hoffe … Jemand? Ja, Olaf.
Sí, no, solo quería añadir algo a modo de comentario. Estoy de acuerdo con muchas cosas. Lo veo todavía en otro aspecto, además de todas las cosas que afectan a los niños en las escuelas. También se trata de esto: ¿por qué no se informa sobre ello —citando a Rudolf Augstein: decir lo que es—? Porque, primero, muchos colegas tienen miedo. Tienen miedo de perder su trabajo, miedo de no volver a salir en pantalla, miedo de no volver a estar en antena, de no poder escribir más historias. Y lo espantoso es justamente esta actuación colectiva, que uno se adapta, es decir, que apaga el pensamiento propio.
Ja, nein, ich wollte nur etwas kommentierend noch dazu sagen. Ich bin mit vielen Sachen einverstanden. Ich sehe es noch in einem anderen Aspekt, neben den ganzen Sachen, die die Kinder betreffen in den Schulen. Es geht ja auch darum: warum wird darüber nicht — um Rudolf Augstein zu zitieren: sagen, was ist — berichtet? Weil erstens viele Kollegen Angst haben. Sie haben Angst, ihren Job zu verlieren, Angst, nicht mehr auf den Bildschirm zu kommen, Angst, nicht mehr auf den Sender zu kommen, Geschichten nicht mehr schreiben zu können. Und erschreckend ist halt dieses kollektive Handeln, dass man sich anpasst, also dass man das selbstständige Denken ausschaltet.
Quizá también con el telón de fondo de ese miedo; la pérdida del empleo es la otra explicación. La segunda explicación es: a muchas personas todavía les va demasiado bien. No se complican la cabeza. Por eso también los profesores en las escuelas lo aceptan todo. Es que muchas personas tampoco se quejan, lo soportan, porque a ellas todavía les va bien. En los tiempos anteriores al telón de acero, en Europa del Este, bajo dictaduras, era distinto. Allí a la gente no le iba bien, y entonces se defendía. Aquí solo cito a Karl Marx: las situaciones revolucionarias surgen solo cuando el proletariado, los ciudadanos, no tienen nada que perder sino sus cadenas. Así es. Y la otra cosa que todavía me parece espantosa, además de los periodistas que han actuado más como activistas y no como periodistas. Algo así no lo he vivido nunca en 30 años de corresponsalía política desde Bonn y Berlín. Es decir, ni en 1990 ni tampoco bajo Gerhard Schröder hubo un coro unísono de los llamados periodistas de calidad que protegiera a los gobernantes prácticamente como una guardia pretoriana.
Vielleicht auch vor dem Hintergrund dieser Angst; der Jobverlust ist die andere Erklärung. Die zweite Erklärung ist: es geht vielen Leuten noch zu gut. Die machen sich keinen Kopf. Deswegen machen auch die Lehrer in den Schulen das alles mit. Es geht halt, auch viele Menschen beschweren sich nicht, sie lassen das über sich ergehen, weil es ihnen noch gut geht. Das war in Zeiten vor dem eisernen Vorhang in Osteuropa, in Diktaturen, halt anders. Da ging es den Leuten nicht gut, und da haben sie sich halt gewehrt. Ich zitiere hier nur Karl Marx: revolutionäre Situationen entstehen immer erst dann, wenn das Proletariat, die Bürger nichts zu verlieren haben als ihre Ketten. Soweit ist das. Und das andere, was ich noch erschreckend finde, neben den Journalisten, die ja eher als Aktivisten aufgetreten sind und nicht als Journalisten. So was habe ich in 30 Jahren politischer Korrespondenz aus Bonn und Berlin noch nie erlebt. Also das hat es nicht mal 1990 oder nicht mal unter Gerhard Schröder gegeben, dass es so einen unisonen sogenannten Qualitätsjournalisten-Chor gab, der die Regierenden praktisch als Prätorianer geschützt hat.
Yo siempre lo he descrito así: ya no fueron la protección de la democracia, sino… del gobierno federal. Prácticamente lo defendieron contra cualquier ataque o cualquier pregunta que expresara crítica. Pero, en tercer lugar, también espanta que el arte haya faltado por completo. Pues lo hemos vivido. La escena artística fue simplemente tranquilizada con ayudas, y los que alguna vez se rebelaron. Y eso lo encontré muy interesante. Esa imagen que se desarrolló allí me recordó a — yo fui testigo de la época, o copadeciente, de la expatriación de Wolf Biermann, con Manfred Krug y Hilmar Thate, Angelica Domröse, todos esos actores que abandonaron la RDA. Ellos también habían firmado.
Ich habe das immer so bezeichnet: sie sind nicht mehr der Schutz der Demokratie, sondern … der Bundesregierung gewesen. Sie haben sie praktisch verteidigt gegen jeden Angriff oder gegen jede Frage, die Kritik äußerte. Aber erschreckend ist auch drittens, dass die Kunst komplett ausgefallen ist. Also wir haben es ja erlebt. Die Künstlerszene ist halt eben ruhiggestellt worden durch Hilfen, und die, die mal rebelliert haben. Und das fand ich sehr interessant. Dieses Bild, was sich da abspielte, das hat mich erinnert an die — ich war ja Zeitzeuge oder Mitleidender der Wolf-Biermann-Ausbürgerung, mit Manfred Krug und Hilmar Thate, Angelica Domröse, die ganzen Schauspieler, die die DDR verließen. Die haben auch eine Unterschrift geleistet.
Algo parecido ocurrió aquí con #allesdichtmachen. Allí participaron muchísimos artistas. Respetuoso, cosas realmente magníficas. Pero con qué rapidez cayeron todos. Heike Makatsch cayó. Cobardemente se apartaron de la pantalla. Los únicos que al final quedaron fueron Wotan Wilke Möhring, Jan Josef Liefers. Pero él tuvo luego que ir, vía el diario Bild, a la producción, a una planta de covid, para lavarse de haber participado en #allesdichtmachen. Nina Proll también se mantuvo. Pero todos los demás artistas cayeron. Y así fue también en tiempos de la RDA. Primero firmaron la declaración de Biermann, y de pronto, tantos y tantos artistas fueron luego publicados, retiraron después sus firmas. Y en una democracia eso me parece en realidad estremecedor, que exista una imagen así de cobardía y de miedo a la libertad, porque uno teme por su trabajo, por su importancia.
Ähnlich war es hier bei #allesdichtmachen. Da waren ja ganz viele Künstler dabei. Respektvoll, ganz tolle Sachen. Aber wie schnell sie alle umgefallen sind. Heike Makatsch ist umgefallen. Feige haben sie sich vom Schirm gedrückt. Die Einzigen, die am Ende übrig geblieben sind, waren Wotan Wilke Möhring, Jan Josef Liefers. Aber der musste dann auch via Bild-Zeitung in die Produktion, auf eine Corona-Station, um sich reinzuwaschen, dass er bei #allesdichtmachen mitgemacht hat. Nina Proll ist noch dabei geblieben. Aber alle anderen Künstler sind umgefallen. Und so war das zu DDR-Zeiten auch. Die haben erst die Biermann-Erklärung unterschrieben, und plötzlich haben dann, so und so viele Künstler wurden dann veröffentlicht, haben dann ihre Unterschriften zurückgenommen. Und ich finde das in der Demokratie eigentlich erschütternd, dass es so ein Bild von Feigheit und freiheitlicher Angst gibt, weil man Angst um seinen Job hat, um seine Wichtigkeit.
En esa época eso me pareció en realidad lo más estremecedor, esa cobardía, ese miedo. Y sobre todo: al final tu trabajo y tu dinero y tus ingresos son más importantes que la democracia, la libertad y la reflexión. Sí, y ahora mismo una actriz está clamando por más papeles de cine. Es la pareja de nuestro ministro de Exteriores, Natalia Wörner, que decía, publicado en varios periódicos: yo no ruedo con personas no vacunadas. Soy muy, muy dulce y amable y formal, y por favor, contratadme. ¿Hay algo más desde el auditorio…? Sí, sí, Marta. Querido Olaf, no nos conocemos. En persona, por desgracia; pero quisiera decir brevemente algo sobre #allesdichtmachen: hemos rodado una serie —o mejor dicho, se llama «Alles auf den Tisch».
Das fand ich in dieser Zeit eigentlich das Erschütterndste, diese Feigheit, diese Angst. Und vor allen Dingen: am Ende ist ja dein Job und dein Geld und dein Einkommen wichtiger als Demokratie, Freiheit und Nachdenken. Ja, da ruft ja gerade eine Schauspielerin unbedingt nach weiteren Filmrollen. Das ist die Freundin unseres Außenministers, Natalia Wörner, die sagte, in verschiedenen Zeitungen abgedruckt: ich drehe nicht mit Ungeimpften. Ich bin ganz, ganz lieb und nett und brav, und bitte bucht mich. Gibt es aus dem Auditorium noch … Ja, ja, Marta. Lieber Olaf, wir kennen uns nicht. Persönlich leider, aber ich möchte kurz was zu #allesdichtmachen sagen: wir haben eine Folge gedreht, beziehungsweise die heißt „Alles auf den Tisch“.
Son casi los mismos: con Nina Proll, con Eva Herzig, con Wotan Wilke Möhring, con Jana Paraskiewa, con Dietrich Brüggemann, conmigo. Y son conversaciones de alta calidad, de unos treinta minutos, con especialistas, con científicos que hasta ahora no han sido escuchados en el mainstream. Pero son personas realmente de primer nivel, y del derecho, de la medicina, de la prensa, de la… sí, ¿qué más hay? Son más de 60 vídeos; de la política: Sahra Wagenknecht ha participado ahora también.
Das sind fast die gleichen: mit Nina Proll, mit Eva Herzig, mit Wotan Wilke Möhring, mit Jana Paraskiewa, mit Dietrich Brüggemann, mit mir. Und das sind hochqualitative Gespräche, ungefähr eine halbe Stunde lang, mit Spezialisten, mit Wissenschaftlern, die bis jetzt nicht angehört wurden im Mainstream. Aber das sind wirklich hochkarätige Menschen, und aus dem Recht, aus der Medizin, aus der Presse, aus der … ja, was ist da noch? Es sind mehr als 60 Videos, aus der Politik: die Sahra Wagenknecht hat jetzt auch mitgemacht.
Y es una serie que recomendaría a cualquiera que quiera informarse: allesaufdentisch.tv. Por desgracia, lo que también me llamó la atención en esta campaña fue cómo, a los diez minutos, el titular en una revista ya decía «un caldero de charlatanes». Yo personalmente hablé con el profesor Hans-Joachim Maaz, de la RDA — si todavía te acuerdas de él, es un psiquiatra de alto, de altísimo rango—: que un periodista se permita algo así, que pronuncie la palabra «charlatán» sobre una persona así, da vergüenza ajena. Y lo que quisiera añadir brevemente: a los diez minutos ya llegó esa estigmatización, con la mejor voluntad, eran 50 vídeos, de 30 minutos.
Und das ist eine Serie, die ich jedem empfehlen würde, der sich dann auch informieren möchte: allesaufdentisch.tv. Leider, was mir dann bei dieser Kampagne dann auch aufgefallen ist: wie nach zehn Minuten schon in einer Zeitschrift dann die Überschrift war, ein Kessel Schwurbler. Also ich persönlich habe mit Professor Hans-Joachim Maaz gesprochen, aus der DDR, wenn du dich noch an ihn erinnerst, der ist ein Psychiater von hohem, sehr hohem Rang, sich allein als Journalist so was zu erlauben, über so einen Menschen das Wort Schwurbler zu verlieren, das ist zum Fremdschämen. Und was ich dann noch kurz sagen möchte: nach zehn Minuten kam schon diese Stigmatisierung, beim besten Willen, es waren 50 Videos, 30 Minuten.
¿Qué clase de opinión objetiva se forma, por favor, a los diez minutos? Porque no puede ser lo que no debe ser. Yo aprecio mucho, sobre todo, a la actriz Nina Proll, de «Vorstadtweiber», una de mis series favoritas. También ella mantuvo una conversación con, creo, una profesora, y entonces un periodista del Spiegel se dignó decir que eso no era nada, que eso no era periodismo, que solo se habían dado la razón mutuamente. Bueno, quiero decir: cuando veo por la noche la ARD o la ZDF, quién se da ahí cada noche la razón mutuamente, eso sí es escandaloso; y eso lo dice el Spiegel sobre tales conversaciones. Y ellos tuvieron a Relotius en sus filas, y tuvieron al señor Leyendecker, que hasta hoy no sabe quién es el testigo de su asesinato de la RAF; se lo llevará a la tumba, porque probablemente se lo inventó.
Was für eine objektive Meinung entsteht bitte nach zehn Minuten da? Weil nicht sein kann, was nicht sein darf. Ich schätze ja vor allem die Schauspielerin Nina Proll sehr, von „Vorstadtweiber“, eine meiner Lieblingsserien. Auch sie hat ja ein Gespräch mit einer, ich glaube, Professorin geführt, und da hatte sich dann ein Spiegel-Journalist dazu herabgelassen zu sagen, also das sei ja gar nichts, das sei ja kein Journalismus, die hätten sich nur gegenseitig bestätigt. Also ich meine, wenn ich dann abends ARD oder ZDF sehe, wer sich dann abends immer gegenseitig bestätigt, das ist eigentlich skandalös — und das sagt der Spiegel über solche Gespräche. Und die haben Relotius gehabt in ihren Reihen, und sie haben Herrn Leyendecker gehabt, der bis heute nicht weiß, wer der Zeuge für seinen RAF-Mord ist, den nimmt er mit ins Grab, weil er den wahrscheinlich erfunden hat.
Y son cosas simplemente escandalosas, pero hoy en día llegan en una forma que, como he dicho, no he visto desde 1989: cómo tales medios —no son vigilantes de los medios, no son perros guardianes, sino pretorianos y guardianes de la defensa de la política del gobierno. Pero a nosotros, los periodistas, nos lo podemos notar, podemos describirlo, y tampoco lo olvidaremos. Robert Cibis sobre eso. Quería añadir algo brevemente: primero, eso se dice cuando uno no tiene argumentos. También hay que… estas acciones que se acaban de mencionar son tan impecables que prácticamente hay que cambiar de registro al insulto para dejar traslucir algo negativo.
Und das sind einfach skandalöse Sachen, aber das ist halt in einer Form heutzutage, die, wie gesagt, ich habe das seit 1989 nicht mehr erlebt, wie so Medien — das sind keine Medienwächter, keine Wachhunde, sondern das sind Prätorianer und Wächter der Verteidigung der Regierungspolitik. Aber uns Journalisten kann das auffallen, wir können das beschreiben, und wir werden das auch nicht vergessen. Robert Cibis dazu. Ich wollte kurz noch was sagen, also erstens, das wird halt gesagt, wenn man kein Argument hat. Man muss ja auch die — diese Aktionen, die gerade genannt sind, sind ja so einwandfrei, dass man da ja quasi das Register zum Pöbeln wechseln muss, um überhaupt noch irgendwas Negatives drüber scheinen zu lassen.
Nosotros, en Oval Media, publicaremos en pocas semanas un libro sobre #allesdichtmachen, editado por el profesor Michael Meyen, y quería mencionarlo aprovechando la ocasión. Reflexionar de nuevo sobre todo el asunto: no solo la producción de estas películas, sino sobre todo su recepción, y lo que eso dice de nuestra sociedad. ¿Qué le parece que esta película de Kollateral —un documental magnífico, he visto las dos piezas— se emita quizá también en Servus TV? Al menos ellos son más valientes. ¿Hay contactos ahí? Quiero decir, algo así también quedaría bien en cualquier tercer canal; del primer canal no quiero ni hablar, pero también en la ARD quedaría bien: hecho con profesionalidad, interesante, polémico, y se podría responder a ello, y eso es lo mejor que puede hacer el periodismo: que las personas respondan a un trabajo sólido y bien hecho.
Wir von Oval Media werden in wenigen Wochen ein Buch zu #allesdichtmachen veröffentlichen, was herausgegeben ist von Professor Michael Meyen, und das wollte ich bei der Gelegenheit auch erwähnen. Das Ganze noch mal reflektieren, also nicht nur die Herstellung dieser Filme, sondern auch die Rezeption insbesondere und was das über unsere Gesellschaft sagt. Wie schauen Sie, dass so dieser Kollateralfilm — also eine Superdokumentation, ich habe die beiden Beiträge gesehen —, dass so was mal vielleicht auch auf Servus TV läuft? Zumindest sind die ja mutiger. Gibt es da Kontakte? Ich meine, so was würde auch in jedem dritten Programm, im ersten Programm will ich gar nicht von reden, es würde aber auch in der ARD würde das gut anstehen: professionell gemacht, interessant, kontrovers, und man könnte sich dazu verhalten, und das ist das Beste, was Journalismus machen kann, dass sich Menschen zu einer soliden handwerklichen Arbeit verhalten.
Sí, naturalmente —bueno, nosotros mismos somos una plataforma, Oval Media es una página web que también transmite los vídeos ella misma, en servidores propios, y lo ofrecemos también a otras plataformas. La película de Kollateral se verá en al menos diez plataformas y quizá también en distintas emisoras, y naturalmente también puede emitirse en Servus TV. Nosotros construimos, corremos por delante, por así decirlo; con estos proyectos nos sentimos pioneros de esta postura. No estamos solos en ello, pero aun así somos relativamente pocos, y por eso estas marcas deben continuarse y ampliarse, y con gusto también en otras emisoras. Bueno, me avisan por el monitor de si otro de los colegas conectados quiere preguntar algo.
Ja, natürlich, also wir sind ja selber eine Plattform, Oval Media ist eine Webseite, die auch die Videos selber streamt, auf eigenen Videoservern, und wir bieten das aber auch anderen Plattformen an. Der Kollateralfilm wird auf mindestens zehn Plattformen laufen und vielleicht auch auf verschiedenen Sendern, und das kann auch auf Servus TV natürlich laufen. Wir bauen, wir rennen sozusagen voraus, wir fühlen uns mit diesen Projekten als Pionier für diese Haltung. Wir sind da zwar nicht alleine, aber trotzdem relativ wenige, und deswegen sollen diese Marken weitergeführt und ausgebaut werden, und gerne auch auf anderen Sendern. Also ich erfahre über den Monitor, ob noch einer der zugeschalteten Kollegen was fragen möchte.
Si nadie pregunta, empiezo aquí con una ronda final. Johanna, ¿qué esperas, cómo seguirá esto? Estos daños colaterales y estas películas de Kollateral en Oval Media son también algo así como una confirmación para nosotros de que no somos los idiotas ni estamos solos. Sí, como ha dicho antes Robert, no se trata de convencer a la gente ni de abastecer a los espectadores con nuevos hechos o nuevos conocimientos; está pensado realmente como una especie de crónica, para que después nadie pueda decir —así está también en los títulos de inicio— eso no lo sabíamos. Así que queremos documentar, retratar los destinos individuales, los distintos grupos profesionales, los padres, los profesores, por así decirlo, mostrar a las personas sin que puedan ser atacadas en ningún punto.
Ich fange hier mal, wenn keiner fragt, mit einer Schlussrunde an. Johanna, was erwartest du dir, wie das weitergeht? Diese Kollateralschäden und diese Kollateralfilme bei Oval Media sind ja auch so was wie eine Selbstvergewisserung, dass wir nicht die Idioten und alleine sind. Ja, es geht, wie Robert vorher sagte, nicht darum, Leute zu überzeugen oder Zuschauer mit neuen Fakten oder mit neuen Erkenntnissen zu versorgen, sondern es ist wirklich gedacht als eine Art Chronik, damit hinterher keiner sagen kann — so steht es auch im Vorspann — das haben wir nicht gewusst. Also wir wollen die einzelnen Schicksale, die einzelnen Berufsgruppen, die Eltern, die Lehrer sozusagen dokumentieren, porträtieren, die Menschen darstellen, ohne dass sie irgendwo angreifbar sind.
Tampoco comentamos las películas; simplemente dejamos que los afectados por estas medidas del corona, por estas decisiones políticas, cuenten su historia, y eso es en realidad más una pretensión de cronista la que tenemos, que una pretensión de instruir a la gente o de darle nuevos hechos. Esa no es en absoluto nuestra intención. Y cuando cada 14 días se publica un nuevo retrato, no tiene que ser que justo al principio millones de personas quieran ver esta serie, sino que simplemente sirva también como una especie de obra de consulta. Así, uno puede, por ejemplo, dentro de medio año, cuando descubra esta serie, volver a escucharla, si le interesa qué pasaba en realidad entonces.
Wir kommentieren die Filme auch nicht, sondern wir lassen einfach die Betroffenen dieser Corona-Maßnahmen, dieser politischen Entscheidungen ihre Geschichte erzählen, und das ist eigentlich mehr so ein chronistischer Anspruch, den wir haben, als ein Anspruch, Leute aufzuklären oder mit neuen Fakten zu versorgen. Das ist jetzt überhaupt nicht unsere Intention. Und wenn jetzt alle 14 Tage ein neues Porträt online geht, das muss ja nicht so sein, dass gleich am Anfang irgendwo Millionen Leute diese Serie sehen wollen, sondern dass es einfach als eine Art Nachschlagewerk dann auch ist. Also man kann dann zum Beispiel auch in einem halben Jahr, wenn man diese Serie entdeckt, die nachhören, wenn es einen interessiert, was war denn eigentlich damals los.
La realización me dice que Tamara tiene una pregunta: ¿se puede conectar a Tamara? Sí, yo también quiero decir algo, concretamente, Frank —y yo, yo sigo trabajando en la SWR, y quiero insistir un poco. Olaf, a usted no le conozco personalmente, pero he visto que viene del Focus. Bueno, yo sigo luchando con mi desconcierto ante la situación periodística, y me gustaría mucho saber si tenéis alguna sospecha de a qué se debe, porque Bianca acaba de decir a qué se debe entre los profesores; entre los periodistas, para mí es… bueno, yo también lo tengo, también llevo 30 años, o incluso 35, en esto. Tampoco he vivido nunca algo así y estoy ante ello como un buey ante la montaña; ahora estoy también en la situación de trabajar para el área de reportajes, es decir, ya no —antes estaba en Report y en los informativos—, pero ahora ya no tengo la posibilidad de participar políticamente ahí, porque trabajo más en el ámbito cultural. Pero ¿tiene usted, ¿tenéis alguna idea? Bueno, sigo en estado de shock, tengo que decirlo; por eso también estoy aquí, y por eso llamé a Frank el año pasado; por eso: ya no entiendo nada.
Die Regie sagt mir, dass Tamara eine Frage hat, kann man Tamara zuschalten? Ja, ich möchte auch gerne was sagen, und zwar, Frank — und ich, ich arbeite immer noch beim SWR, und ich möchte ein bisschen nachhaken. Olaf, Sie kenne ich nicht persönlich, aber ich habe gesehen, Sie kommen vom Focus. Also ich ringe immer noch mit meiner Fassungslosigkeit über die journalistische Situation, und ich wüsste ganz gerne, ob ihr halt eine Vermutung habt, woran es liegt, weil Bianca hat eben gesagt, woran es bei den Lehrern liegt; bei den Journalisten ist es mir, also ich habe es auch, ich bin auch seit 30 Jahren oder 35 sogar dabei. Ich habe auch so was noch nie erlebt und stehe davor wie der Ochs vorm Berg, bin jetzt auch in der Situation, dass ich fürs Feature arbeite, also nicht mehr — früher war ich bei Report und beim Aktuellen —, habe aber jetzt nicht mehr die Möglichkeit, mich da politisch einzubringen, weil ich eben mehr im Kulturbereich arbeite. Aber haben Sie, habt ihr eine Ahnung? Also ich bin immer noch in Schockstarre, muss ich sagen, deswegen bin ich auch hier, habe Frank letztes Jahr auch angerufen, deswegen: ich verstehe gar nichts mehr.
Tamara, no tengo respuesta para eso, solo lo percibo y noto cómo los colegas intentan decir: quizá es un antisemita. Nazi lo es con toda seguridad, un coronazi o algo así. Y yo lo escucho y lo apunto para mí y pienso: esto no lo olvido, esto es simplemente… cómo está la cultura en este momento, y seguiré preguntando. ¿Olaf? Pues yo lo veo así: los periodistas que todavía tienen un empleo, y siguen ganando un dinero bastante decente, y allí vale siempre aquello: de quien como el pan, su canción canto. Y eso es, en realidad es amargo, pero es realmente así: el periodismo libre, la libre expresión apenas existe ya en la redacción; al final no existió en absoluto, tampoco en el Focus en principio, allí uno era en realidad ya solo… eso también era horrible, cuando uno hacía preguntas críticas o comentarios críticos, eso era ya solo una cosa… no era más que eso. Es una resignación colectiva y una adaptación y un dejarse llevar; por eso el mainstream encaja de verdad, y es… si el periodismo hubiera funcionado así en la RDA, bueno, creo que la RDA nunca se habría hundido. Allí muchos participaron por miedo y por coacción, pero aquí ya no hace falta forzar a la mayoría, lo hacen voluntariamente — y de eso habrían soñado todos los de antes en el bloque del Este, si lo hubieran hecho voluntariamente.
Tamara, ich habe keine Antwort darauf, ich nehme das nur wahr und merke, wie Kollegen dann probieren zu sagen: vielleicht ist es ein Antisemit. Ein Nazi ist es ganz sicher, ein Coronazi oder so was. Und ich höre mir das zu und schreibe mir das auf und denke mir, ich vergesse das nicht, das ist einfach, wie Kultur im Augenblick ist, und ich frage weiter nach. Olaf? Naja, ich sehe es so, dass die Journalisten, die jetzt noch einen Job haben, und die verdienen immer noch einigermaßen ordentlich Geld, und da gilt halt immer das: wessen Brot ich esse, dessen Lied ich singe. Und das ist, es ist eigentlich erbitternd, aber es ist tatsächlich so: freien Journalismus, freie Meinungsäußerung gibt es kaum noch in der Redaktion, das hat es auch am Ende, auch beim Focus im Prinzip, gar nicht gegeben, dort war man eigentlich einfach nur noch … das war auch schrecklich, wenn man kritische Fragen stellte oder kritische Anmerkungen machte, das war nur noch eins … mehr waren das nicht. Das ist ein kollektives Resignieren und Anpassen und Mitschwimmen; deswegen passt der Mainstream wirklich dazu, und es ist — wenn der Journalismus so funktioniert hätte in der DDR, also ich glaube, die DDR wäre nie untergegangen. Dort haben ja viele aus Angst und aus Zwang mitgemacht, aber du brauchst hier den Großteil gar nicht mehr zu zwingen, die machen es ja freiwillig, und davon hätten die Früheren im Ostblock alle geträumt, wenn die das freiwillig gemacht hätten.
Pero sabemos que la RDA se hundió, así que también aquí queda esperanza. Bianca quiere añadir algo. Sí, no hay ninguna sacudida, porque la gente todavía tiene dinero, por eso. Sí, ¿está cambiando…? ¿Bianca, me oyes? Sí, quería añadir algo a lo de Johanna, y es: cuando llegó la llamada de Oval Media, preguntando si quería mostrarme ante la cámara, no lo pensé ni un segundo: sí, lo hago. Cuando colgué el teléfono, pensé: ay, Dios, esto tendrá consecuencias, ¿qué saldrá de esto? Y estaba claro: en realidad son dos consecuencias. La una es, para mí: puedo decir qué injusticia está ocurriendo aquí, qué se hace aquí conmigo, y mostrarlo al mundo entero y mostrar a los colegas que no están solos; lo viven tantos, y están sentados completamente solos en casa y piensan que no hay nadie más que piense y viva lo mismo. Y ser un ejemplo para los colegas, darles valor y mostrarles también un camino: que podemos enlazar esto entre nosotros, que podemos hablar por teléfono y que hay otros — y así me vivo a mí misma como eficaz.
Aber wir wissen ja, dass die DDR untergegangen ist, insofern besteht auch hier noch Hoffnung. Bianca möchte noch was dazu sagen. Ja, es gibt keinen Ruck, weil die Leute haben ja alle noch Geld, deswegen. Ja, ändert sich … Bianca, höre ich? Ja, ich wollte zu Johanna noch etwas sagen, und zwar: als der Anruf von Oval Media kam, ob ich mich vor der Kamera zeigen möchte, habe ich nicht eine Sekunde überlegt, ja, mache ich. Als ich den Telefonhörer aufgelegt habe, dachte ich, oh Gott, das wird Konsequenzen haben, welche Folgen ergibt das — und es war klar, es sind eigentlich zwei Folgen. Das eine ist, für mich: ich kann sagen, welches Unrecht hier gerade passiert, was man hier mit mir macht, und das der ganzen Welt zu zeigen und den Kollegen zu zeigen, dass sie nicht alleine sind; das erleben so viele, und sie sitzen ganz alleine zu Hause und denken, da gibt es keinen anderen, der das Gleiche denkt und erlebt. Und ein Beispiel zu sein für die Kollegen, ihnen Mut zu machen und ihnen ja auch einen Weg aufzuweisen, dass wir das für uns miteinander verknüpfen können, dass wir miteinander telefonieren können und dass es andere gibt — und dadurch erlebe ich mich selbst als wirksam.
Ya no estoy a merced de todo esto, no me cae algo encima y ellos hacen algo conmigo, sino que lo tengo en mi mano, y si ahora salgo a la luz pública, entonces lo hago: me autorizo yo misma a hacerlo. Bien. Chapeau. Y sí, chapeau. Marta, una palabra final: ¿dónde te ves? Digamos que dentro de unos meses otra vez en un escenario con público que no esté recortado en cartón. Sin mascarilla. He olvidado un punto muy importante de nuestra conversación; quizá tampoco hemos tenido hasta ahora este tema: yo tengo un gran problema con la regla 2G, porque la encuentro discriminatoria y médicamente nada defendible, ya que los que se han hecho test son los más seguros.
Ich bin nicht mehr dem Ganzen ausgeliefert, es kommt nicht irgendwas über mich her und die machen irgendetwas mit mir, sondern ich habe es in der Hand, und wenn ich jetzt an die Öffentlichkeit gehe, dann tue ich das, ich ermächtige mich selbst dazu. Okay, Chapeau. Und ja, Chapeau. Marta, noch für ein Schlusswort: wo siehst du dich? Sagen wir, in ein paar Monaten mal wieder auf einer Bühne mit Publikum, das nicht aus Pappe ausgeschnitten ist. Ohne Maske. Ich habe einen ganz wichtigen Punkt vergessen aus unserer Diskussion, vielleicht hatten wir das Thema bis jetzt auch noch nicht: ich hadere mit der 2G-Regelung sehr, weil ich sie diskriminierend finde und medizinisch überhaupt nicht vertretbar, weil ja die Getesteten am sichersten sind.
Solo se trata de lo políticamente defendible. Se trata de política. Y en mis conciertos, que entonces todavía tenía, dije en septiembre: no, nosotros no hacemos 2G, no quiero excluir a las personas. Y cuando uno se opone así como artista, entonces uno nada con mucha fuerza contra la corriente, y simplemente se lo aparta a un lado. Y me pregunto en serio por qué las personas no se hacen esta pregunta, la de tomar en Alemania una decisión política de exclusión médicamente no defendible. Sí, el futuro…
Es geht nur ums politisch Vertretbare. Es geht um Politik. Und ich habe bei meinen Konzerten, die ich dann damals noch hatte, im September gesagt: nein, wir machen kein 2G, ich möchte die Menschen nicht ausschließen. Und wenn man sich dann so dagegen stellt als Künstler, dann schwimmt man sehr stark gegen den Strom, und man wird schlicht und einfach weggeschoben. Und ich frage mich ernsthaft, wieso sich die Menschen diese Frage nicht stellen, also eine medizinisch nicht vertretbare politische Entscheidung zur Ausgrenzung in Deutschland zu machen. Ja, der zukünftige …
Gente, a nadie le suenan las alarmas. Perdona, Johanna, que antes, con el periodismo, que lo haya hecho decir otra vez — no podía creer lo que oía, lo que dicen los periodistas. De verdad no podía creer lo que oía, que en Alemania se como he dicho, la imagen de Occidente que yo tenía, que hoy en día haya que vivir todo esto. También se oye al jefe del partido de los Verdes, el futuro ministro de Economía, cuando dice: confinamiento para los no vacunados. Quizá algún día les regalen una ciudad propia. Sí, eso sería… entonces vería usted que no se debe a los no vacunados. Bueno, está bien, perdón, no quiero ahora llenaros el programa de ciencia. No, pero para mí realmente es… simplemente me duele que el arte y la cultura, que, exactamente como ha dicho Olaf, deben criticar siempre y sostener siempre el espejo, ahora también naden siempre con todo.
Leute, da läuten die Alarmglocken bei keinem. Entschuldige bitte, Johanna, dass ich vorhin mit dem Journalismus, dass ich das noch mal habe sagen lassen — ich habe meinen Ohren nicht getraut, was die Journalisten sagen. Ich habe wirklich meinen Ohren nicht getraut, dass man in Deutschland, wie gesagt, das Bild des Westens, was ich hatte, dass man so was alles erleben muss heutzutage. Sie erleben auch von dem Parteichef der Grünen, dem zukünftigen Wirtschaftsminister, dass er sagt: Lockdown für Ungeimpfte. Vielleicht bekommen die irgendwann mal eine eigene Stadt geschenkt. Ja, das wäre doch — dann würden Sie ja sehen, dass es nicht an den Ungeimpften liegt. Na ja gut, Entschuldigung, ich will euch jetzt nicht mit Wissenschaft die Sendung vollpacken. Nein, aber es ist tatsächlich für mich — mir tut es schlicht und einfach weh, dass Kunst und Kultur, die, genau wie Olaf gesagt hat, immer Kritik üben und immer den Spiegel halten muss, jetzt dann auch immer mit allem mitschwimmt.
Y los colegas, con permiso, todos solo dicen: sí, por supuesto, tenemos que hacerlo, todos tenemos que nadar con la corriente, si no, todos cargamos con alguna responsabilidad. Es una constatación de lo que hay; en muchos ámbitos todavía no podemos explicar por qué es así, se puede observar, y lo haremos. Cada uno en su campo: nosotros con películas y con artículos, Robert Cibis produciendo las películas, y quizá el público dé también alguna aportación, para que algo así siga siendo posible. Y a veces yo también me quedo ahí sin palabras; entonces está muy bien no estar solo y estar conectado con personas que piensan de manera parecida. Y a veces soy —yo soy el optimista en nuestra familia— y digo: seremos más, y ganaremos.
Und die Kollegen, mit Verlaub, alle nur sagen: ja, selbstverständlich, wir müssen das doch machen, wir müssen alle mitschwimmen, sonst tragen wir alle irgendeine Verantwortung. Es ist ein Feststellen, was ist; wir können noch gar nicht in vielen Bereichen erklären, warum es so ist, man kann das beobachten, und wir werden das tun. Jeder auf seinem Feld, wir mit Filmen und mit Artikeln, Robert Cibis, indem er die Filme produziert, und vielleicht gibt das Publikum auch den einen oder anderen Obolus, dass so was weiter möglich ist. Und manchmal stehe ich auch fassungslos davor; da ist es ganz gut, wenn man nicht alleine ist und verbunden ist mit Leuten, die ähnlich denken. Und manchmal bin ich — ich bin der Optimist bei uns in der Familie und ich sage, wir werden mehr, und wir werden gewinnen.
Mi mujer es en eso normalmente algo más pesimista, pero eso no nos impide seguir adelante. Pero solo ganaremos si nos hacemos oír. Solo ganaremos si le decimos a cada uno: no, así no. No, yo no atormento a niños. No, yo no discrimino a personas. No, yo quiero viajar en tren sin ningún certificado. Sí, yo quiero ir con mi dinero a un restaurante y simplemente comer allí. Da igual el estado de salud que tenga. Queremos vivir. Esa también fue una palabra final maravillosa. Si no he pasado por alto ni dejado de oír a nadie, entonces doy las gracias. Y para mí fue apasionante, y espero que también para quienes estaban conectados. Y con gusto en otra ocasión.
Meine Frau ist da meistens etwas pessimistischer, aber das hindert uns nicht daran weiterzumachen. Aber wir werden nur gewinnen, wenn wir laut werden. Wir werden nur gewinnen, wenn wir jedem sagen: nein, so nicht. Nein, ich quäle keine Kinder. Nein, ich diskriminiere keine Menschen. Nein, ich möchte Bahn fahren ohne irgendein Zertifikat. Ja, ich möchte von meinem Geld ins Restaurant gehen und da einfach essen. Egal, was für einen Gesundheitszustand ich habe. Wir wollen leben. Das war auch ein wunderbares Schlusswort. Wenn ich jetzt niemanden übersehen und überhört habe, dann bedanke ich mich. Und es war spannend für mich, und ich hoffe auch für die, die zugeschaltet waren. Und gerne mal wieder.
Y hay sin duda temas en los que podríamos, por ejemplo a partir de estas películas que hemos rodado, y quizá de los artículos, enlazándolos, crear una plataforma. Y entonces se podrían mantener tales conversaciones también para un público más amplio, sobre ciertos temas, sobre el periodismo, sobre los niños, sobre la política. Si este gobierno, el nuevo gobierno, nos deja hacerlo. Doy las gracias a todos los que han escuchado y se han conectado desde Holanda y Berlín-Mitte, desde el sur de Alemania y el norte de Alemania y desde donde sea. Muchas gracias. Gracias a vosotros.
Und es gibt durchaus Themen, dass wir zum Beispiel anhand dieser Filme, die wir gedreht haben, vielleicht auch der Artikel, dass wir die verlinken, eine Plattform schaffen. Und dann kann man durchaus auch für ein größeres Publikum solche Diskussionen über bestimmte Themen, über Journalismus, über Kinder, über Politik durchaus führen. Wenn diese Regierung, die neue Regierung, uns das mal lässt. Ich bedanke mich bei allen, die aus Holland und Berlin-Mitte, aus Süddeutschland und Norddeutschland und sonst woher zugehört haben und sich eingeschaltet haben. Dankeschön. Danke an euch.
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